Cuando Martín Inthamoussu me dijo que me identificaba con el invierno me resultó muy gracioso porque odio esa estación y encargarme de ella iba a significar un gran desafío”, cuenta la cantautora que mañana y pasado estará al frente de la tercera entrega de Las cuatro estaciones montevideanas. Esta última cuenta con el asesoramiento escénico de Mariana Percovich y el acompañamiento musical de Andrés Bedó. Antes de que el público pueda verla en escena “liberada de los tacones” El Observador tuvo una breve charla telefónica con ella.
¿Es de ver danza?
Soy de salir poco y mucho menos en invierno pero veo bastante danza contemporánea. Últimamente también he aprendido un poco más sobre la danza clásica, de la cual nunca fui muy habitué.
¿Cuál fue el último espectáculo que le quedó dando vueltas?
Me gustó mucho uno de danza contemporánea llamado Enjambre, que vi en la Sala Zitarrosa. La música justo era de Andrés Bedó.
¿Cómo se refleja su odio al invierno en esta puesta?
En varias instancias histriónicas del espectáculos y en algunas cosas que no quiero contar para no delatar demasiado.
¿Qué fue lo que más le costó en los ensayos?
Acostumbrarme al hecho de que al haber un bailarín en escena, es posible usar el espacio de manera diferente a como lo hago habitualmente.
Ana Prada y Mónica Navarro se animaron a bailar en las etapas anteriores al ciclo, ¿Qué pasó en tu caso?
Martín no tuvo suerte. Si bien interactúo con él, por su puesto, me muevo de manera bastante similar a cómo lo hago habitualmente en mis conciertos. Aunque en este caso, como estoy sin mis zapatos altos, tengo más libertad de movimiento.
¿Qué consejo le dio Mariana Percovich para esta puesta?
Que pensara bien que quería hacer, para después hacerlo. La búsqueda de la simpleza de las palabras.
¿Les vino bien el último temporal para inspirarse?
Fue genial. Con Martín, bromeábamos de que nos habíamos jugado toda la plata de la producción en este última gran sudestada. –`Que nos vengan a negar que no fuimos nosotros´, decía. Y es que los primeros ensayos los tuvimos en medio de un veranillo, por lo que el frío y la lluvia de los últimos días nos vinieron bien para inspirarnos.
No hay como el invierno para…
Para quedarte en casa, para subir de peso, para aprender a cocinar, para quedarte en frente de la estufa a leña, para aprender a tejer, para muchas cosas.
¿Cómo eligieron el repertorio?
Fue un trabajo conjunto. Yo propuse algunas cosas, Martín ya había bailado algunas cosas en el espectáculo del Solís, Andrés propuso otras. Incluso, hay una canción de él, que a mi me encanta y me pareció una ocasión ideal para cantarla. Hay un poco de toda mi carrera, pero no son muchas canciones.
¿En que otros proyectos está en este momento?
Estoy preparando una serie de espectáculos en Buenos Aires para fines de noviembre y otro show con Andrés Bedó para el Festival de Jazz de Montevideo. A su vez, acabamos de definir que vamos a grabar un disco de piano y vos, que hace mucho tiempo tenemos pendiente.