Para nosotros, hay que poner en primer lugar garantizar un ingreso básico para ellas. Planteamos un monto de un salario mínimo, que es una cifra muy básica.
En el oficialismo la medida fue rechazada, basándose en las cifras.
Sin duda esa medida no la han tomado, se han dado subsidios pero de montos muy insuficientes. Esto es fundamental porque si se deja que todo se deteriore más de la cuenta, después todo resulta más costoso, incluso en el terreno fiscal. Lo que no se gasta hoy se va a gastar con creces mañana a la hora de atender una situación mucho más deteriorada en lo social y en lo productivo, que va a costar recomponer.
¿Esto es un invento del FA? No, lo está haciendo el mundo entero. Todos los países están gastando en la pandemia, no tienen el objetivo de hacer un ajuste en medio de una pandemia. Los otros países van a salir más endeudados, eso es ineludible y hay que asumirlo. Nadie nos va a evaluar mal por que en el 2020 o 2021 haya un desvío en el gasto, todo el mundo está gastando mucho y cifras muy voluminosas. Según los reportes de Cepal y del Banco Interamericano de Desarrolo (BID), Uruguay es de los países que menos ha gastado para aliviar la situación del impacto de la pandemia, sobre todo en los sectores más desprotegidos.
Inés Guimaraens En el debate de la Rendición de Cuentas, uno de los argumentos del FA para justificar el aumento del déficit fiscal fue el incremento del gasto social. Entonces, ¿no se debería tener en cuenta al comparar con otros países que el Estado uruguayo de por sí gasta más en el aparato social que otros de Latinoamérica?
Pero no se está haciendo. Según las cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en cuatro meses se gastó treinta y pico millones de dólares en subsidios directos a la población más desfavorecida. Es una cifra ridículamente baja. Todas las medidas suman alrededor de US$ 250 millones: es el esfuerzo más bajo en toda América Latina y uno de los peores en el mundo. Creo que está claro que hay que hacer un esfuerzo mayor en este terreno.
Es un tema de visión del rol que tiene que tener el Estado en medio de una crisis y de un enfoque político-ideológico. Lo que hay que hacer es decir: “Ahora tenemos que apagar el incendio y después ver cómo se acomodan las cosas”. Lo dijo la ministra (Azucena Arbeleche) en comisión: en la crisis hay que gastar lo que hay que gastar y lo fiscal pasa a un segundo plano.
Lo dijo pero no lo hace, prima la visión del director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (Isaac Alfie), que en comisión dijo que deberíamos estar gastando más, pero lo fiscal no lo permite. Y de alguna manera es lo que dice el presidente de la República, que valida la visión del director de la OPP.
¿Pero cuánto más se puede comprometer el déficit fiscal, teniendo en cuenta que el último gobierno cerró con un rojo del 5% del PIB?
Se puede comprometer más el déficit porque la fortaleza financiera de Uruguay es alta. En 2004 ganó el FA las elecciones y el buque insignia era el Plan de Emergencia, en un marco donde había casi 40% de la población viviendo en la pobreza. Y nosotros le planteamos al ministro de Economía (Alfie) que lo iniciara él dos o tres meses antes de que asumiera el FA. Y su respuesta fue la misma: “No podemos porque lo fiscal no lo permite”. El FA implementó el Plan dos meses después, fue exitoso y junto a otras políticas permitió reducir la pobreza. Sobre lo otro, hay una cuestión de foco político-ideológico. ¿El déficit es alto? Sí, es alto, nosotros mismos lo planteamos en campaña.
Hay que entender cuáles son las razones por las que es alto y sobre eso hay que trabajar, sin duda. Pero la situación del sistema financiero del Estado es mucho más potente que en aquel momento aunque el déficit fuera más alto. Los niveles de deuda con respecto al Producto son treinta y pico de puntos más bajos, tus compromisos de deuda pesan mucho menos que en el pasado.
El nivel de reservas internacionales está altísimo, en aquel momento eran mínimas. Las características de la deuda no son las mismas. La estructura de la deuda hoy tiene un horizonte de vencimientos de largo plazo, no hay ahogo financiero, se paga muchos menos intereses por el grado de inversión y la reputación de Uruguay. Hay una mezcla casi mitad y mitad de moneda extranjera, lo que previene los impactos del shock cambiario.
Para medir la fortaleza financiera no se puede medir solo el déficit fiscal, hay fortalezas en el terreno de la deuda y del sistema financiero. Y así es percibido por los demás, los reportes de los organismos internacionales sobre la economía uruguaya son muy buenos. En el último del FMI se habla de que Uruguay tiene una situación “envidiable”.
Las calificadoras de riesgo, los inversores internacionales; si esta gente viera que el Estado está fundido, que está quebrado o que la economía uruguaya está en declive estructural, no mantendrían el grado inversor, ni dirían que la situación es “envidiable”, ni prestarían plata. El Uruguay está en condiciones de gastar más para enfrentar la pandemia, de eso no tenemos la más mínima duda.
