10 de junio de 2014 20:12 hs

A diferencia de otros años, ANCAP no está en condiciones de realizar hoy “un esfuerzo” que implique bajar los precios de los combustibles y contribuir así a moderar las presiones inflacionarias. Incluso, desde el ente entienden que los precios deberían subir, pero es una decisión que por el momento no evalúan.

El próximo mes regirá una rebaja del entorno del 5% en las tarifas de UTE, y el Ministerio de Economía (MEF) ya maneja otras medidas adicionales para atacar una inflación rebelde que se situó en 9,18% en los 12 meses a mayo. Esta situación se da aún con acuerdos de precios vigentes con el sector privado para mantener estables los precios de una serie de productos de la canasta básica, que acaba de extenderse hasta el 30 de junio.

El presidente de ANCAP, José Coya, recibió a El Observador en su despacho y advirtió que la empresa enfrenta un rezago en la actualización de la paramétrica que define el margen de ganancia de la comercialización de combustible que se arrastra desde marzo de 2011, vinculado a algunas variables de la distribución que no están contempladas.

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“Ahí (por la paramétrica) tenemos una actualización permanente que está atada al tipo de cambio, el IPC, y también, en su momento, había un impacto del personal en las estaciones de servicio. En marzo de 2011, (los salarios) tuvieron un ajuste al alza muy importante porque era un sector muy sumergido en la mano de obra nacional”. Ese aumento y otros costos se trasladaron a los de distribución. “Estamos hablando de 30% o 40%” que se resta a la ganancia de comercialización de combustibles, explicó.

El ejecutivo dijo que la actualización tarifaria está atada a una decisión del Ministerio de Economía. “ANCAP ha trabajado con el Ministerio (de Economía) para monitorear esas cosas. Ellos conocen la situación y nosotros esperamos corregirla. Obviamente que no con una sola medida, sino a lo largo del tiempo en un programa que nos ayude –en los sucesivos ajustes de tarifas– a corregir esa variable”, explicó.

Coya dijo que si se tomara la decisión de ajustar el rezago que se da entre la suba de los costos y el traslado a las tarifas, necesariamente deberían subir los precios de venta de los combustibles. En ese sentido, indicó que si hoy se toma el precio barril de petróleo en pesos, con un dólar a $ 23 y un petróleo a US$ 109, está siendo “más caro de lo que contempla la paramétrica actual de ANCAP”, que tiene como referencia un dólar a $ 21,75 y un barril a US$ 110. De todas formas, recordó que para definir un ajuste se tienen en cuenta los promedios de varios meses.

“Nosotros hemos jugado un rol en la política macroeconómica desde 2010 hasta la fecha. Creemos que, en términos generales, ANCAP ya hizo lo que podía hacer en el mecanismo de control de la inflación, (ahora) deberíamos corregir esa situación”, planteó el titular de la petrolera estatal.

Advirtió que si esto no se atiende, “habrá un impacto permanente” en los números de la empresa. “Por eso, los resultados operativos son los que más me preocupan”, afirmó.

Las pérdidas
El presidente de ANCAP informó que el resultado del ejercicio 2013 estuvo influenciado por tres grandes variables (alza del dólar, negocios de cementeras y el encarecimiento de la producción y distribución de combustibles) y que esa fue “una fotografía” de los números de ANCAP al cierre del año, lo que se traduce en “un resultado contable”. Desde el punto de vista financiero, acotó, ANCAP fue una de las empresas públicas que registró menores pérdidas.

Coya señaló que la consolidación del balance conlleva una “complejidad bastante importante” porque hay muchos aspectos que dificultan el cierre de este. De hecho, si bien en una primera etapa se estimó en unos US$ 150 millones el déficit del ente en 2013, el resultado final estará por encima de esa cifra.

El aumento del dólar provocó un impacto sobre el pasivo del ente que está mayormente nominado en esta moneda, producto de las inversiones que el ente viene instrumentando desde 2008, señaló Coya. Allí se incluye el financiamiento concedido por Pdvsa en la compra de crudo, y préstamos con entidades bancarias a corto y largo plazo.

