"No a la violencia en las canchas, sí alentar al equipo", decía la bandera que desplegaron los hinchas de Nacional en la Tribuna Ámsterdam, que en el centro estaba desierta. Nacional y Villa Española disputaron este miércoles el partido por la segunda fecha del Apertura, que fue suspendido por el juez Líber Prudente porque consideró que los tricolores entraron tarde a la cancha.
El ingreso al Centenario, el transcurso del partido y la salida de los hinchas fue extraña. Los exhaustivos controles de seguridad, la prohibición del ingreso a aquellos que se encontraban alcoholizados y la actitud de los espectadores que se limitaron a aplaudir, recibieron más atención que los propios futbolistas.
A falta de pocos segundos del comienzo del partido llegó el jefe de Policía de Montevideo, Néstor Artigas Lema. "Primero me voy a entrevistar con la ministra (Daisy Tourné)", dijo disculpándose por no hacer declaraciones. Por otra parte, cuando trascurrían más de 10 minutos del primer tiempo, llegó el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), José Luis Corbo, acompañado del secretario, Hernán Navascués, quien fue duramente criticado por Peñarol -exigen su renuncia- ya que lo acusan de actuar a favor de Nacional en la Asociación.
Por momentos la política se adueñó del partido y los dirigentes robaban la atención mientras los jugadores corrían en la cancha sin ser alentados. Es que antes que comenzara el encuentro y durante los primeros minutos, miembros de la barra tricolor alertaron: 'Miren que hoy no se canta, ¿eh?'.
"Ohhh, vamos Navascués", coreó la parcialidad de Nacional apoyando al ex dirigente. Acto seguido se acordaron de tu tradicional rival. "Damiani no se va, Damiani no se va", cantaron desde la Ámsterdam.
El hueco en el centro de la tribuna, el silencio y la pasividad duraron hasta el segundo gol de Nacional, el de Santiago 'Morro' García. Encendieron bengalas, desapareció la bandera anti violencia y se unieron en el medio de la Ámsterdam para alentar hasta el final a su equipo, que quedaba como único puntero del Apertura.
Que así sea
Las medidas se seguridad en el encuentro entre Nacional y Villa Española fueron rigurosas. Muchos se acordaron del operativo que se realizó en 2006, tras el asesinato del hincha de Cerro, Héctor Da Cunha. En ese entonces, los controles duraron hasta el final del campeonato pero luego todo volvió a la "normalidad": la violencia y el vandalismo se apoderaron de los partidos de fútbol.
Este miércoles detectores de metales, controles en las mochilas, cacheos y espirómetros se apreciaban en todas las puertas de acceso de la cabecera. Mientras algunos policías se encargaban de revisar a los que ingresaban, otros efectivos miraban de cerca a cada uno de los parciales para decidir -a su entender- si era necesario o no realizarle un control de espirometría.
El régimen es el mismo que para conducir. Si el nivel resulta de entre 0,1 a 0,4 está dentro de lo permitido, pero la admisión queda a criterio del efectivo. De 0,5 en adelante, se le prohíbe la entrada al escenario deportivo y la persona es detenida.
La AUF invirtió unos US$ 20.000 en equipamientos para que la Policía pueda realizar su trabajo con los elementos necesarios.
El partido de este miércoles tuvo poca concurrencia. El comportamiento de los hinchas y los controles de ayer fueron ejemplares. Que puedan implementarse en los encuentros con mayor concurrencia y que se continúen realizando en el próximo campeonato es el gran desafío. El del sábado ante Cerro será una prueba de fuego.