16 de enero de 2014 18:47 hs

Las fotos son en blanco y negro. Muestran hombres de traje y sombrero, porque esa era la usanza. Las mujeres de vestido y algún tocado en el pelo. Los textos, básicamente poemas, están escritos a máquina.

A mediados de la década de 1930, se produjo en España un flujo humano que huyó tanto de la barbarie de la guerra civil como de ideas que iban en contra de sus preceptos. Artistas, intelectuales y hombres y mujeres de izquierda en general se desperdigaron por América, aunque los mayores puntos de llegada fueron México y el Río de la Plata.

Artistas y emprendedores culturales atravesaron el océano Atlántico en barcos casi clandestinos, navegando sin luces en la oscuridad de la noche, a merced de submarinos y acorazados alemanes. Por lo menos uno de estos barcos lo financió de su bolsillo, desde París, el mismísimo Pablo Picasso.

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De esta forma, personalidades de varias ramas del arte y el pensamiento desembarcaron en estos puertos del Plata y algunos de ellos encontraron en Punta del Este el refugio para un mundo violento e irracional, en algunos casos tan irracional como sus creaciones estéticas.

Estos artistas dejaron un enorme legado tanto en Buenos Aires como en Montevideo y en el balneario, que ahora se rescata a través de una muestra homenaje.

Por todo esto, el “generalísmo” Francisco Franco, quien gobernó España con mano de hierro entre 1939 y 1975 luego de derrocar a un gobierno democrático en la sangrienta guerra civil, es uno de los responsables de la exposición Fiesta en tierra de talentos, una muestra que se inaugura hoy en la posada Le Club de La Barra y que presenta al públio una serie de objetos y creaciones de artistas españoles y de otras nacionalidades que huyeron de España por motivos políticos.

Entre otros objetos rescatados del olvido, la exposición tiene textos originales del poeta Federico García Lorca, quien visitó Buenos Aires en 1933 y Montevideo y Salto en 1934 (unos años de la guerra civil española), con dibujos originales y dedicatorias; dibujos de puño y letra del poeta Rafael Alberti, quien vivió en Buenos Aires y en Punta del Este en 1945.

Los verdaderos responsables de la exposición son el argentino Miguel Schapire, de la editorial homónima de Buenos Aires, y el uruguayo Roberto Cataldo, dueño de las librerías El Galeón de Montevideo y Punta del Este.

Con 68 años, Schapire es un asiduo visitante de la costa esteña uruguaya desde hace décadas. Recuerda jugar en la playa con Aitana, la hija de Alberti, y tiene fotos de esos juegos infantiles.

Al principio, muchos de quienes se establecieron en Buenos Aiers comenzaron a veranear con los argentinos que llegaban a Uruguay. Pero pronto llegaron los problemas para salir de Argentina, por la imposiciones del gobierno del general Juan Domingo Perón, quien pretendía explotar el turismo interno a base de prohibiciones.

Esas situaciones integraron más a la comunidad e intelectuales españoles y muchos de ellos decidieron mudarse a Uruguay.

Pero algunas vinculaciones venían de antes. Por ejemplo, el célebre pintor uruguayo Joaquín Torres García (de quien hay expuestas fotos hechas por el fotógrafo Alfredo Testoni en Madrid) se había vinculado en España con Federico García Lorca y con el pintor argentino Alfredo Guttero.

La muestra tiene poemas de León Felipe, mecanografiados y firmados por el autor, quien en 1947 estuvo en el Teatro Solís dando una conferencia.

Cataldo explicó a El Observador que muchos de los objetos expuestos son propiedad de El Galeón, y los consiguió a través de compras en España, donde a principios de la década 1930 el hermano del poeta peruano Xavier Abril publicaba una revista literaria llamada Bolívar, donde colaboraban nombres de la talle del futuro Premio Nobel chileno, Pablo Neruda. Allí, entre otras obras, publicó Residencia en la tierra, cuyos textos están en la exposición.

También hay objetos de otros intelectuales de renombre, como José Bergamín. Se trata de textos literarios, inéditos. Cataldo resalta a su vez unos curiosos poemas de Alfonso Reyes, referidos a la comida. “Era un sibarita”, explicó el librero, “con entrada, plato, postre y vino cada poema”.

Por su parte, Schapire destacó el fuerte nexo que existió en aquellos años entre Punta del Este, Montevideo y Buenos Aires a través de los exiliados españoles y a pesar de que destacó el esfuerzo de este proyecto conjunto, dijo que es apenas la punta de un icebreg. “Esto será 5% de lo que existe”, expresó Schapire. Como tantos otros períodos de la historia cultural de Uruguay y Argentina, todavía no existe a nivel académico un estudio sistemático profundo de ese época. De allí la importancia de esta exposición. “Esto, o bien está olvidado o no ha sido bien trasmitido”, concluyó Schapire, quien desea cambiar ese rumbo.

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