12 de febrero de 2018 15:15 hs

Vistiendo uniformes idénticos, "el ejército de bellezas" (como las han apodado en Corea de Sur) realizan rutinas perfectamente sincronizadas y cantan con sonrisas continuas. En estos días se las pudo ver en el Gangneung Ice Arena, durante las competencias de patín de velocidad, y al mismo tiempo en el Kwandong Hockey Centre.

Más allá de la amenaza nuclear, el régimen de Pyongyang dispone de otra arma para invadir a su vecino del sur durante los Juegos Olímpicos de inverno: un ejército de porristas compuesto por jóvenes físicamente muy armoniosas, cuyas coreografías se convierten en un atractivo medio de promoción de Corea del Norte.
undefined El único integrante masculino del grupo de animadoras, destaca por su falta de ritmo
El único integrante masculino del grupo de animadoras, destaca por su falta de ritmo

En este último caso se ubicaron en los cuatro costados del estadio en el que el equipo femenino de hockey de Corea estuvo integrado por ambas Coreas. A pesar de tanto entusiasmo, cayeron 8 a 0 ante Suiza.

Lo que cantan en este coro ("ban gap seup nee da") significa "encantado de conocerte". Es parte de una una canción norcoreana que se cantaba durante los encuentros entre civiles del Norte y del Sur.

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Jóvenes de élite

La propia esposa del líder norcoreano Kim Jong-Un, Ri Sol-Ju, formó parte del grupo de porristas que participó en 2005 en el Campeonato de Asia de Atletismo en Incheon.

Este grupo de jóvenes animadoras fue meticulosamente seleccionado por Pyongiang y sus movimientos son estrechamente vigilados.

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Según An Chan-Il, un desertor que ahora es investigador en el Instituto Mundial de Estudios de Corea del Norte, las animadoras son elegidas por el régimen según rigurosos criterios.

"Deben superar los 163 centímetros de altura y proceder de buenas familias", dijo An a la AFP. "Aquellas que tocan un instrumento proceden de una orquesta, y muchas otras son estudiantes de la elitista Universidad Kim Il-Sung".

Desde 2002

Las porristas hicieron su primera aparición en 2002 en los Juegos Asiáticos celebrados en Busan, y acapararon las portadas cuando 300 chicas vestidas con coloridos hanboks, el tradicional traje coreano, desembarcaron en un ferry agitando la bandera de la unificación, la silueta en azul celeste de la península coreana sobre un fondo blanco.

Cientos de ciudadanos de Busan (en el extremo sur de la península coreana) acudieron al puerto de la ciudad para recibir a las mujeres, con algunos hombres portando también la bandera de la unificación.

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Con sus vistosas coreografías, usando a veces como accesorios a los propios fans, las porristas recibieron todo tipo de atenciones mientras cantaban y bailaban en las tribunas.

En 2005, la norcoreana Cho Myung-Ae, cuya belleza cautivó a muchos hombres del sur, apareció en un comercial televisivo anunciando un teléfono móvil Samsung junto a la estrella del pop surcoreano Lee Hyo-Ri.

Sus seguidores siempre han dado prueba de una gran fidelidad y la presencia de las porristas es una gran noticia para los organizadores de los Juegos de Pyeongchang.

Cuando los equipos norcoreanos han viajado al sur sin sus animadoras, los surcoreanos partidarios de la reunificación no dudan en apoyarlos, como ocurrió con la selección femenina de hockey sobre hielo el año pasado en Gangneung, una de las sedes olímpicas.

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