29 de febrero de 2012 18:44 hs

En un constante canturreo, que no llega a distinguirse, pero que se asemeja demasiado al del personaje Miseria que ahora está representando en el Teatro Victoria, Walter Reyno abre enérgicamente las puertas a su casa, donde tendrá lugar la entrevista. Le hago saber mi impresión y él se ríe. “Los actores siempre colocamos cosas propias a los personajes”. Sobre la mesa del living está el libro El pez en el agua, de Mario Vargas Llosa, su lectura de momento. “En otra época más radical no me permitiría estar leyéndolo, pero tengo que reconocer que me gusta mucho como escribe”, confiesa.

¿Cómo fue reencontrarse con el personaje Miseria después de 30 años de haberlo representado?

Jorge Curi siempre había querido reponer El herrero y la muerte. Yo en verdad no era amigo de las reposiciones, aunque después de esta experiencia cambié de opinión. Pensaba que hacer la misma obra después de 30 años era como querer reencontrarse con una novia que tuviste hace mucho tiempo. Sentía que ni la obra ni yo íbamos a ser los mismos. Tenía miedo de que saliera mal. Al final se terminó haciendo por iniciativa del Ministerio de Cultura, en el marco del Festival Internacional de Artes Escénicas que tuvo lugar en octubre pasado y resultó una experiencia muy exitosa. Agotamos entradas en Punta del Este y estamos agotando ahora en el Teatro Victoria.

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¿Dudaba de que pudiera tener éxito en tiempos de democracia?

En parte sí. Cuando se hizo El Herrero, estábamos en plena dictadura, por lo tanto las funciones se convertían en un hecho político. Algunas frases que estaban puestas en el texto como: “Hay que tener cuidado con el poder, porque quien abusa de él tarde o temprano lo paga”, o “Mientras haya vida hay esperanza”, eran disparadores inmediatos de aplausos. Sin embargo, en esta nueva puesta descubrí que los jóvenes que la ven le encuentran un nuevo sentido. Se centran más en la puesta, en la iluminación o en los desplazamientos que se dan en la escena.

¿Por qué considera que sigue siendo efectiva?

Quizás porque está muy centrada en la picardía criolla, que siempre es bienvenida. Es valorado el hecho de que esté centrada en un personaje que demuestra tener la capacidad de ser feliz más allá de no tener para comer. Te deja con una sensación de que la vida es hermosa, y eso es muy valorado sobre todo por la gente mayor.

¿Cuánto le favorecieron los años para la recomposición del personaje?

Cuando la hice en el 81´ pensaba que no tenía nada que ver con el personaje. Yo soy un tipo de ciudad. A su vez, Miseria es un veterano y yo apenas tenía cuarenta y pico. La edad del personaje no es algo menor, había cosas en aquel entonces que no era capaz de sentirlas. El viejo Miseria es un tipo de 70 y pico de años, como tengo ahora, que habla de la vida con una gran sabiduría popular, qué está más allá del bien y del mal. Si bien ahora, puede ser que tenga algo de esa actitud ante la vida, a los cuarenta estaba más preocupado por un montón de cosas. Quizás ahora lo puedo disfrutar más.

La tos de ex fumador también favorece mucho al personaje...

Un actor siempre debe aprender a meter tanto defectos como virtudes. No hace mucho debí representar Las apariencias engañan de Thomas Bernhard y como estaba con artrosis decidí meterle una renguera al personaje. Al director le encantó.

Lleva 57 años haciendo teatro... ¿En este lapso que postulados del teatro le han resultado irrebatibles y cuáles necesitó modificar?

Siempre me funcionó el meterme solo en aquellos proyectos que me resultaran atractivos y eso pude hacerlo porque nunca decidí vivir del teatro, o mejor dicho de la taquilla. Tuve la suerte de tener un empleo bancario para sostenerme (llegó a ser gerente del Banco República y hace 17 años que está jubilado). Para mi es fundamental sentirme identificado con el proyecto en el que estoy trabajando.

¿Y cuál postulado logró rebatir?

Cuando empecé en el teatro había un preconcepto de que el teatro era solo para la clase alta. Tanto, es así que cuando empecé me cambié el nombre porque sabía que los muchachos del café no me lo perdonarían. Así fue que me auto bautice Walter Rocco por Rocco y sus hermanos, la película de Luchino Visconti.

¿Cuál es su método para componer un personaje?

Soy muy partidario de la Escuela de Moscú. En la composición de un personaje tiendo a ir de lo general a lo particular. Pienso cuál es el eje central del personaje, por qué está ahí, que estado de ánimo tiene. Aunque este diciendo un parlamento x, trato de no olvidarme de su conflicto central. A su vez, soy de adoptar muchos modelos para inspirarme. Para mi es necesario salir a la feria para encontrarse con los personajes populares. Creo que no se debe hacer un personaje desde el intelecto y sobre todo no hay que juzgarlos. Si me toca hacer Hitler, en el momento que lo represento, tengo que estar absolutamente convencido de que lo correcto es matar a los judíos, por más de que a Walter Reyno esto le resulte una aberración.

¿Está ensayando algún espectáculo para este año?

En 15 días empezaré a ensayar Vuelo Capistrano, la última obra del argentino Carlos Gorostiza en Espacio Teatro. Es unautor al que admiro mucho ya que con 91 años se da el lujo de seguir escribiendo. ¡Un ejemplo!

¿Qué vio últimamente en teatro que haya logrado sorprenderlo?

Me gustó mucho Snorkel de Federico Guerra, me pareció muy bien armada, además de girar en torno a una temática muy candente. También me gustó El Rey se muere bajo la dirección de Alberto Zimberg.

Al día de hoy, quince años después del surgimiento de Socio Espectacular, ¿Piensa que esta institución le hizo un bien o un mal al teatrouruguayo?

Socio Espectacular, es como la política, depende de qué lado estés para hablar bien o mal. Para mi fue una maravilla que logró atraer público nuevo al teatro, cuando las butacas estaban vacías. Por algo su eslogan en un principio fue “Para volver a salir”. Al Teatro Circular, por ejemplo,le permitió tener mayor libertad a la hora de elegir el repertorio, ya que los gastos fijos estaban asegurados. Claro, que los que no están dentro del socioespectacular hablan pestes, porque les quita público.

¿Hay quienes le critican que acostumbra al público a no estar dispuesto a pagar por un producto cultural ?

El problema es que teatro interesa poco. Creo que sin Socio Espectacular no habría público.

Para usted: ¿Hay alguna forma para que un actor pueda vivir del teatro en Uruguay?

¿De la taquilla? Imposible. Para mi es una utopía. No hay nadie que pueda vivir de la taquilla, pero eso no solo pasa acá también se ve en Argentina y hasta en París. Allí por ejemplo hay entre 500 y 600 espectáculos por fin de semana. Por supuesto que la La Comédie-Française vive de la taquilla, pero hay 495 espectáculos restantes que tienen un público reducido.

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