Al cumplirse una semana de la riada que asoló la comunidad de Jimaní, en el suroeste de la República Dominicana, sigue aumentando el número de muertos, pero la solidaridad es desbordante.
La solidaridad hacia los miles de damnificados ha sido desbordante y las donaciones nacionales e internacionales llegan a raudales a la comunidad fronteriza con Haití, donde los afectados hacen colas bajo un sol ardiente para abastecerse de alimentos, medicinas, ropa, y otros enseres.
Dos aviones de España, uno de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y otro de la Cruz Roja, llegaron ayer, domingo, con 19 toneladas de ayuda humanitaria que está almacenada hasta que se considere necesario distribuirla, porque las necesidades están prácticamente cubiertas, según dijo a EFE el secretario general de la AECI, Juan Pablo de Laiglesia.
Los organismos de socorro siguen buscando cadáveres, pero ya no en la comunidad de Jimaní, donde se llevan a cabo labores de saneamiento y operativos de vacunación, sino en el Lago Enriquillo, donde desembocó el río desbordado que arrasó completamente tres barrios del pueblo y destruyó cientos de viviendas.
Las autoridades han levantado la alerta amarilla (la segunda de dos niveles) que se mantenía hasta el domingo en el territorio nacional, excepto para la cuenca del río Yuna, desde la presa de Hatillo hasta su desembocadura en la Bahía de Samaná (nordeste), la región noroeste y la zona fronteriza con Haití.
El vicario de la parroquia de Jimaní, Fernando Peña, dice que la población está aún atónita ante la riada que en la madrugada del pasado lunes truncó cientos de vidas.
Aunque los esfuerzos de las autoridades han estado concentrados en Jimaní, varias provincias del nordeste del país también han sido afectadas por el desbordamiento de ríos y arroyos.
En Duarte (nordeste), más de veinte comunidades de los municipios de Villa Riva y Arenoso estaban incomunicadas, debido a la crecida del río Yuna, confirmó la Defensa Civil.
Aunque las autoridades haitianas han cifrado en unas 1.200 las personas que han podido perder la vida debido a estas inundaciones y riadas, cálculos extraoficiales elevan el número a más de 2.000.
(EFE)