El viento de popa se terminó hace dos años”. Con esa definición de la coyuntura regional, el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, se presentó ayer ante empresarios de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) para explicar “los pilares de la política exterior”.
Entre los invitados había representantes de las cámaras que, la semana pasada, presentaron al gobierno un documento crítico sobre el tipo de cambio y la productividad del país.
Almagro dijo que Uruguay “tiene dos patas de inserción internacional: la región y el mundo y ambas deben andar bien sino el país andaría rengueando”.
El canciller marcó una diferencia con el vicepresidente Danilo Astori y su visión de la política exterior. Dijo que este gobierno está “más cerca del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) que de la Alianza del Pacífico”.
“Tenemos que seguir acercando a cada uno de los proyectos de integración de América Latina. Hoy somos observadores de la Alianza del Pacífico. Somos invitados permanentes en el ALBA. Hemos hechos planteo de trabajo para profundizar los vínculos de cooperación con cada uno de estos mecanismos, entendiendo a los mismos como elementos sustanciales de abrir perspectivas para la integración”, dijo. “Quizas por mandato de la fuerza política estemos más cerca del ALBA que de la Alianza Pacífico donde tenemos un mandato de hacernos socios durante este período de gobierno”, agregó.
Astori había expresado la intención de pasar a un escenario superior y que Uruguay sea miembro pleno de la Alianza del Pacífico.
Son miembros plenos del ALBA Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua. Como observadores están Irán, Siria y Haití. En la Alianza del Pacífico están Colombia, Perú, Chile y México.
La charla
El salón de Punta Cala estaba colmado. Había embajadores de países como Chile, Estados Unidos y Canadá. Estaba Astori, los ministros Fernando Lorenzo (Economía), Tabaré Aguerre (Agricultura), Liliam Kechichian (Turismo) y Francisco Beltrame (Vivienda).
El canciller entiende que el escenario internacional “dejó de ser favorable” y esa “incertidumbre se reprodujo en la región”.
Eso obliga a negociar con los vecinos y fortalecer los logros, explicó Almagro. Una de las preguntas de los asistentes refirió a las trabas que impone Brasil y sobre todo Argentina. El ministro reconoció que hay dificultades aunque la conclusión es que el Mercosur sigue siendo de los mejores clientes por los montos y porque compra productos con valor agregado. “También se cerraron otros mercados”, acotó.
Almagro afirmó que la integración, “que se lleva la mayor parte del tiempo político de la cancillería” debe ser “sumamente realista y construida con pasos concretos”.
Dijo que en esta coyuntura se deben profundizar los acuerdos de complementación bilateral, como se hizo con Brasil, y ese camino se debe recorrer con Argentina. También propuso acercar el Mercosur a otros bloques, y que sea el Mercosur el que marque la agenda exterior.
Uno de los problemas actuales está centrado en las ventas a Venezuela. Teresa Aishemberg, secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores, dijo a El Observador que Venezuela “es muy buen mercado” pero tiene “severas dificultades para pagar”, aunque, por otro lado, paga muy buenos precios sobre todo para los lácteos.
También dijo que las trabas que impuso Argentina al comercio hicieron caer las ventas en 14% a lo que se suma la reciente decisión de Brasil de devaluar su moneda, lo que mejorará su posición exportadora.
Aishemberg comentó que el tema cambiario y aspectos de la integración serán analizado hoy en Río de Janeiro por empresarios uruguayos y brasileños.