4 de octubre de 2023 5:00 hs

El 2 de junio de 2024, los mexicanos acudirán a las urnas para elegir al sucesor o sucesora de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) así como a los 500 integrantes de la Cámara de Diputados y los 128 senadores además de las elecciones en nueve regiones más las autoridades de 1580 ayuntamientos.

Se trata del tercer país más poblado del continente, detrás de Estados Unidos y Brasil, y el más poblado de habla española del planeta. México tiene un crecimiento económico sostenido y AMLO jugó un papel clave en el manejo de la economía. Sin embargo, las cifras de violencia y descontrol de los carteles de la droga sumergen a regiones enteras en una inseguridad crónica.

A los 69 años, AMLO está en la recta final de su mandato y se propuso garantizar una transición pacífica en el Palacio del Zócalo con quien fuera intendenta de Ciudad de México y ahora candidata de su espacio político, Claudia Sheinbaum, favorita en los sondeos de cara a las presidenciales.

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El 30 de septiembre de 2024 será la fecha en que AMLO entregue la banda presidencial a quien lo continúe en la presidencia. Será el turno en que este mandatario, tras romper el continuismo de la derecha en el poder, se vaya a vivir a una finca en Chiapas. Según él mismo, se correrá de la vida política.

“Me jubilo, me retiro por completo de la actividad política”, dijo recientemente en una de las habituales rondas matutinas con el periodismo. Es difícil de entender que quien nació en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y luego el Movimiento de Recuperación Nacional (MORENA) hasta alcanzar la presidencia, se retire totalmente de la vida pública.

AMLO fue el centro de la política mexicana en los cinco años que lleva de mandato. Con 70 años cumplidos, se piensa retirar. Hay que pensar que la nueva dirigencia cuenta en Claudia Sheinbaum con otro animal político de gran altura. Es mujer en un país machista. Es de origen judío en medio de una fuerte tradición católica. Es una científica cuyo primer título es de Física en un país donde los presidentes son abogados o empresarios. Inició su carrera como experta en cuidado del ambiente en un país con fuerte peso de las empresas petroleras.

Sin restar méritos a Sheinbaum, AMLO fue abriendo el camino para que terminara disputando la candidatura con otro alfil suyo: el canciller Marcelo Ebrard, quien perdió las elecciones internas con la ex alcaldesa de Ciudad de México.

Esta semana comenzó el último año del gobierno de AMLO, el presidente más popular en los últimos 30 años. Llegó con casi el 70% de apoyo a este momento, según Oraculus, una de las principales encuestadoras de México. Con esto, supera a los presidentes de los partidos tradicionales, tanto a Ernesto Zedillo, del PRI, como a Vicente Fox, del Partido Autonomista Nacional (PAN), a Felipe Calderón, también del PAN, y a Enrique Peña Nieto, del PRI.

AMLO decidió darle mucha importancia al año de despedida del gobierno con lo que será la lucha contra el pensamiento conservador y prometió un libro con ese tema antes de su retiro. También presentará al Congreso una iniciativa de reforma constitucional que posibilite que la elección directa de los jueces federales y miembros de la Corte Suprema.

El mandatario le otorga especial importancia a esto por la opacidad de los trámites judiciales en el país con más delitos de narcotráfico y delitos complejos del continente.

Además, pidió al Congreso una ampliación del presupuesto público para poder hacer inversiones vitales en infraestructura y apoyo a las comunidades vulnerables. Pese a cuidar el déficit fiscal, AMLO quiere dejar el mandato con mejor distribución de la riqueza. Parte de sus apuestas son el Tren Maya, el Corredor Interoceánico y la refinería petrolera de Dos Bocas.

También se busca ensanchar la base de beneficiarios de los programas para los más pobres. Algunos analistas señalaron que hay otro telón de fondo que explica la previsión de mayor gasto corriente: las elecciones. López Obrador mide el tiempo en términos históricos y hace gala de una afición por la anticipación. Ejemplo de ello fue el pedido al bloque oficialista en el Congreso de incluir en la Constitución el derecho de los ciudadanos a recibir ayudas sociales.

Una de sus iniciativas para la reforma constitucional es la revocación de mandato, un mecanismo de control que permitirá a los votantes ratificar o retirar del cargo al Ejecutivo en turno a los tres años de período. Él mismo lo puso en marcha al cumplir la mitad de su mandato y sacó buen puntaje.

En la gestión de la economía logró contener la deuda externa y aumentar la producción petrolera. El peso mexicano se fortaleció frente al dólar y mantuvo la tradición de política exterior abierta pese al tratado de libre comercio que une a México con Canadá y Estados Unidos desde 1994. AMLO es una figura de la izquierda moderada latinoamericana, como lo son Luiz Inácio Lula da Silva y José Mujica.

La deuda del gobierno es con la violencia. Se trata del mandato con el mayor número de muertes violentas, superando al de Peña Nieto, que lo antecedió y al de Felipe Calderón, que gobernó entre 2006 y 2012.

El tráfico de drogas hacia Estados Unidos creció en este quinquenio y se agrega el drama del fentanilo, la droga de diseño traficada por carteles mexicanos que produce muertes por abuso entre jóvenes del país al norte del Río Bravo.

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