Belice, ubicado en el extremo noreste de Centroamérica, es una mezcla interesante de las virtudes del Caribe con una rica historia y cultura. A eso le agrega una desbordante flora y fauna primitiva, corales, playas con arena blanca y aguas cristalinas. El broche de oro es su serie de majestuosos templos mayas y lugares que permanecieron ocultos durante cientos de años. Tiene encantos por descubrir, y por eso es uno de los grandes sitios a visitar. Su industria turística ha sabido diversificar su propuesta y cada año la eligen miles de visitantes. Si hablamos de su naturaleza, su barrera de coral es la segunda más grande del mundo –luego de la australiana– y ofrece una experiencia submarina única.
En la misma línea natural, Belice ofrece una increíble cantidad de aves. Una buena forma de acercarse a ellas es visitar Crooked Tree. Es un pueblo de pescadores y agricultores que conviven junto a una enorme laguna. Se recomienda las visitas entre febrero y mayo, los meses de menos lluvia. Las características del lugar –sobre todo el pantano– atraen decenas de especies de aves, muchas de ellas migratorias.
El Cayo Ambergris, por su parte, es la isla más grande de Belice. Llamada la Isla Bonita (por la canción de Madonna), está ubicada en el norte, cerca de la frontera con México. Conocida por sus playas y los deportes acuáticos, es un verdadero paraíso de arena blanca, aguas cristalinas y palmeras. La isla es larga y estrecha. Mide 40 kilómetros de largo por ocho de ancho en su punto máximo, aunque en la mayor parte no supera el kilómetro. Tiene una cautivante vida marina en su impresionante barrera de coral y es la isla más popular y extensa de las 200 que tiene Belice. Los turistas la eligen para hacer esnórquel y buceo, y en sus profundas aguas –que tienen durante el día una temperatura perfecta– se acercan a exóticas especies de animales, peces y corales. El sitio ideal para el esnórquel es Shark-Ray Alley, que ofrece, para los más valientes, la experiencia de acercarse a tiburones y mantarrayas. Incluso algunos hacen buceo nocturno. También se puede hacer kayak o windsurf. Hay lugares para la práctica de yoga y por la noche hay una variada e intensa oferta gastronómica.
Otro sitio a visitar allí es Hol Chan, una reserva marina cerca de Cayo Ambergris y Cayo Caulker, frente a la costa de Belice. Abarca unos 18 kilómetros de arrecifes de coral, praderas de pastos marinos y bosques de manglar. Hol Chan es la denominación maya para un “pequeño canal”. Hay peces y corales, pero además se pueden observar tortugas, tiburones nodriza, mero, barracudas y jurel negro. Tiene en promedio de tres a nueve metros de profundidad, por lo que es ideal para los principiantes en buceo y esnórquel.
Lo mismo sucede con el atolón de Glover, el más lejano e inexplorado, que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se llega a él a través de un viaje de cuatro horas por mar, durante el cual se pueden apreciar en el agua una gran variedad de animales marinos. El atolón se forma con una media docena de islotes rodeados por el mar profundamente azul. Ubicado en los altos de una serie de montañas, justo el borde de la plataforma continental, es un sitio perfecto para hacer kayak entre las islas o bien por su laguna central, que es poco profunda y muy disfrutable. Estos paseos distendidos permiten ver muy de cerca tortugas, mantarrayas y una enorme cantidad de peces tropicales.
La experiencia maya
Para acercarse a la rica historia de Belice debe visitarse Caracol, una importante ciudad maya del siglo VI. Se ubica en el centro-oeste, cerca de la frontera con Guatemala, y si bien se encuentra en ruinas, visitarlo es una experiencia cautivante. La ciudad estaba escondida en la selva y recién fue descubierta en 1938 por unos leñadores. Tiene un sinnúmero de pirámides, además de viviendas y tumbas. Hay una impactante colección de arte maya e inscripciones. Su nombre refiere a la gran cantidad de caracoles que se encontraron cuando se hicieron las primeras exploraciones. Al recorrerlo, con sus templos, palacios y talleres, es inevitable reconocer la majestuosidad, del lugar.
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Una experiencia similar puede vivirse al llegar a Altún Ha. Ubicada a 50 kilómetros de la ciudad, es un conjunto de ruinas de una antigua ciudad maya. Según se cuenta fue habitado hace alrededor de 2.200 años y se cree que llegó a albergar hasta 10 mil personas. Tiene dos plazas principales. Una era la plaza ceremonial primaria hasta que se construyó una segunda, más grande. Alberga una serie de edificios y su atractivo principal es la cabeza de jade que representa al Dios Sol, Kinich Ahau. Se destaca el Templo de los Altares de Obra que desde su cima permite ver un fascinante entorno verde.
O Xunantunich, antigua ciudad localizada en el distrito de Cayo, a unos 11 kilómetros de la frontera de Belice con Guatemala. Ostenta cuatro grupos arquitecturales. Uno de ellos se eleva a más de 40 metros por sobre la plaza. Según algunas evidencias, fue habitado hasta alrededor del 750 a de C. El templo fue construido encima de otros y pueden observarse los frisos en honor al Sol, a la Luna y a Venus, además de los días de la semana. Contiene 10 edificios distintos, entre los que se destaca el Templo de los Altares de Mampostería. Si lo que se quiere es conocer la historia maya y su permanencia en la actualidad, debe visitarse el distrito de Toledo, en Punta Gorda, la puerta de entrada a ríos, reservas naturales, fauna exótica, cuevas y parques nacionales, y en donde se puede vivir una experiencia directa con tribus indígenas.
Hol Chan
Una reserva marina frente a la costa de Belice. Abarca unos 18 kilómetros de arrecifes de coral, praderas de pastos marinos y bosques de manglar.
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Xunantunich
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Antigua ciudad localizada a unos 11 kilómetros de la frontera con Guatemala. Ostenta cuatro grupos arquitecturales. Uno de ellos se eleva a más de 40 metros por sobre la plaza.