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"¿Qué se come?": el cimbronazo del coronavirus sobre el teatro uruguayo

Trabajadores en seguro de paro, teatros que cerraron, artistas que se quedaron sin ningún tipo de ingreso económico y el vértigo de un sector que en materia de derechos laborales es vulnerable desde hace tiempo

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20 de marzo de 2020 a las 13:00

Salas que cerraron definitivamente, teatros que mandaron al seguro de paro a sus empleados, trabajadores que no saben qué van a comer mañana, un subsidio que al momento no existe y una tristeza que se agudiza con el correr de los días. El último viernes 13 en Uruguay fue todo un viernes 13. El gobierno anunció los primeros casos de coronavirus y, a partir de ahí, los efectos colaterales de la expansión de la pandemia se comenzaron a sentir en carne propia por varios uruguayos. De los tantos, tantísimos, trabajadores que vieron afectados total o parcialmente sus ingresos económicos, el sector de las artes escénicas recibió un fuerte cimbronazo. Porque más allá de los elencos estables, como por ejemplo la Comedia Nacional o el Ballet Nacional del Sodre, que tienen garantizado -al menos al momento- un salario, los artistas cuya economía depende exclusivamente de la realización de funciones se encuentran ante una crisis sin precedentes en la escena local.

Pero la medida -lógica y por cuestiones de salud- de suspender todo tipo de espectáculos afectó a muchas más personas de las que se suben al escenario. El espectro de las artes escénicas es gigante. Y en tiempos de crisis, el desengrane de las partes que mueven la máquina parece infinito. De la realización de funciones dependen los artistas, los productores, los técnicos de sonido y los de iluminación. Y más. De la realización de funciones dependen también las salas de teatro independientes y, en efecto, sus trabajadores. 

La actriz, dramaturga y diputada por el Frente Amplio, Verónica Mato, dijo a El Observador que la situación en las artes escénicas es “grave desde varios niveles”. Previo al estreno, los espectáculos tienen una inversión previa de producción y difusión. Incluso aquellos proyectos que reciben una subvención mediante el Programa de  Fortalecimiento de las Artes para la producción, dependen de la realización de funciones para cubrir los sueldos. Algunas de las obras que se vieron afectadas por este sacudón fueron Doméstica Realidad en El Galpón, Shejitá en Teatro Victoria -que a dos días de estrenar tuvieron que suspender sus funciones-,  y Chacabuco, la obra dirigida por Roberto Suárez por la que la compañía Pequeño Teatro de Morondanga además de ensayar dos años levantó el Teatro Odeón. 

Pero además otra de las dificultades que se presenta ahora es que, cuando una obra se cancela, su reprogramación se torna muy compleja. Y con una parálisis tan grande en términos de tiempo y espectáculos truncos, una reprogramación a futuro se piensa casi que como una utopía. Todo esto sin contar que incluso antes de que se suspendiera la actividad cultural pública en Uruguay, hubo obras que no pudieron viajar a otros países para actuar como tenían previsto por las medidas de prevención extranjeras. En ciertos casos, contó Mato, eso supuso también perder el dinero de los pasajes, dado que algunas aerolíneas no lo devuelven o cobran multa por el cambio de fecha.

Para las salas de teatro independientes, esta semana comenzó a correr en forma de pérdidas. Sin funciones, no ingresa dinero y, sin plata, una institución no se puede mantener. Por eso, pese a lo angustiante, no fue tan sorpresiva  la medida que anunció el miércoles pasado uno de los escenarios privados más importantes de la cultura local. El teatro El Galpón suspendió todas sus funciones y ensayos y envió a todos sus empleados -que son unos 40- a seguro de paro. 

Washington Sassi, presidente de la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI), detalló a El Observador que el Centro Cultural Bosch cerró "casi definitivamente" y el espacio Platea Sur tuvo que recurrir a lo mismo tras no poder pagar el alquiler. La Candela y el Circular también mandaron a sus empleados al seguro. La Gaviota envió a tres, Espacio Teatro a uno y el Victoria a cuatro de siete empleados que tiene en total. En tanto, El Tinglado esperará al mes de abril para tomar una postura y salas como Telón Rojo, Espacio Palermo y Arteatro están a la espera de lo que suceda con los días.  