La valorización de la divisa estadounidense de $ 19,50 a principios de 2013 a un cierre de $ 21,50, tuvo un impacto negativo en las finanzas del ente de entre US$ 90 y US$ 100 millones.

Precisó que ANCAP no desembolsó esa cifra, sino que ese sería el costo que le implicaría cancelar todo su pasivo al 31 de diciembre de 2013. “El endeudamiento de ANCAP es alto pero manejable. Seguramente si el dólar continúa en esta tendencia alcista, seguirá repercutiendo en los resultados”, explicó.

De todas formas, Coya indicó que no le inquieta el impacto de esta variable, sino otros dos motivos que estuvieron explicando el rojo del ente y que están vinculados a la situación operativa. En ese sentido, la estructura tarifaria actual de los combustibles prevé una ganancia para ANCAP de US$ 30 millones, en una empresa que factura más de US$ 4.000 millones por año.

Por otro lado, informó que el pool de negocios de las 12 empresas que dependen de ANCAP y de otras seis que están vinculadas a esas cerró con un resultado neto positivo.

Mejora en cemento
El sector del portland –ANCAP tiene dos plantas principales en Minas y Paysandú– cuenta con una tecnología que no ha sufrido cambios desde su fundación en la década de 1950.
“Esos emprendimientos requerían una actualización urgente. En primer lugar, por una cuestión económica y también medioambiental”, afirmó.

El presidente de ANCAP indicó que la razón económica está vinculada un negocio que perdió US$ 30 millones en 2013. “Seguramente a fines de julio y principios de agosto, cuando inauguremos las dos plantas nuevas (Minas y Paysandú), vamos a estar revirtiendo anualmente una muy buena parte de esa pérdida que tuvimos”, aseguró.

El jerarca explicó que el hecho de utilizar una nueva fuente energética (se dejó de usar fueloil y se sustituyó por coke –carbón de petróleo–) será clave. “Este cambio nos va a favorecer entre US$ 40 y US$ 50 por tonelada. Eso, en términos generales, implica en un año más de US$ 20 millones, por lo que vamos estar prácticamente compensando las pérdidas que tuvimos en 2013”, afirmó el jerarca de la petrolera estatal.

Respondió a críticas de los estacioneros
El tilular de ANCAP refutó las críticas de los estacioneros por el margen de su negocio. “No hay ningún atraso respecto a las posibilidades que han tenido las distribuidoras como los estacioneros, respecto a los márgenes o bonificaciones que se manejan. Para hablar del asunto hay que tener datos de cómo ha evolucionado la cadena”, afirmó. Coya comentó que la cadena de distribución pasó de facturar $ 4.000 millones en 2005 a $ 9.000 millones al cierre de 2013.

Emisión en el exterior y local
ANCAP tiene decidido cumplir con su intención de ser la primera empresa estatal en emitir en el exterior. “La estamos preparando y va a salir dentro de unos meses”, aseguró Coya. Explicó que dado el cambio de las condiciones internacionales (por la incipiente tendencia al alza de las tasas de interés) ANCAP necesita “reperfilar” su endeudamiento de corto a largo plazo. El monto del bono que el ente plantea emitir a 10 años en el mercado internacional será de entre US$ 350 y US$ 500 millones. Agregó que se apela al mercado internacional por el monto de la emisión y, además, porque busca posicionar a ANCAP en el mercado global ante la posibilidad de que se confirmen hallazgos de hidrocarburos en la cuenca marítima en tierra. “Cualquier negocio de producción de petróleo estamos hablando de miles de millones de dólares y ANCAP no tiene escala para eso”, fundamentó. Por otro lado, dijo que en paralelo con la estructuración de la emisión en el exterior se está actualizando la información para que alguna empresa del grupo ANCAP pueda emitir deuda en moneda local a fin de mitigar el riesgo de exposición al dólar y también para dotarle cierta “independencia financiera”.

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