“Les ruego de corazón que no se rindan, que no se rindan. No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo”. Esos fueron algunos de los versos que recitó desbordado de la emoción el expresidente Tabaré Vázquez en su homenaje el pasado viernes, en las horas finales de la era frenteamplista. Y No te rindas, el poema con el que cerró su discurso en el barrio La Teja, resonó una y otra vez en las distintas redes sociales por varios internautas que compartieron fragmentos.
Si bien Vázquez recitó el poema sin aludir a su autor, varias personas y medios se refirieron a la lectura "No te rindas de Mario Benedetti". Es que, desde hace tiempo se liga esa creación literaria al autor uruguayo. Pero no lo es.
En 2018 la Fundación Mario Benedetti aclaró en sus redes: "El poema No te rindas no es de Mario Benedetti. Se lo suele confundir con No te salves, que sí le pertenece. ¿Nos ayudan a evitar este error habitual en las redes compartiendo esta publicación?".
Y consultada ahora la fundación por El Observador se reiteró que el poema no fue creado por Benedetti y que de hecho el mismo escritor aclaró esto en vida, según han contado personas que lo conocieron. Además, advierten que no se conoce el autor del texto.
Incluso editoriales de distintos países piden a la organización los derechos de autor por No te rindas, por lo que en la fundación advierten que esta confusión está universalmente extendida.
No te salves, de Mario Benedetti
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.