20 de junio de 2015 5:00 hs

El joven blanco Dylann Roof reconoció ante la Policía ayer ser el autor de la masacre de nueve personas en una de las iglesias más emblemáticas de la comunidad negra en Charleston, Carolina del Sur (sureste de Estados Unidos). Roof, que ya fue acusado formalmente por su crimen, confesó que quería emprender una "guerra racial".

Un oficial de policía dijo a la cadena CNN que el joven de 21 años declaró a los investigadores que quería "emprender una guerra racial", cuando entró en la Emanuel African Methodist Episcopal Church en Charleston en la noche del miércoles y abrió fuego en una reunión de estudio de la biblia. Todas las víctimas eran personas negras.

La policía detuvo a Dylann Roof, de 21 años, durante un control de rutas en la vecina Carolina del Norte, informó a la prensa el jefe de la policía de Charleston, Gregory Mullen.

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Imágenes de la televisión mostraron al sospechoso abordando una avioneta con sus manos esposadas y vistiendo el uniforme de prisión a rayas blancas y negras, cuando era trasladado a la prisión de Charleston.

En una foto en su perfil en Facebook, Dylann Roof aparece con una chaqueta negra en la que se puede ver la bandera sudafricana del tiempo del apartheid y otra del exrégimen segregacionista de Rodesia, hoy Zimbabue.

La gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, dijo ayer que Roof debería ser condenado a muerte por sus actos, de ser encontrado culpable. "Es absolutamente un crimen de odio. Este es un estado perjudicado por el hecho de que nueve personas inocentes fueron asesinadas. Absolutamente, queremos para él (Roof) la pena de muerte", declaró Haley, y agregó que prefería que el joven enfrente cargos estatales, no federales.

Carolina del Sur es uno de los apenas cinco estados que no tienen una ley contra crímenes de odio, que habitualmente impone sanciones adicionales los delitos graves cometidos en razón de la raza, género u orientación sexual de la víctima.

El pastor de la iglesia, y miembro del Senado estatal, Clementa Pinckney fue una de las víctimas, entre las que también figuran tres pastores más: DePayne Middleton Doctor, de 49 años; Sharonda Coleman Singleton, de 45; y el reverendo Daniel Simmons, de 74.

Sylvia Johnson, pariente de una de las víctimas, dijo a CNN que una sobreviviente le contó que el atacante había hecho un alegato racista durante el ataque.

Una de las víctimas intentó razonar con él durante el ataque para evitar más muertes, pero "él dijo 'no, ustedes han violado a nuestras mujeres y están tomando el país. Debo hacer lo que hay que hacer'", relató.

El horror generado por el caso y el simbolismo del lugar donde ocurrió marcaron el tono de la intervención del presidente Barack Obama, quien visiblemente frustrado expresó su "tristeza" y "cólera" ante lo que denunció como "muertes sin sentido", al tiempo que llamó nuevamente a una mayor regulación en la venta de armas de fuego en Estados Unidos.

Tras reabrirse el cordón de seguridad policial que había cercado los alrededores del templo, residentes de Charleston se acercaban a la entrada a dejar flores y globos brillantes.

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