Este miércoles, las Naciones Unidas (ONU) alertó, mediante el comunicado de cuatro de sus relatores, por la preocupación ante una inminente ejecución por inhalación de nitrógeno de un condenado a muerte en Estados Unidos. Los expertos señalaron que este método, en el que la muerte se produce por hipoxia o falta de oxígeno, podría causar "graves sufrimientos".
El comunicado de los cuatro relatores especiales sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias –Morris Tidball-Binz, Alice Jill Edwards, Margaret Satterthwaite y Tlaleng Mofokeng– advierte por el "grave sufrimiento que podría causar la ejecución por inhalación de nitrógeno" y afirma que "no hay pruebas científicas" que demuestren lo contrario.
Según dijeron, el estado de Alabama, en el sur de Estados Unidos, tiene previsto ejecutar a Kenneth Smith el próximo 25 de enero. “Será el primer ensayo de ejecución por hipoxia con nitrógeno”, señalaron los relatores, que recibieron su mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, pero no hablan en nombre de la organización.
“La hipoxia por nitrógeno conduce a una muerte dolorosa y humillante”, dice el comunicado. Y agrega que "las ejecuciones experimentales por asfixia gaseosa, como la hipoxia por nitrógeno, violarían probablemente la prohibición de la tortura y otras penas crueles, inhumanas o degradantes".
Para evitarlo, los relatores llamaron a las autoridades federales y del estado de Alabama a suspender la ejecución de Smith y de cualquier otra programada por este método, a la espera de que se revise el protocolo.
Smith fue condenado a muerte por un asesinato cometido por encargo en 1988, pero su ejecución en noviembre de 2022 se canceló en el último minuto, ya que los goteros intravenosos utilizados para inyectar la solución letal no pudieron aplicársele en el tiempo legalmente previsto.
En 1988, un marido infiel y endeudado contrató a Smith junto a otro sicario para matar a su mujer durante un falso robo. A pesar del suicidio del marido, la Policía siguió la pista de los dos asesinos, y Smith fue condenado inicialmente a muerte, aunque el juicio fue anulado en apelación.
En el segundo juicio, realizado en 1996, volvió a ser declarado culpable de asesinato, pero los miembros del jurado se mostraron divididos sobre la sentencia: 11 de los 12 recomendaron cadena perpetua. El juez los desestimó e impuso la pena de muerte, legal en aquel momento, pero prohibida ahora en todo Estados Unidos.
Sobre esta base, sus abogados solicitaron este miércoles al Tribunal Supremo de Estados Unidos la suspensión de la ejecución, pero el alto tribunal rechazó su recurso.
(Con información de AFP)