Inés Guimaraens Pero para mantener esa situación “envidiable”, ¿cuánto más se puede comprometer el déficit?
No es un tema de números. Si esto es transitorio, el aumento del déficit va a ser transitorio. No es que se les va a dar un ingreso mínimo a las familias para toda la vida, es una cuestión de unos meses. Tenemos incertidumbre de cuánto va a durar la pandemia, pero el impacto y la profundidad van a depender de las medidas que se tomen. Y si el gobierno no toma este tipo de medidas, el efecto va a ser mayor y más gente va a caer en la pobreza.
Puedo asegurar que muchos países van a aumentar el déficit bastante más que Uruguay por lo que se está gastando. Hay un componente que tiene que ver con que la economía está funcionando a media máquina, con ingresos tributarios que se caen. Pero el gobierno –en el marco de esta lógica que no es “ayudar hoy” sino “recortar hoy al barrer en todas las áreas del sector público, rebajas salariales y desmantelamiento de las políticas sociales”– en realidad está ahorrando. Porque así como se publicó que se gastaron US$ 250 millones, el Estado va a estar ahorrando en realidad entre US$ 300 millones y US$ 400 millones. No es el tipo de manejo de una crisis que nosotros vemos conveniente.
El papel del Banco Central
Mario Bergara no cree que haya que “mejorar la independencia” del Banco Central, como planteó el presidente blanco de la institución, Diego Labat, en entrevista con La Diaria. “Siempre hay cosas para corregir, pero creo que es insostenible decir que hoy en día el BCU no tiene la independencia que necesita”, dijo.
¿Qué rol debe asumir la oposición en la discusión del Presupuesto?
El FA perdió las elecciones, dato de la realidad que todos tenemos que ir internalizando, y lo digo porque a veces tenemos discusiones en la interna donde parece que eso todavía no está consolidado. Pero el FA, en un proceso de autocrítica que se está dando, tomó una definición muy importante desde el punto de vista político: tiene que ser una oposición firme pero responsable, seria. No puede ser el mismo tipo de oposición que era 15 años atrás, cuando todavía no había sido gobierno.
Con respecto al Presupuesto, nuestra sospecha es que realmente va a haber poco margen de coincidencias. Porque los lineamientos que se conocen son de un recorte a rajatabla bastante drástico en prácticamente todas las áreas, obviamente incluidas las políticas sociales y el lado productivo. Hay que esperar a ver cómo es la formulación presupuestal, pero nuestra sospecha es que ahí vamos a tener una discusión fuerte. De país, en última instancia.
Ya algo de eso se adelantó en la discusión de la Rendición de Cuentas, donde el gobierno intentó instalar un relato de que después de 15 años el gobierno dejó un país desastroso, que no es lo que se les dice a los inversores extranjeros. Más allá de cosas bien o mal hechas, cuando uno pasa raya el país sin dudas es mejor que hace 15 años.
El gobierno intenta instalar la idea de que todos estos ajustes y recortes son culpa de la pandemia y del desastre de país que dejó el FA, y ahí es donde nosotros damos la discusión acerca del relato. Entonces, preveo una discusión presupuestal dura, ya que la formulación va a ser de fuertes recortes.
¿Cómo se puede ser una oposición responsable, que aporte, si hay visiones tan marcadas?
Hasta ahora hemos actuado con esa lógica y la lógica va a ser la misma, solo que yo preveo –como ya se anticipó en la Rendición de Cuentas, a la que se le agregó un artículo totalmente fuera de lugar sobre una opinión, una falta de estilo total– que va a ser difícil que podamos aportar desde un lugar constructivo cuando vemos que hay una visión tan drásticamente diferente. O sea que ahí preveo mucha más confrontación que capacidad de incidencia, como sí tuvimos en algunos aspectos de la ley de urgente consideración.
Habló de asumir la derrota, ¿a qué se debió la de 2019?
Primero, a que el FA tenía tres gobiernos consecutivos encima, que como lógica general eso es algo que desgasta, a pesar de las mejoras que hubo. Pero la sociedad va internalizando las cosas y demandando más, lo cual está muy bien.
A pesar de haber hecho y avanzado, en algunas cosas los resultados no fueron los esperados y eso ha impactado, sobre todo en la seguridad. Creo también que al FA le llevó demasiado tiempo dar las señales correctas del manejo ético de la cosa pública. Y también juega el adversario: tuvieron que juntarse los cinco partidos para ganarle al FA por 37 mil votos.
El PN y el PC votaron peor que antes, obviamente la emergencia de Cabildo Abierto es la que marca el resultado. Después hubo cosas de campaña pero creo que no es ahí donde hay que poner el foco, porque las campañas son una secuencia de aciertos y errores, es muy difícil decir de manera aislada si se ganó o perdió por esto o aquello. Para el FA fue un sacudón y tendrá que tomar las lecciones del caso, sobre todo pensando en que tenemos que tener un proceso formal, que en los hechos se está dando.
