6 de febrero de 2015 19:15 hs

Nelson Neves es un emprendedor de la vieja escuela. Casi sin capital, pero a base de esmero y dedicación, construyó su empresa Frío Kubo. Comenzó con una camioneta y dos máquinas con capacidad para producir 180 kilos. Hoy, la empresa hielera produce 363 días al año, 24 horas al día casi sin descanso. En un rubro que a simple vista no parece esconder demasiadas dificultades, para Neves, la diferencia está en la “puntualidad” y el “servicio” al cliente. Esta parece ser la clave para haber subsistido en el mercado por más de 30 años.

¿Cómo surge Frío Kubo?
Empecé en 1984. Creo que la plaza no estaba bien atendida desde el punto de vista del servicio. Frío Kubo era una empresa en la calle Rondeau que estaba cerrada, tomamos el nombre y empezamos a trabajar. El quiebre se genera en 1992, cuando viajamos a Estados Unidos y compramos maquinaria americana.

¿Por qué hielo?
Porque comencé trabajando en refrigeración y me gustó ese negocio. Le sentí el gusto. Siempre trabajé con público. Me gusta el relacionamiento con la gente y eso me ha abierto muchas puertas.

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¿Qué características tiene el rubro?
Hay un concepto de que el hielo es solo agua congelada, pero detrás de eso hay mucha tecnología. Hoy por hoy, filtramos el agua con una ósmosis inversa en donde pierde toda conductividad: no pasa ni una sola bacteria.
Hay controles de calidad y análisis permanentemente. Hoy Frío Kubo no tiene nada que envidiarle a ninguna planta de Miami, por ejemplo. Si uno no reinvierte en tecnología no mejora la calidad del producto.
¿Cómo es el mercado al que se dirige?
Muy variado e importante. A mí me importa tanto un cliente que es un pequeño bar como una curtiembre o una industria.
Frío Kubo es un ciempiés, que no está basado en la compra de nadie sino que todos son importantes.
Si logramos mantener esa humildad y esa filosofía, va a seguir funcionando.
Tenemos el 80% de las estaciones de servicio; la mayoría de las cadenas de supermercado.
En la construcción tenemos muy buena venta. En el sector industrial es por volumen. El hielo se usa para reducir la velocidad de fraguado en el hormigón.
Vendemos a curtiembres, frigoríficos, empresas de panificados (que son tremendamente exigentes y nos auditan en calidad).

¿Cómo se prepara para una zafra?
La zafra del hielo es de octubre a marzo; los meses más bajos de ventas son mayo y junio.
Nos preocupamos muchísimo por la puntualidad. Somos obsesivos del servicio, creo que esa es la gran diferencia de Frío Kubo. Tratamos de que en el período de una hora (esto lo estamos practicando desde el 2000) el pedido llegue. Al principio empezamos con el Bip bip, después tuvimos equipos de radio en todos los camiones. Ante un camión que se complicaba para realizar un pedido, siempre había otro para cubrirlo. Cuando se saturaron las líneas de radio, ahora todos los camiones tienen celulares. Logramos una buena eficiencia en un tránsito que cada vez es más complicado.

Tenemos una subestación de UTE propiedad nuestra, tomamos energía en 6.000 volt y transformamos en 380. Utilizamos en el invierno el horario económico de la luz, que es de 00 a 7:30 de la mañana y tomamos dos horas de la tarifa media, de 22 a 00 horas; centramos toda la producción ahí.

¿Cuál fue el balance de la última zafra?
Este año bajó muchísimo la zafra, fue menor que en 2013 y 2014. El resultado de una zafra de hielo se sabe en marzo, cuando termina la temporada. Este año, en los primeros días de enero anduvo muy bien Punta del Este, Colonia; Canelones estuvo muy fuerte también, Montevideo bajó mucho.
Frío Kubo factura muy bien. En el mes de diciembre, solo, se vendieron 1.000.0000 de kilos de hielo, en promedio.

¿Cuántas personas trabajan en la planta?
En baja temporada somos 26 personas, y en alta temporada llegamos a ser 35. A la temporada llegamos con un stock de 250.000 kilos, tenemos que stockear desde el invierno y aprovechar.
Una característica de Frío Kubo es que el personal casi no rota. La gente que está en la logística hace 30 años que está conmigo. Con esas personas, hoy cambiamos ideas, discutimos pero no nos peleamos, no tenemos problemas, tenemos una relación que va más allá de lo laboral. La mayoría de los choferes tienen mínimo cinco años trabajando acá.

Acá no se mata nadie, hay elevadores y la producción está automatizada. Hoy como está dado Frío Kubo, con dos personas envasamos hielo. Mientras más gente hay, se hace más difícil de manejar las cosas, incluso entre los mismos operarios.Estamos tratando de cambiar el perfil de empleados hacia gente más capacitada, que el operario sepa lo que es la higiene, sea puntual y entienda lo que es la preocupación por el producto.

¿Cual es la clave para emprender?
Uruguay la da oportunidades a todos. El “no podemos”, no debería existir. Somos todos creativos, pero falta la capacidad de emprendimiento. Ante la adversidad, jamás bajé los brazos. Mucha gente solo ve problemas; la gran virtud es solucionar rápido. En la vida lo único que no se recupera es el tiempo. Hay que mirar para adelante sin quejarse.

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