Dos meses después del fin de la guerra, las fuerzas de la coalición tienen muchas dificultades para imponer el orden en Irak, cuya capital, Bagdad, cumplió este jueves cuatro días sin electricidad, lo que aumenta la exasperación de los iraquíes, sometidos a registros y controles permanentemente.
De acuerdo a otro oficial estadounidense, presente en el lugar, el chofer de la compañía de electricidad murió y su pasajero herido en el ataque.
En el lugar podía verse sangre en la calzada y en el asiento del pasajero en el coche. A cien metros del automóvil alcanzado había un agujero en la calzada y la barrera también había sido afectada.
Bagdad seguía por cuarto día consecutivo privada de electricidad, hecho que afecta a sus cinco millones de habitantes en pleno período estival, con temperaturas que frecuentemente superan los 40 grados.
"Bagdad tiene necesidad de 2.400 megavatios y la ciudad no dispone sino de 600 megavatios", declaró el director de la sociedad de distribución de corriente eléctrica en Bagdad, Nafae Abdessada Ali.
El gigantesco "apagón" es debido a un "acto de sabotaje (perpetrado) por elementos del Baas", el partido del régimen depuesto, declaró el miércoles el administrador en jefe norteamericano en Irak, Paul Bremer.
De otro lado el responsable iraquí encargado del ministerio de Petróleo, Thamer Ghadhban, declaró que los ataques contra los oleoductos no afectarán las exportaciones de crudo del país, aunque indicó que "se trata de incidentes graves que afectarán nuestras actividades. De eso no cabe duda", afirmó.
(AFP)