También los cines
Según informó el semanario Búsqueda este jueves, Movie envió a todo su personal, que son unos 200 trabajadores, al seguro de paro. Y así lo hicieron también Life Cinemas (con 120 empleados), Grupocine (60)  y Cinemateca (25). 

Más allá de la cancelación de espectáculos, otra de las consecuencias de la fragilidad socioeconómica que configuró la expansión del nuevo coronavirus fue la suspensión de clases. Muchos artistas, además de vivir de las funciones, son docentes. Y varios de ellos lo son en escuelas de teatro privadas. Mato agregó que en esta época del año, que es cuando las instituciones recién comienzan a encausarse luego de las pausas de verano, esto se agrava aún más. Entonces, la coyuntura actual compromete a los actores por todos los ángulos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

#cuidarse #teatrodelacandela #cerrado

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“Es lógico que frente a una situación de emergencia las personas se tengan que quedar en su casa, pero es importante que la población entienda que poder hacerlo es un privilegio. Desde el sector artístico se entienden las medidas que se tomaron pero, ¿que se come?” señaló la diputada. Es que este sector artístico se encuentra frente a una vulnerabilidad económica importante. En su cuenta de Facebook, el actor Gustavo Saffores lo resumió así: “Esta coyuntura nos demuestra lo desprotegidos que estamos los actores/actrices y muchos más que trabajamos en éste rubro. Siento que no estamos contemplados como trabajadores ya que no contamos con un subsidio por enfermedad, ni tenemos forma de demostrar el perjuicio que esta situación nos trae. Sin duda como muchos otros trabajadores. Nuestro sector fue el primero en paralizarse y seguramente sea de los últimos en reactivarse. Creo que es un buen momento para comenzar a intercambiar con todos los actores, instituciones, sindicatos la manera de utilizar este momento como un puntapié para revertir nuestra situación”.

Por su lado, Mato agregó otro punto. “En estos momentos de emergencia uno se da cuenta de lo importante que es el aporte. Los artistas aportan muy poquito y muchos trabajan en negro”, indicó.

En ese sentido, desde la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA) y FUTI se publicó esta semana un comunicado dirigido a las autoridades gubernamentales en el que se expresa “la imperiosa necesidad de solicitar encarecida y firmemente” un subsidio para aquellos trabajadores del sector que tienen como único ingreso la realización de funciones, eventos, clases y talleres. Para eso, explicó la presidenta de SUA Alicia Dogliotti, se está sistematizando la información de cuántas son las personas que se encuentran en esta situación. “Es un sector muy difícil de contabilizar porque la información no se centraliza en ningún lado. Ahora todos dependemos de trabajo militante”, afirmó la actriz.

Dogliotti contó que al momento, en una contabilización bastante primaria -porque faltan datos del interior y del sector de la danza entre otros- registraron que con estas dos semanas de marzo se suspendieron unas 80 funciones diferentes con cerca de 160 artistas involucrados. Todavía no hay datos de talleres, seminarios, clases y escuelas cerradas, así como tampoco los hay de operadores técnicos, personal de boletería y acomodadores.

Tanto la presidenta de SUA como el de FUTI expresaron que ya se mantuvieron diálogos con autoridades del Ministerio de Educación y Cultura y con la directora de la Dirección Nacional de Cultura, Mariana Wainstein, y existe voluntad política de buscar soluciones en conjunto una vez que se recabe toda la información correspondiente.

Sassi entiende que de haberse financiado la ley nacional de teatro independiente que se aprobó a fines del año pasado, situaciones críticas como la que atraviesa la comunidad artística ahora contarían con cierto respaldo. A su vez, el actor dijo que Cofonte -que es una de las instituciones que apoya al teatro-, no cuenta en esta época del año con el dinero suficiente para cubrir al menos gastos de producción de las obras que se pierden.

“Todo es a esperar, hacer lo que podamos y mantenerse como se pueda”, concluyó el presidente de FUTI. 

 

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