25 de febrero 2015 - 19:26hs

Tabaré Vázquez seguramente lo recuerda bien. El primer acuerdo internacional que firmó la izquierda desde la Torre Ejecutiva durante su primera presidencia fue con su colega venezolano Hugo Chávez para comprarle petróleo en condiciones muy favorables para Uruguay.

A punto de iniciar un histórico segundo mandato, aquel negocio y otros que han sido firmados con el gobierno bolivariano, han puesto a Vázquez en un brete inesperado ante la explosiva situación interna que se vive en Caracas y sus alrededores.
Mientras la oposición le pide una declaración pública fuerte contra la represión desatada por Nicolás Maduro, Vázquez calcula cuál es el costo económico y social que una movida de ese tipo puede depararle a Uruguay, dijo a El Observador una fuente del oficialismo.
A Vázquez le gustaría manifestar su preocupación por la violencia desatada en Venezuela pero también saca cuentas. Y no es para menos.

Además de venderle petróleo a precios convenientes, Venezuela le compró a Uruguay en 2014 un 34% (US$ 282 millones) del total de los productos lácteos que exporta e hizo lo mismo con un 40% (US$ 287 millones) de la leche en polvo vendida al extranjero.

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La leche en polvo es el principal producto lácteo que exporta Uruguay y, particularmente, el 100% de la producción de Conaprole de ese subproducto lácteo va a parar a Venezuela.
Esa empresa cuenta con 2.300 empleados y unas 10.000 personas trabajan en la cadena de distribución. Si el negocio con Venezuela se cae, la suerte de esos empleados es incierta.
En eso está pensando Vázquez por estas horas en las que el Frente Amplio y el PIT-CNT se han pronunciado en apoyo a Maduro. Y también sabe por experiencia propia que Uruguay, importador neto de crudo, le compra a Venezuela casi el 50% del petróleo que adquiere en gran parte con precios subsidiados gracias a un convenio que implica la posibilidad de financiar el 25% a 15 años, con una baja tasa de interés (2% anual). Anualmente, ANCAP compra unos 12 embarques de 900 mil barriles de crudo a Pdvsa de los cuales seis son bajo la modalidad de financiamiento a largo plazo.

El Convenio de Integración energética de Caracas, firmado en 2005 durante las presidencias de Vázquez y de Chávez, fallecido en marzo de 2013, ha sido renovado anualmente. En enero de 2013, ANCAP canceló una deuda de unos US$ 828 millones con una importante quita con Pdvsa a través de un pago adelantado de US$ 517 millones que correspondía a embarques de petróleo financiados a largo plazo por la petrolera venezolana.
El oficialismo en Ancap ha defendido el convenio con la petrolera venezolana porque gracias a él ha logrado concretar gran parte de las inversiones en los últimos 10 años. Dicen que es la opción más “barata” para financiarse ya que prácticamente ningún organismo o banco presta con una tasa de interés anual del 2%.

Otros negocios.
En este juego de posibles definiciones políticas e intereses económicos constantes y sonantes también cuentan unas buenas toneladas de carne aviar que dejaron de tener salida por algunos problemas de cobro aunque ya hay contactos para retomar las ventas por parte de un operador privado. Durante 2014 se exportó carne aviar a Venezuela por un monto de US$ 27,5 millones.

En varias oportunidades la izquierda echó mano a la generosidad chavista. Tan es así que en los días de los líos por la quiebra de Pluna, el presidente Mujica le puso el freno a quienes le pedían que le pidiera ayuda a Chávez. El exguerrillero no quería “abusar” de la generosidad del gobierno caribeño.

Generosidad que estuvo presente cuando el Frente Amplio estrenó el gobierno nacional mientras la cooperativa Cofac se venía abajo. Si ello no sucedió fue porque el estatal banco venezolano Bandes absorbió la institución a un costo de US$ 60 millones.


Chávez también compró 10% de las acciones de la sucroalcoholera ALUR de Bella Unión y tiró otra piola cuando se quedó con las estaciones de servicio que Ancap tenía en Argentina y que eran un clavo. Durante el gobierno de Vázquez, Chávez donó US$ 17 millones al Hospital de Clínicas, otros US$ 4 millones para empresas como Funsa y Envidrio, y US$ 500 mil para instalar un centro cívico en el pequeño Pueblo Bolívar, de Canelones. También hubo negocios vinculados a exportaciones de libros y software, y un proyecto de la empresa Umisa para construir casas prefabricadas en Uruguay y exportadas a Venezuela. Uruguay es de los socios fundadores de la cadena de televisón Telesur.

Ayer, el presidente Mujica rompió el silencio y apoyó al gobierno de Maduro (ver página 3). Vázquez saca cuentas y se prepara para volver al poder con un ojo puesto en la ceremonia de asunción y otro en la represión callejera que se desató en un país con el que tiene deudas pendientes.

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