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¿Qué hace falta para crecer al 5%?

A grandes rasgos, el crecimiento económico es el resultado de la inversión y de su eficiencia

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10 de mayo de 2018 a las 05:00

Por Ricardo Aceves

Entre el comienzo de siglo y hasta el 2014, las economías latinoamericanas, especialmente Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, tuvieron un crecimiento muy similar como consecuencia del empuje del llamado "superciclo" de las materias primas. En 15 años, estas seis economías, —que representan casi el 90% del PIB regional— también se beneficiaron de la relativa depreciación del dólar frente a las monedas de las economías emergentes.

Estos efectos, sin embargo, se disiparon por completo. Los precios de los commodities se desplomaron a mediados del 2014 y, a pesar de los aumentos recientes, no han recuperado los niveles anteriores. Por otro lado, el dólar ha ido ganando terreno desde que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) comenzara a normalizar su política monetaria, con aumentos en las tasas de interés desde fines de 2015. Dado que estos factores han desaparecido —y pasará mucho tiempo para volver a verlos— ¿qué necesita la economía de la región para crecer al ritmo del pasado?

A grandes rasgos, el crecimiento económico es el resultado de la inversión y de su eficiencia. La inversión en equipos, construcción privada o infraestructuras públicas se financia con ahorro nacional, y si éste no es suficiente, se compensa con ahorro externo, es decir préstamos del exterior. Para que determinadas tasas de crecimiento (sobre todo las denominadas tasas de crecimiento potencial) se mantengan, es indispensable tener un nivel saludable de ahorro interno, sino las economías se vuelven dependientes del ahorro externo, y por lo tanto vulnerables y hasta insolventes. Además, en términos de eficiencia, la inversión depende del nivel tecnológico, capital humano, instituciones políticas y económicas, todos cambios que se dan muy lentamente.

La conexión aritmética que conecta el ahorro nacional, la inversión y el crecimiento económico es relativamente simple. Supongamos que la relación entre el capital que se emplea para un cierto nivel de producto es igual a cinco (dado por el índice ICOR, que es la tasa de inversión dividida por la tasa de crecimiento del PIB de en un periodo). Así, para crecer al 5% se requeriría de una inversión de al menos un 25% del PIB regional. No obstante, hay que tomar en cuenta el endeudamiento y su posición externa neta (activos de un país en el exterior menos sus pasivos). Un indicador económico que nos da una idea de esta posición es el déficit en cuenta corriente (como % del PIB), el cual indica si un país compra más de lo que vende al exterior, y si tiene más pasivos que activos fuera del territorio. Así mismo, un déficit en la cuenta corriente nos indica que existe una brecha entre la inversión y el ahorro nacional en un país.

América Latina, en su conjunto, mantuvo un déficit en cuenta corriente promedio de alrededor de 2% entre 2015 y 2017. Dado que el déficit se define también como la diferencia entre la inversión y el ahorro, en nuestro ejemplo este último debe ser 23% del PIB. Una condición para tener solvencia externa es que el déficit se mantenga constante en el tiempo. Así que, según estos cálculos aproximados, para lograr una tasa de crecimiento sostenible del 5% anual para la región, se requiere de al menos un nivel de ahorro interno de 23% del PIB.

Desde el fin del "superciclo" de los commodities, la inversión ha permanecido baja, menor al 25% del PIB en la mayoría de los países. La inversión nominal es de alrededor de 22% del PIB en Chile, México y Perú, mientras que estuvo alrededor del 15% en Argentina y Brasil, dos economías que estuvieron en recesión recientemente. De igual manera, la tasa de ahorro nacional se mantuvo por debajo del parámetro de 23% del PIB en todos los países.

Se dice que América Latina crece a menor ritmo que otras regiones con ingresos per cápita similares porque los gobiernos no ahorran lo suficiente, lo que los lleva a depender en gran medida del ahorro externo. Esto es cierto, pero la ineficiencia en el empleo de la inversión es un factor importante a considerar.

En este marco, el ejercicio muestra que Chile y Perú se encuentran relativamente bien posicionadas para crecer a un 5%, y solamente deben otorgar un impulso a la confianza empresarial con el fin de evitar que sus índices de inversión caigan. Colombia, que se encuentra a medio camino, tiene como desafío reducir su dependencia al ahorro externo, reduciendo su déficit estructural. Mientras que Argentina, Brasil y México, que aún se encuentran lejos de poder alcanzar ese ritmo de crecimiento, tiene desafíos más serios. México necesita mejorar mucho la eficiencia de sus inversiones. Mientras que Argentina y Brasil deben aumentar su ahorro interno en un 10% y un 7% del PIB, respectivamente, y mejorar la eficiencia de las inversiones, pero en menor medida que México.

Ricardo Aceves, economista mexicano especializado en temas macroeconómicos latinoamericanos y actualmente analista en la agencia calificadora italiana CRIF Ratings. Anteriormente trabajó como Economista Senior de América Latina en la consultora FocusEconomics.
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