Siete personas murieron en Irak, entre ellos cinco militares estadounidenses, mientras que el ultimátum que fijaron los secuestradores de un rehén filipino fue prolongado y se mantiene la incertidumbre por la suerte de los otros extranjeros en manos de grupos rebeldes en el país.
De otro lado, Bulgaria confirmó este domingo que están vivos dos búlgaros secuestrados por un grupo terrorista relacionado con Al Qaida, según manifestó el viceministro de Relaciones Exteriores Ivan Petkov citando "una fuente fiable".
Por su parte, el ministro egipcio de Relaciones Exteriores, Ahmed Maher, se declaró "optimista" en cuanto a la liberación del rehén de su país y dijo que se contactó con "personalidades oficiales y no oficiales en Irak desde el primer minuto" del secuestro de Sayed Mohammad Sayed al-Gharbaui.
Por otra parte, un soldado estadounidense de la Fuerza Multinacional y un civil iraquí resultaron muertos y otro militar de Estados Unidos resultó herido por la explosión de una bomba ubicada al borde de una ruta a 140 km al sur de Mosul (norte).
Con estas víctimas aumentó a 18 el número de Marines muertos en los 13 últimos días en operaciones en la provincia rebelde de Al-Anbar, donde se encuentra Faluja, supuesto feudo del grupo terrorista del jordano Abu Mussab al-Zarqaui, ligado a Al-Qaida.
En Bagdad reinaba la incertidumbre sobre la suerte de un filipino, un egipcio y dos búlgaros secuestrados en Irak.
En Irak hay un pequeño contingente de 51 militares filipinos.En Bulgaria, el canciller Passi dijo que según informaciones "no confirmadas, nuestros compatriotas están vivos en este momento" y aprovechó de dirigirse a los secuestradores para indicarle que uno de los rehénes padece de diábetes y que el otro sufrió un ataque de apoplejia.
La televisión satelital qatariota Al-Jazira difundió la noche del jueves una grabación video de dos hombres presentados como rehenes búlgaros en Irak, amenazados de muerte por sus secuestradores si las tropas estadoundienses no ponen en libertad a todos los presos iraquíes en un plazo de 24 horas.
En Baaquba, norte de Bagdad, unos 200 iraquíes manifestaron su apoyo al derrocado presidente Saddam Hussein, mientras que cientos de chiítas marcharon el sábado en Amara (sur del país) para exigir su ejecución.El vice primer ministro iraquí Barham Saleh estimó el domingo que era "irrealista pedir a la Fuerza Multinacional abandonar Irak puesto que todavía no se han creado los (organismos) de seguridad necesarios para la estabilidad de este país".
(AFP)