En principio, es volver al pasado. Porque el reestreno de la versión original de Volver al futuro con motivo de su 25º aniversario implica otro viaje en el tiempo, casi como el que plantea la película. Back to the future, tal su título original, se filmó en 1985 y la ola de homenajes, lanzamientos de DVD, ediciones Blu Ray y demás se realizó a lo largo de 2010, pero recién ahora el filme llega a nuestras orillas.
Fotos viejas
La historia es de las primeras que plantea la posibilidad de retroceder en el tiempo para modificar el presente. La odisea de Marty McFly desde 1985 hacia 1955 tiene como fin salvar a su familia.
La semilla del proyecto había surgido cinco años antes, en 1980, cuando el guionista Bob Gale y el director Robert Zedmeckis, amigos de la universidad de cine que ya habían colaborado en un par de comedias juntos y además en varios proyectos de Steven Spielberg, se encontraron con una buena historia frente a sus narices. En el DVD aniversario ambos explican que la idea le vino a Gale cuando revisaba unas fotos viejas en la casa de sus padres. Su padre había sido delegado de clase, una figura bastante odiada en EEUU. Gale se planteó si él mismo hubiese sido amigo de su padre de haber sido compañeros de colegio. Le contó la idea a Zemeckis, que le agregó a una madre que siempre habló de castidad pero que de joven no lo era. Esa pareja fue la base para los padres de Marty.
Sobre el argumento no hay que abundar mucho más: uno, porque es demasiado conocido, y dos porque, para el que no lo conozca, no será este cronista el que le arruine la sorpresa y la felicidad de ver Volver al futuro por primera vez.
Fue un filme que marcó profundamente la carrera de sus actores principales, así como también a la audiencia. Michael J. Fox será eternamente Marty (aunque pocos saben que para ese papel la primera opción era el actor Eric Stolz, conocido luego por ser uno de los torpes ladrones de Mi pobre angelito; Fox llegó recién después) y Christopher Llyod, con su cara de loco y su pelo largo y canoso quedará en el recuerdo como Doc, el científico viejo y querible.
Casi sin proponérselo, una comedia liviana de ciencia ficción como Volver al futuro plantea un problema filosófico. San Agustín escribió que si le preguntaban qué cosa era el tiempo no podía explicarlo, pero que si no se lo preguntaban sí tenía la sensación correcta para darse cuenta de su existencia. Para los que eran niños en 1985 es una oportunidad de nostalgiar en esa vuelta al pasado. Los más jóvenes tienen una linda chance de ver la película en pantalla grande. Para todos será un viaje a la vez metafórico y literal. Todos estamos atrapados en el tiempo.