Sobre la avenida Rivera, frente a la plaza Viera, se alza un edificio que se destaca por su tamaño y su fachada de vidrio. Se trata del Regency Way, un nuevo hotel cuatro estrellas de 170 habitaciones. Es la última inversión de la cadena hotelera Regency, que ya cuenta con otros cuatro hoteles ubicados en Punta Carretas, Carrasco, Punta Gorda y Jacksonville (Zonamrica). Uno de los directores de la cadena y arquitecto de todos sus hoteles, Rodolfo Margoniner, habló sobre el mercado hotelero y los objetivos de esta inversión.
¿Qué destaca del Regency Way recientemente inaugurado?
Se trata de la inversión más grande de la cadena, con US$ 15 millones. Contando los cinco hoteles, tenemos 345 habitaciones, que permiten alojar a unas 100 mil personas por año. En el caso del Regency Way apuntamos a un público joven, más desconstracturado, delegaciones y al público corporativo, por la cercanía con el Montevideo Shopping y el World Trade Center.
¿Cómo funciona esta segmentación entre sus distintos hoteles?
Están emplazados en lugares diferentes respondiendo a necesidades diferentes. Tenemos un hotel en en Jacksonville que reúne al público de Zonamerica. Allí se aprovechó el emplazamiento campestre cercano a Montevideo para tener uno de los mayores salones de fiesta de la ciudad. Muchas personas que asisten a una fiesta, se quedan a dormir en el hotel, lo que alterna el público durante la semana, más asociado al corporativo, por el turistico los fines de semana.
Después tenemos el Regency Golf, que está ubicado en Punta Carretas, al lado del shopping y El Regency Rambla, que queda sobre la rambla y que teniene tanto público corporativo como turístico.
¿Cuál es la situación del mercado hotelero de cuatro y cinco estrellas en Montevideo?
La demanda hoy está bien atendida. En principio no deberíamos insistir más en abrir hoteles de estas categorías. De todas formas, el mercado se va a decantar.
¿Preocupa la situación económica que atraviesa Argentina?
Nos preocupa mucho. En los últimos años hemos visto decrecer el público argentino y por contraste crecer el público brasileño. Mientras que la afluencia de argentinos bajó en el entorno del 10% y 15%, los brasileños probablemente aumentaron entre un 5% y 10%.
¿Es el mejor momento para abrir un hotel?
No sé si es el mejor momento. Pero construir un hotel es algo que se planifica y no sale de un segundo a otro.
¿Qué ayudaría a desarrollar el sector?
Si se logra cristalizar un centro de convenciones sería una gran pegada para Montevideo y Uruguay. Otro elemento es que se combata la inflación para cuidar la competitividad, pero eso está lejos de nuestra posibilidad de acción. Si Uruguay es caro, en lugar de tener un turismo receptivo, va a tener uno emisor.