El gobierno de Luis Lacalle Pou llegó con una idea clara de cambiar la gobernanza de las empresas públicas. Los cinco partidos de la “coalición multicolor” habían prometido durante la campaña electoral un nuevo enfoque para esos organismos y el documento Compromiso por el país firmado por los socios del oficialismo lo dejó escrito en blanco sobre negro. El llamado fue a “recuperar el sentido original de esos organismos que forman parte de nuestras tradiciones institucionales”.
Pero aunque las críticas hacia la gestión anterior apuntaban con sus dardos a Ancap, UTE y Antel, fue esta última empresa la que retuvo el protagonismo en los primeros meses de la administración de Lacalle Pou.
Entre proyectos de modificaciones legales que encendieron las críticas de la oposición frenteamplista, nuevos datos sobre sus negocios bajo los gobiernos de izquierda y una polémica resolución que derivó en la inesperada destitución de su flamante presidente Guillermo Iglesias, la empresa de telecomunicaciones se ganó otra vez un lugar en la cabeza de la agenda pública.
El foco en Antel es producto de algunas situaciones imprevistas, pero también del lugar prioritario que el gobierno le asignó a la empresa que tuvo a su expresidenta Carolina Cosse como símbolo de una gestión frenteamplista de la que se busca distanciarse.
Si bien el presidente Luis Lacalle Pou fue muy cuidadoso en el nombramiento de los miembros del directorio –el batllista Julio Luis Sanguinetti y el larrañaguista Gustavo Delgado hicieron fuerza para integrarlo pero quedaron afuera–, la renuncia forzada de Iglesias convenció al mandatario de buscar un nuevo titular del ente que sea de su extrema confianza.
Carlos Pazos
A cuatro días de la destitución de Iglesias tras la polémica presupuestación de 857 funcionarios contratados, el gobierno avanza en el nombramiento de un directorio interino que lleve el timón hasta que se confirmen las nuevas autoridades.
El único director que se mantiene en pie es el frenteamplista Daniel Fuentes, quien se negó a renunciar pese al planteo que le realizó el nacionalista Gustavo Delgado, que sí dejó su puesto tras la salida de Iglesias y espera ir como vicepresidente de Ursec.
Si bien en un principio había primado una interpretación de Presidencia de la República respecto a que las renuncias de dos integrantes hacían caer a todo el directorio, los servicios técnicos concluyeron que Fuentes seguía en funciones y por ello el gobierno busca jerarcas que ya tengan venia del Senado para completar el directorio provisorio.
Fuentes transmitió que está dispuesto a votar el exhorto del Poder Ejecutivo, que pidió a Antel que deje sin efecto la resolución de la presupuestación.
La vedette de las empresas
La polémica en torno a la resolución firmada por Guillermo Iglesias no fue el primer suceso que puso a Antel en la agenda pública en estos primeros meses de gobierno.
La empresa de telecomunicaciones ha sido objeto también de un tironeo político entre el oficialismo y la oposición frenteamplista, que denuncia un intento general por “debilitar” las empresas públicas, pero que mira con particular preocupación las señales dadas con Antel.
La senadora Carolina Cosse –también exministra de Industria– ha llevado la voz cantante de la oposición contra los anuncios y proyectos del gobierno para la empresa de telecomunicaciones.
El debate se activó especialmente luego de que se conocieran los proyectos de ley de urgente consideración y de ley de medios.
En la ley urgente, el Ejecutivo incluyó un artículo que obligaba a Antel a arrendar su infraestructura a otros operadores privados. El artículo fue retirado porque los colorados lo rechazaron, aunque el Frente Amplio salió a disputar en la opinión pública que la marcha atrás se dio por las críticas opositoras. El punto, aunque con modificaciones sobre su alcance, será abordado en la discusión del proyecto de la nueva ley de medios.
Uno de los puntos principales en los que el gobierno machaca sobre la gestión frenteamplista es la construcción del Antel Arena.
El ministro de Industria, Omar Paganini, había dicho en Todo Pasa de Océano FM que eran necesarios 100 años para recuperar la inversión ya que el complejo de espectáculos da un retorno de US$ 1 millón por año.
La auditoría de las cuentas de Antel de 2019 establecen que el Antel Arena vale en la actualidad un 40% de lo que costó su construcción. La diferencia entre su valor actual y el costo de construcción es de US$ 50 millones, según informó el Informativo Carve basado en documentos de la auditoría de los estados financieros de la empresa realizada por la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC). El documento fue enviado por PwC a Antel el mes pasado. “El Antel Arena en el balance está valuado al 36% del costo. Nos costó US$ 100 millones y vale US$ 36 dice el balance”, había adelantado el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Isaac Alfie, entrevistado esta semana en Desayunos Informales de canal 12.