Dentro del ejemplar de Cuentos para leer los sábados hay un collage de una decena de portadas ilustradas. Son las portadas de una revista multicolor publicada por el diario argentino Crítica. A simple vista, el pastiche que reúne a varias de ellas parece indicar que esas tapas funcionaban como una invitación a un mundo fantástico dentro de la literatura, en los que el lector podría encontrarse con un hipogrifo, un gaucho, un detective, un ventrílocuo o un caballero templario.
Crónica fue uno de los diarios más populares en la historia de Argentina. Fundado en 1913 por Natalio Botana, la publicación es considerada un diario revolucionario por la plantilla de escritores que pasaron por ahí, por su modernidad a la hora de abordar sus artículos y su diseño gráfico. En la década de 1930 fue el vespertino más vendido en Buenos Aires y llegó a comercializar 1 millón de ejemplares cuando la población argentina apenas superaba los diez millones de habitantes.
A partir de 1933, los ejemplares de Crítica pasaron a ser publicados con la compañía de Revista Multicolor de los Sábados. El suplemento se entregaba gratis con el diario y era dirigida por los escritores Jorge Luis Borges y Ulyses Petit de Murat. Convocados por el propio Botana, el objetivo del fundador con la Revista era retener al lector de Crítica a través de una publicación que lo sedujera con sus caricaturas, historietas y dibujos, así como sus textos cautivantes.
Reconociendo el potencial que ambos escritores presentaban, tanto Borges como Petit de Murat tenían la tarea de editar el suplemento, proveer a la revista de sus propios cuentos originales y conseguir el material literario necesario para armar el suplemento.
Cuentos para leer los sábados es el resultado de aquella selección a cargo de Borges y Petit de Murat. Con un rico prólogo a cargo del narrador y ensayista argentino Álvaro Ábos –en el que explica breve aunque detalladamente la relevancia de Crítica y su colorida separata– el libro editado por Anagrama contiene relatos a cargo de un abanico extenso e internacional de autores.
Aunque es probable que el lector se sienta proclive a leer los textos de autores populares como Dickens, Wells, Chejov y Hemingway en primer lugar, la inclusión de figuras menos resonantes como Jack London, Santiago Dabove y Gilbert K. Chesterton hacen de Cuentos para leer los sábados una obra que cumple con el objetivo anunciado en su título: disfrutar de la lectura.
Se incluye también el cuento La total liberación del uruguayo Juan Carlos Onetti, que pese a no representar el potencial verdadero del escritor, tampoco se aleja de la genialidad de su pluma.