“Si ustedes quieren eso yo también lo quiero” dijo con determinación el ex presidente de Estados Unidos George W Bush mirando a los ojos a su par uruguayo Tabaré Vázquez durante una histórica reunión que los mandatarios y varios de sus más cercanos colaboradores mantuvieron en la mañana del 4 de mayo de 2006 en el Salón Oval de la casa Blanca. “Eso” era un tratado de Libre Comercio (TLC) que la principal potencia económica mundial estaba dispuesta a conceder a un país remoto y pequeño como Uruguay. ¿Por qué extraña razón una nación que entonces estaba en guerra tuvo tamaño gesto? Vázquez, el primer presidente de izquierda uruguayo, representaba una lumbrera de sensatez y pragmatismo en una región con gobernantes populistas y hostiles con Washington ( Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, el kirchnerismo en Argentina en su apogeo).
En aquella reunión – que duró 47 minutos y en la que se supo años después Vázquez pidió apoyo a Bush para una eventual conflicto bélico con Argentina por la instalación de la planta de celulosa de la ex Botnia - participaron la secretaria de Estado Condoleezza Rice, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental Thomas Shannon, el máximo responsable del Consejo de Seguridad nacional Stephen Hadley y el representante de esa oficina para el Hemisferio Occidental, Dan Fisk.
Vázquez estuvo acompañado por los entonces ministros Danilo Astori (Economía), Jorge Lepra (Industria), Reinaldo Gargano (Relaciones Exteriores) y el embajador Carlos Gianelli.
Como periodista de El Observador cubrí aquella histórica visita y puedo dar fe que el extinto canciller debió ingerir algo de alcohol para soportar el mal trago que suponía para un socialista ortodoxo de toda la vida pisar terreno imperialista. Como se sabe la concreción de un TLC naufragó por la oposición de parte del Frente Amplio alineada con Gargano y aquello quedó diluido en un tratado de protección recíproca de comercio e inversiones.
La reseña de marras no es antojadiza y puede ayudar a ponderar los primeros movimientos de Vázquez apenas 48 horas después de haber arrasado en las urnas e ingresado no solo en el selectísimo grupo de los dos veces presidentes de la República sino de ser el mandatario electo con mayor cantidad de sufragios directos de la historia uruguaya. ¿Qué hizo el electo presidente para de entrada demostrar que en su gobierno mandará él y no habrá lugar a cabildeos como sucedió infinidad de veces con la vacilante y anárquica gestión de josé Mujica? El tupamaro acabará su gestión con una enorme popularidad pero escasísimos logros medidos en relación al dinero y el apoyo político del que dispuso.
Vázquez dio la orden de que el 1º de marzo mismo se envien al Parlamento varios proyectos de ley para impulsar medidas clave como un plan de obras de infraestructura el Sistema de cuidados de ancianos y la creación de 300 guarderías en asociación con privados.