El gobierno argentino se dispone a anunciar este miércoles los resultados de una operación de canje de títulos en manos de bancos locales para aliviar el pago de vencimientos de deuda hasta 2011, con la que busca dar una señal de fortaleza financiera en medio de la crisis global.
Se trata de bonos canjeables denominados Préstamos Garantizados, que suman en torno a 11.000 millones de pesos (3.142 millones de dólares), y que están en poder de bancos y aseguradoras locales, según una fuente gubernamental, que anticipó un alto grado de adhesión.
Para quienes ingresen al canje el gobierno entregará nuevos bonos con vencimientos a cinco años, por los que pagará una tasa del 15,4% en el primer año y luego el equivalante a la tasa Badlar (que se ajusta en base a un índice diario) más 2,75 puntos porcentuales, indicó la fuente.
El gobierno había anunciado en septiembre una ambiciosa operación con acreedores para reestructurar parte de su deuda pública de casi 150.000 millones de dólares, que preveía regularizar la situación con tenedores internacionales de bonos, que rechazaron ingresar al 'megacanje' de 2005.
Pero la 'megaoperación', que incluía el canje de Préstamos Garantizados, y que el gobierno había puesto en marcha al firmar un acta-acuerdo con tres bancos extranjeros, tuvo que ser postergada debido a la crisis financiera internacional, iniciada por maniobras especulativas en Estados Unidos.
El gobierno concentró entonces sus fuerzas en llevar adelante el tramo local del canje de Préstamos Garantizados, emitidos por el gobierno del presidente conservador Fernando De la Rúa (1999-2001), antes de su caída durante una rebelión popular.
Argentina debe afrontar vencimientos globales por casi 40.000 millones de dólares de capital e intereses, entre 2009 y 2010 -20.000 millones cada año-, y las necesidades de financiamiento alcanzan a unos 11.800 millones de dólares este año, según el ministerio de Economía.
El secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, afirmó el lunes que "están asegurados los pagos de la deuda para este año", al anunciar que 2008 cerró con un nuevo superávit fiscal equivalente al 3,15% del Producto Interno Bruto (PIB).
Argentina había declarado la mayor moratoria de la deuda contemporánea en 2001, en medio del colapso del modelo de tipo de cambio fijo, desregulaciones sin límite y privatizaciones sin control que rigió en la década del noventa.
En 2005 puso fin a la moratoria con un canje de bonos por 81.800 millones de dólares, con quitas de entre 45% y 75%, en tanto que en 2006 canceló con un sólo pago toda la deuda con el Fondo Monetario Internacional por 9.500 millones de dólares.
En el marco del plan de desendeudamiento, la presidenta Cristina Kirchner, había anunciado en 2008 la cancelación de la deuda en mora por 6.700 millones de dólares con el Club de París, y la refinanciación con acreedores privados que no entraron al canje de 2005, pero las operaciones quedaron suspendidas al desatarse la crisis mundial.