La conclusión fue que aquellas personas que hacen pausas programadas durante su rutina demostraron ser más productivas que quienes trabajan más horas sin parar.
El estudio propone seguir la regla del 52-17, que básicamente significa trabajar con máxima dedicación 52 minutos y descansar 17.
Para llegar a esta regla el estudio utilizó su aplicación de tracking DeskTime para dar seguimiento a sus trabajadores.
Y desde un punto de vista médico, no es bueno estar muchas horas sentado en una silla. El horario flexible ha mostrado un impacto positivo en la vista, la espalda, la circulación sanguínea y los niveles de estrés.
El director ejecutivo de Draugiem Group, Artis Rozentals, aconsejó que cada trabajador vea cuál es su rendimiento diario y analice cómo usa su tiempo, considerando que los períodos de concentración de las personas son distintos, al igual que las exigencias laborales.
Esto quiere decir que puede ser que no le funcione el 52-17, pero puede crear su propia regla.
Técnica del tomate
La idea de hacer pausas laborales la han recomendado varios estudios psicológicos e incluso un consultor italiano, Francesco Cirillo, quien ha propuesto la idea de trabajar 25 minutos y descansar cinco.
Lo llamó la técnica del tomate porque utilizaba un reloj de los utilizados para cocinar, que tenía forma de tomate.
Pero en muchas profesiones esta técnica no puede seguirse a rajatabla. Por ejemplo, un cirujano no va a detener sus operaciones, ni un piloto va a parar un avión; lo mismo que un abogado o un vendedor, no le pueden decir a un cliente que no lo atenderán porque están en sus "minutos del tomate".