"Esto lo vamos a hablar bien en otra parte", le dijo, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Eduardo Turell, a su colega la ministra Bernadette Minvielle, luego de un intercambio que habían mantenido, según presenció El Observador. Eran las once de la mañana de este jueves, y estaban en la sala de conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales, en donde tenía lugar el seminario Partidos Políticos y Poder Judicial en Uruguay.
Turell ya había hecho su exposición sobre algunos de los problemas actuales del Poder Judicial –en su mayoría, de orden presupuestario– y estaba sentado al lado del fiscal de Corte, Jorge Díaz, y de Josfina Plá, integrante del directorio de la Institución Nacional de Derechos Humanos. Era el momento de responder preguntas e inquietudes del público, y Minvielle estaba en el auditorio sentada en primera fila.
La ministra hizo su planteo luego de la intervención de una mujer que reclamó mayor celeridad al sistema de justicia en las causas sobre violación a los derechos humanos durante la dictadura. Minvielle aprovechó entonces para contar que, hasta la fecha, la defensa de algunos de los militares procesados en diversos casos la ha recusado en decenas de expedientes para que no interviniera. El motivo del recurso fueron unas declaraciones suyas en una entrevista con el periodista Emiliano Cotelo a fines de mayo, en la que, a criterio de los militares, no demostró imparcialidad.
Sin embargo, para Minvielle eso se trata de una estrategia de la defensa –sobre todo de las abogadas Rossana Gavazzo y Estela Arab, hijas de los represores– para dilatar los casos, y le reprochó a Turell que no se sentía lo suficientemente respaldada por la SCJ.
Quería que la SCJ diera otro "mensaje" y sancionara a la defensa por querer dilatar las causas a propósito, le dijo Minvielle a Turell, que la escuchaba serio, con los ojos entrecerrados y su mentón apoyado en una mano.
Minvielle dijo sobre el final: "No dudo de nuestra amistad".
Mensajes importantes
Las opiniones de los ministros sobre el tema están divididas pero Turell y Luis Tosi, apoyan a Minvielle y creen que los recursos de los militares deben ser rechazados, pero tanto Jorge Chediak como Elena Martínez están a favor de hacerles lugar, según informó Búsqueda el 2 de mayo. Para destrabar la situación, la SCJ debió recurrir a un sorteo para seleccionar a un quinto ministro del Tribunal de Apelaciones para que desempate los votos, un proceso que todavía está en curso, dijeron a El Observador fuentes judiciales.
Lo que la puso en aprietos a Minvielle fue decir en el programa En Perspectiva que no entendía la crítica que había hecho semanas atrás el entonces comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, respecto a que el Poder Judicial no ofrecía las debidas garantías a los militares de la dictadura que habían sido enjuiciados. Esos reparos, que Manini Ríos elevó al presidente Tabaré Vázquez en febrero, le valieron su destitución.
"Yo lamento decir que discrepo en cuanto a que no hubo un juicio justo, en cuanto que no tuvieron garantías", dijo Minvielle en la entrevista, en alusión a los argumentos de Manini Ríos que lo llevaron a afirmar, entre otras cosas, que en su consideración la Justicia uruguaya aplicaba para los militares una "suerte de derecho para el enemigo".
Y la ministra rechazó en todos sus términos esas afirmaciones: "Es más, tuvieron todas las garantías habidas y por haber. Tuvieron su abogado, interpusieron excepciones de inconstitucionalidad, excepciones de prescripción. Cuanta dilatoria había, hicieron uso de ella. Y estaban en el ejercicio legítimo del derecho de defensa. Algún juez tuvo que haber parado el carro, no lo hizo. No les paró el carro, al contrario, les dejaron correr muchas veces. Y con ellos se iban los años. Las palabras de Manini Ríos parecen... suenan a una especie de conspiración dentro del Poder Judicial", aseguró la magistrada.
Por eso fue que, cuando pidió la palabra este jueves, se refirió a la posibilidad incluso de sancionar a las abogadas Gavazzo y Abad –algo que la Corte ha rechazado–, aunque no quitándoles sus honorarios –una de las posibilidades–, ya que al ser hijas "seguramente no estén cobrando" por ese trabajo, dijo.
"Aunque sea inefectivo, a veces esas cosas son mensajes importantes", dijo Minvielle a El Observador cuando finalizó la conferencia. En ese momento, luego de que el presidente de la SCJ realizara los primeros saludos a las personas que se arrimaron a la mesa, la ministra se le acercó para hablar en privado. Fue entonces que Turell la reprendió y le cortó el rostro.
Según supo El Observador, la relación entre los ministros no atraviesa su mejor momento, debido a algunas diferencias de estilo que tienen y el episodio que se hizo público de la polémica compra de una una alfombra persa que costaba US$ 3.190 para su despacho de Minvielle –que luego fue cancelada por ella misma– aumentó esa tensión.
La imagen de la resolución se viralizó en las redes sociales, tras lo cual la ministra se arrepintió y dio de baja a la orden para comprar una alfombra más barata.