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Apertura, democracia y recomposición: lo que sigue y lo que viene en el Mercosur

En el bloque de integración regional hay tensiones a dirimir y el futuro gobierno uruguayo ve en esas "turbulencias" la posibilidad de ser el fiel de la balanza

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06 de diciembre de 2019 a las 05:02

De un signo y de otro del espectro ideológico, la 55 reunión de presidentes del Mercosur concluyó tan apacible como ese Valle de los viñedos de Bento Goncalves, Río Grande del Sur, que los acogió. De Jair Bolsonaro a Lucía Topolansky se transmitió la sensación de que el bloque de integración regional cerró un semestre "fructífero", como sintetizó la vicepresidenta uruguaya según una nota del organismo.

Sin embargo, Topolansky advirtió que el Mercosur "no es un paraíso", al poner sobre la mesa la crisis boliviana que terminó con la renuncia de Evo Morales, que para la cancillería uruguaya representó un "quiebre institucional".

La posición uruguaya fue cuestionada por el líder colorado y futuro canciller en el gobierno de Luis Lacalle, Ernesto Talvi.

"Más allá de su contenido, lamentamos que el canciller Nin Novoa haya tomado una decisión tan importante sobre el tema Bolivia sin consultar con el gobierno entrante. Sería deseable que entre todos consigamos mejorar la política: hacer del juego limpio una 'política de Estado'", tuiteó Talvi.

Nin Novoa había sido el encargado en la cumbre previa de cancilleres de solicitar la aplicación del "Protocolo de Ushuaia" para Bolivia previsto en el bloque regional ante lo que el gobierno consideró una alteración del orden democrático.

Fue uno de los temas espinosos de esta cumbre marcada por las transiciones políticas en Argentina, donde el peronista Alberto Fernández sustituirá este 10 de diciembre al liberal Mauricio Macri, y en Uruguay donde ocurre lo contrario, porque después de 15 años de gobiernos de izquierda llegará en marzo Luis Lacalle Pou, de una derecha moderada y de apariencia gentil.

Además de esa tensión democrática a la que aludió la vicepresidenta uruguaya, quién asistió en sustitución de Tabaré Vázquez, en la que los alineamientos de política exterior cambian con los gobiernos, está la otra, la que tiene que ver con el rumbo de los negocios y cómo encaja el Mercosur dentro de la economía globalizada: apertura o proteccionismo, flexibilidad o restricción.

Está perfilado un escenario, que para usar un término que el presidente electo uruguayo deslizó este jueves en un encuentro con exportadores en Montevideo, no será ajeno a "turbulencias", en que las posturas de los dos socios más poderosos del bloque se ubican en las antípodas,o eso parece en esta previa de los acontecimientos a venir. 

El miércoles, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Ernesto Araújo, anunció el fin del "Mercosur proteccionista e ineficaz", al inaugurar la reunión de cancilleres del bloque que antecede a la cumbre presidencial.

Jair Bolsonaro, más sobrio y sucinto de los previsto, dejó en la cumbre la frase de bienvenida para Fernández: "No aceptaremos retrasos ideológicos", dijo, a la vez que insistió en la reducción del Arancel Externo Común (AEC), que en promedio se ubica en 12,5% y funciona como un muro de contención para sectores industriales brasileños y argentinos, particularmente.

Macri, de buenas migas con el presidente de Brasil, socio de visión comercial y política afín que se despide, en su tono más neutro coincidió en que "no se podía abandonar" lo avanzado en el Mercosur, como ese acuerdo de libre comercio con la Unión Europea al que se refirió Bolsonaro pidiendo su rápida implementación. "No hay tiempo que perder", dijo el brasileño.

En eso de las velocidades va a estar la clave de los tiempos que se aproximan, porque mientras el impetuoso gobierno brasileño habla de liberalizaciones, desde Argentina se advierte de los "riesgos graves" que supondría para su golpeada economía una apertura sin freno.

Argentina y Brasil no están solos en el Mercosur. Lacalle Pou con la energía de los gobiernos nuevos y la moderación como bandera espera colocarse como "fiel de la balanza", donde solo se resaltan dificultades, hay también oportunidades.

Su futura ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, que ayer acompañó al mandatario electo a la celebración del Día del exportador, apuntó que "siempre hemos sostenido que el Mercosur no podía ser una jaula", una declaración de intenciones que la aproxima a esa apertura que reclaman desde Brasilia.

Un terreno en todo caso movedizo, con "vaivenes" como lo prevé Luis Lacalle Pou y admitió en el programa En la mira de VTV. "En un momento uno va a estar más cerca tuyo..", dijo.. ¿En qué momentos?, le preguntaron. El mandatario electo adelantó que sobre Venezuela, por ejemplo, estaría más cerca de Brasil, pero en los temas comerciales la proximidad sería con Fernández.

En la Cumbre, de que la se despiden Macri y Vázquez, cambia también la presidencia pro témpore de Brasil a Paraguay, de Bolsonaro a Abdo Benítez que expresó su  "profundo compromiso" con el Mercosur" y con el proceso de integración como la mejor herramienta para "alcanzar los objetivos" y las demandas de los ciudadano.

Los mandatarios firmaron una serie de acuerdos, entre ellos el de "Facilitación de Comercio, otro que beneficia a las localidades fronterizas, uno de cooperación policial y otro de acceso a las firmas digitales".

 

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