8 de abril de 2015 18:33 hs

El 18 de abril la banda neoyorquina Kiss llegará por primera vez a Montevideo, con la promesa de un megashow con pirotecnia y efectos especiales. Sin embargo, su baterista Eric Singer, no quiso adelantar nada. “Kiss se trata de entretener, de crear un espectáculo. Es un circo de rock n’ roll. Pero lo mejor es ir a verlo en lugar de explicarlo. Creo que pierde su encanto”, dijo Singer a El Observador. “Tienen que vivir la experiencia, es lo que hace a Kiss una banda única”, afirmó.

El baterista estuvo en tres ocasiones en Kiss: entre 1991 y 1996, entre 2001 y 2002, y finalmente, desde 2004 al día de hoy. Comenzó su carrera detrás de los platos en los 1980 y, además de tener su propia banda, fue miembro de grupos legendarios como Black Sabbath y Alice Cooper. Sin embargo, con Kiss la relación es diferente: Singer supo ser fanático de la banda desde la adolescencia. “Descubrí a Kiss cuando recién habían salido. Vi una foto de ellos en una revista en 1973. Compré su primer disco y los vi en sus primeras giras”, contó Singer. “Eso lo compartimos con Tommy (Thayer, guitarrista de Kiss): ambos éramos fanáticos. Es una experiencia única la que nos toca vivir”, afirmó el músico de 56 años.

De esos primeros años, recuerda una imagen mucho más oscura que la actual, que apuesta más al show. “Había más cuero y más negro. Y tenían un estilo mucho más pesado. Eso fue lo que me llamó la atención”, agregó. Es por eso que sus discos preferidos son algunos de los primeros: Hotter Than Hell (1974), Dressed to Kill y Alive (ambos de 1975). “Ese es mi período favorito de Kiss”, afirmó Singer.

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El baterista llegó al grupo a través del vocalista y guitarrista Paul Stanley, que primero lo convocó para su proyecto solista y luego para Kiss. Según afirmó Singer, desde los 1990 hasta hoy en día, la banda no ha cambiado mucho, solo están más viejos. Y a pesar de eso, no se imagina una fecha de vencimiento para la banda.

Sobrevivir en el océano

Kiss llega a Uruguay en el marco de su 40º aniversario, una cifra para nada menor. En su caso, además, demuestra la capacidad de hacer que la banda sea un producto que mantiene cierta vigencia, a fuerza de ofrecer espectáculos casi circenses y a costo de cambiar integrantes a menudo. “Me gusta pensar que Kiss es como un tiburón, que se mantiene en movimiento y comiendo”, dijo Singer. “Estar en la industria de la música es como un océano lleno de tiburones y hay que ser inteligente para sobrevivir”, explicó.

Por eso les da crédito a Gene Simmons y Stanley, y su capacidad de aggiornarse al negocio. “Eso incluye tomar decisiones difíciles que no le van a gustar a todo el mundo, pero es lo que tenés que hacer para sobrevivir”, sostuvo.

Al ser parte de Kiss, no es ajeno a la mitología que rodea a la banda y, en realidad, al rock en general. “Dios, he visto muchas cosas locas”, afirmó Singer. Ha vivido malas experiencias, como accidentes con pirotecnia o lesiones en el escenario, pero las más divertidas fueron sin dudas las compartidas con Ace Frehley, exguitarrista fundador de la banda. “Ace es un personaje. Estaba todo el tiempo diciendo cosas extrañas o haciendo algo loco y te hacía reír muchísimo. Me llevaba muy bien con él. Las mejores historias eran protagonizadas por él y, si les preguntás, a Gene o a Paul seguro que responden lo mismo”, contó.

Como repiten muchas de las bandas de su generación, tocar en Sudamérica es estar en contacto con fans “apasionados” y “expresivos”. Si bien su Kiss Army uruguayo los podrá ver de cerca, al contrario de lo que sucede en otros países de la gira, no tendrán la posibilidad de conocerlos cara a cara y acceder a un Meet and Greet con la banda.

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