Hay que llegar al 5 de febrero (aniversario del partido) con un FA modernizado en lo político e ideológico, en el funcionamiento orgánico, mirando hacia adelante y hacia el FA que el país necesita, porque en mi opinión está claro que el FA necesita volver a ser gobierno por el bien de los uruguayos.
"Creo que estoy jugando un rol en esa dirección, construyendo y reflejando un espacio dentro del FA. No va a haber un líder único, eso ya no existe: va a haber una constelación de liderazgos".
¿Cómo es un “FA modernizado”?
Primero hay que internalizar y entender qué cosas se hicieron bien y qué cosas no. Por qué se demoró en resolver ciertas cosas, el vínculo con la gente, que de algún modo hay que reformular.
Pero también, en 50 años una fuerza política ha ido modernizando su visión del mundo, el mundo ha ido cambiando, y ese es un escalón que tenemos que actualizar. Hay veces que la gente dice: “Ah, ¿pero ustedes no querían la reforma agraria?”. Bueno, está hablando del programa del 71, hubo un proceso político del país y del mundo que llevó a la modernización política e ideológica del FA hasta llegar al gobierno.
Y el mundo de hoy no se parece en nada al de 2004. Hay que ver el mundo de frente, entender la posición del FA en el sistema político y en la sociedad. Hay muchos aspectos a reformular y a reconsiderar, tanto en la visión política como en el funcionamiento orgánico. Y también está el lógico proceso de renovación, que incluye la reformulación de los liderazgos. Después del gran liderazgo del general Seregni tuvimos una tríada de líderes que fue muy positiva, que hizo que el FA creciera y llegara al gobierno, pero eso está dando paso a un proceso donde seguramente emerjan y se consoliden los liderazgos.
Inés Guimaraens ¿Qué lugar tiene en ese nuevo esquema de liderazgos?
Creo que estoy jugando un rol en esa dirección, construyendo y reflejando un espacio dentro del FA. No va a haber un líder único, eso ya no existe: va a haber una constelación de liderazgos.
Y entendemos que en el proceso político y en el rol personal que estamos viviendo, vamos a ser parte de ese proceso y seguramente (vamos a) integrar esa nueva estructura de liderazgos junto con otros compañeros y compañeras.
Pero eso es algo que está en proceso, es la perspectiva que tenemos, que después tendrá que consolidar la vida. Teníamos esa perspectiva cuando decidimos lanzarnos a la arena política para las elecciones internas y se dio este resultado que nos trajo hasta acá y que nos está dando este rol; podría no haber pasado. Por lo tanto, en lo personal yo me veo cumpliendo un rol en los nuevos liderazgos del FA, que se refleja en lo parlamentario, lo político y lo orgánico.
¿Daniel Martínez como presidente hubiera gestionado mejor la emergencia social y económica?
El Frente Amplio la estaría gestionando diferente, sobre todo en la ayuda a la gente que más lo necesita hoy. Creo que en lo sanitario la cosa ha sido razonable, por lo que ahí hubiera sido similar. Lo que sí tengo claro es que en lo económico y lo social el FA ya hubiera tomado medidas como el ingreso básico para las familias que más lo necesitan.
Me refería al rol del presidente, si Martínez la hubiera gestionado mejor que Lacalle.
Pero es que es un tema de gobiernos. Obviamente el presidente tiene una impronta, pero después son los equipos de gobierno. Por eso yo prefiero…, no creo que esto haya que personalizarlo, sino que creo que hay que pensarlo en clave de equipo de gobierno. Y estoy seguro de que un equipo del FA estaría tomando ese tipo de medidas.
En la última encuesta de Cifra, el candidato para Montevideo que usted apoya, Álvaro Villar, bajó tres puntos en la intención de voto. ¿A qué cree que se debe?
Es una encuesta pequeña, son solo 500 casos con márgenes de error enormes, de 4,5%. A las encuestas pequeñas con márgenes de error tan grandes hay que tomarlas con pinzas.
En realidad, yo creo que hay que ver el conjunto de las encuestas, que más allá de los errores y las características de cada una son complementarias. Y las encuestas hoy nos están diciendo que el FA va a ganar en Montevideo –lo que no es un dato menor, ya que es la interna del FA la que va a determinar quién es el próximo intendente– y que hay un triple empate.
Por lo tanto, cómo sea la campaña de aquí al 27 de setiembre es lo que va a determinar el resultado. Nosotros como Fuerza Renovadora respaldamos la candidatura de Álvaro Villar. Creemos que además de valores, principios, de ser un frenteamplistas desde la cuna, de sus capacidades políticas, se suma que es un candidato de renovación, lo que para nosotros es fundamental.
Por su talante tiene capacidad de recibir apoyo de sectores diversos del FA e incluso de afuera. Por lo tanto tenemos la convicción de que Álvaro va a ser un excelente intendente de Montevideo. Además, el resultado va a ser parte de este proceso de evaluación crítica, no es lo mismo ese proceso si los resultados son mejores o peores.