Dicen que a los golpes se aprende. Y si bien esto no siempre es así –a veces el conocimiento llega de experiencias luminosas–, es verdad que los asuntos ásperos de la vida suelen dejar algunos que otros saberes. Por eso, la eliminación de Uruguay el viernes pasado en cuartos de final en el mundial de Rusia contra la poderosa Francia puede ser aprovechada como un lindo porrazo, como una amigable advertencia.
Adiós a la Copa: Suárez y Cavani empezaron a ponerse viejos
La derrota contra Francia es nada comparado con lo que se viene