Seis meses después, qué balance hace de su gestión?
Cuando empecé estábamos tratando de clasificar al Mundial de Sudáfrica, con problemas políticos importantes, habían renunciado Figueredo y Corbo. Una condición que pedí fue poder elegir a mis compañeros del Ejecutivo. Elegí cuatro presidentes de clubes para buscar estabilidad. Empezamos perdiendo en Lima, después comenzó el camino que nos llevó a Sudáfrica. Se vivieron momentos deportivos difíciles de vivir de vuelta. Ser campeones de América, llegar a finales de Mundiales sub 17 y sub 20, clasificar al Mundial de Brasil… deportivamente son objetivos cumplidos. Institucionalmente marcamos un camino más profesional que lo que había, tercerizando convenios con la Mutual, con los árbitros, los derechos de TV. El gran objetivo era que la AUF tuviera mejor gestión y que ingresara mayor dinero.
¿No quedó desprotegida la selección al llegar al Mundial con un Ejecutivo nuevo?
Los mismos clubes empujaron a esto, los que presentaron la denuncia penal contra el vicepresidente de la FIFA y autoridades de Conmebol, y ahí la relación no iba a ser buena. Pero lo que pasó con Suárez era difícil de evitarlo. Venía con mucha presión.
La AUF es de los clubes y los clubes habían dicho que lo mejor era que el Ejecutivo se fuera. Era casi imposible terminar un campeonato.
¿Qué pasó en esa semana?
El presidente nos llamo a mí y a los presidentes de Peñarol y Nacional porque estaba preocupado. En ese diálogo le decimos que sin policías es imposible jugar. Si vos suspendés el fútbol, ¿cómo haces volver a la semana sin cambiar nada?
¿Fue un dialogo o una imposición?
El mostró su preocupación, había tomado decisión que política que no entrara la Policía a las tribunas, y que el fútbol debía pararse. Le dijimos que si se paraba el futbol quizás no podíamos jugar de vuelta. Ahí se decide que haya policía para el personal de recaudación y árbitros. Y Nacional juega en el Franzini.
¿Fue un error jugar en el Franzini con una situación política tan endeble?
Esas decisiones pasan por la Mesa Ejecutiva, que debe tener independencia, porque si no se pierde el orden de la AUF. Además Liverpool había presentado el Franzini y estaba habilitado. Se dice que Ejecutivo se fue porque Nacional jugo en el Franzini. Si eso hace caer un Ejecutivo es triste. Quiere decir que todos los fines de semana estás rindiendo un examen.
¿Le llamó la atención la actitud de la Mutual?
Sí, porque hasta ese sábado a las 12 no teníamos información que no se iban a presentar. Ya había jugado Nacional, no jugaba Peñarol. Era desestabilizar. Había quedado claro el viernes que había que jugar, con la mínima seguridad necesaria.
¿Le sorprendió que Saravia fuera ese viernes el Torre Ejecutiva?
Son las cosas con la que uno queda dolorido porque con la Mutual teníamos buena relación. Creo que no fue una posición honesta.
¿Hubo una presión política?
Se dieron muchas cosas. La carta de algunos clubes que quitaron la confianza se firmó en la sede Tenfield. Por otro lado se va el Ejecutivo y se vuelven a vender entradas y vuelve la Policía a las tribunas. Y las cámaras que nosotros quisimos comprar nunca se pusieron y el campeonato sigue. Y el código de Disciplina, que nosotros presentamos en ese momento y no hubo quórum. Después lo votaron.
¿Fue un golpe?
Los problemas económicos llevan a los clubes a tomar decisiones que no hacen bien a la AUF. Lo que pasó fue que no pude tener respuestas de la Asamblea, que es el poder legislativo. Si no se pueden llevar proyectos a la Asamblea es imposible gobernar. Por eso dije que nos quedamos sin gobernabilidad.
¿Sintió que Tenfield le bajó el pulgar?
Sí, cuando algunos presidentes me dicen que tenían que ir a firmar la carta que me retiraba la confianza, o que presentaban la denuncia porque si no no tenían dinero para iniciar el campeonato. Eso fue 13 días antes de la renuncia.
¿Había tenido encontronazos?
El diálogo normal, con ellos defendiendo a la empresa, que me parece perfecto, y nosotros el fútbol. La negociación para la venta de derechos para la Eliminatoria de Brasil fue complicada, pero había llegado a buen término. También la Ejecutivo quería que la camiseta volviera a la AUF en 2016. Y ellos lo iban entendiendo, pero el hecho de llamar a licitación se que no les gustó.
¿Tenfield lo hizo caer?
Fue de los elementos que más pesaron en la salida nuesta.
¿Tuvo apoyo del exministro de Deportes Héctor Lescano?
Por supuesto. Siempre tuvimos respaldo de ellos y del vicecepresidente Astori.
¿Eso costó el cargo a Lescano?
Estoy seguro que lo llevó a la renuncia. Él estuvo muy presionado, tuvo un entredicho público muy duro con el Director de Tenfield.
¿Mujica lo respaldó a usted?
Al presidente después de ese día no lo vi mas. Pero con la decisión que no haya Policía y que después volvieran, no hubo un respaldo tan claro.
Jugó un rol para que cayera?
No sé si consciente o no, pero cuando uno toma este tipo de determinaciones sabe que juegan un papel importante. Más en el fútbol. Es imposible que una espectáculo se haga sin Policía. Y con la venta de entradas hay que darle facilidad al cliente. Todo eso llevó a una desestabilización y un problema con los clubes, porque estaban bajando la venta.
¿Las reuniones de esos días de Saravia y de Gutiérrez en Torre Ejecutiva tuvieron que ver con su caída?
Yo creo que sí. Es una sumatoria: por un lado lo que llevaba aparejado la negociación de derechos, los clubes que necesitaban el apoyo económico y tenían que hacer lo que le pedían. Eso llevo a la caída del Ejecutivo.
¿Fue amenazado?
Cuando se dan negociaciones de este tipo hay momentos muy difíciles a los uno que no está acostumbrado. Uno tiene ciertos códigos, nunca lo he dicho públicamente pero no me gustaría vivirlos de vuelta.
Pero si a alguien lo amenaza se rompen los códigos.
Y por eso me levanté de las reuniones porque no es la manera de llevarlas adelante.
Fue más de una vez?
En algunas ocasiones sucedió.
¿Después de su experiencia? Qué tan independiente puede ser un gobierno de la AUF?
Hay una realidad: hace muchos años Tenfield empezó comprando los derechos de TV, apostó muy fuerte al fútbol, ha explotado algo que antes no había, que se pagara a clubes por filmar los partidos. Gracias a su llegada el fútbol empezó a recibir dinero. Pero muchos clubes viven gracias a Tenfield, para unos es el único ingreso, para otros el 30 o 40%. Lo que queríamos era la que hubiera un llamado a precios, o lo que siempre pedí: que Tenfield fuera socio del fútbol, que hubiera un canal de como en Chile, para mejorar el producto.