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Big Mouth: la serie que no sabías que necesitabas

La animación ya tiene tres temporadas en Netflix y es un divertido retrato de la adolescencia moderna

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29 de octubre de 2019 a las 05:00

Big Mouth es una de esas series que te agarran con la guardia baja. No te la esperás. Un día llegás tardísimo de laburar, ponés una milanesa en el horno, picas un tomate y te sentás enfrente al televisor con el plato en la falda y una cerveza destapada en la mano. Agarrás el control y entrás a Netflix solo para confirmar lo que ya sabías: no te quedan series.  

Terminaste con la última temporada de Mindhunter, la tercera de El Marginal ya salió pero es malísima y ya te viste todos los documentales que la gente te recomendó en Twitter. Extrañás el zapping del cable. Pensás que ojalá Netflix tuviera una opción con la que luego de apretar un botón se pusiera en marcha un capítulo de una ficción aleatoria. Pero esa función no existe, entonces tenés que tomar una decisión. O volvés a ver por vez número cincuenta un capítulo de Friends, o te ponés a buscar una serie nueva. Y justo cuando estás por darle play al primer beso de Ross y Rachel, los ves a ellos. Son dos dibujitos simpáticos de colores estridentes. Uno es un niño castaño, con la cabeza grande, un incipiente bigote adolescente y un par de lentes gruesos. El otro es un monstruo, un bicho, vaya uno a saber qué. Es marrón, un color repugnante, tiene los dientes grandes y un curioso cuerno puntiagudo que le asomo desde una melena tupida, parecida a la de un león. Big Mouth, dicen las letras blancas.

Ves que el algoritmo del streaming te puso la serie ahí, destacada, porque antes viste Rick & Morty y Bojack Horseman. Ya fue. Das play. En el peor de los casos solo tenés que dar marcha atrás y volver a empezar. 

Unos poquitos días después de aquella noche ya te devoraste cuanto capítulo de Big Mouth te pusieron en frente. Va a pasar así, creeme. Porque es la serie que necesitabas en 2019, pero no sabías que necesitabas. 

¿De qué va? Básicamente es un grupo de adolescentes de 13 o 14 años, de clase media, viviendo en Estados Unidos y yendo todos juntos al mismo liceo. Los bichos marrones son los monstruos de la pubertad. Una especie de alter ego sin filtro que se les aparece a los preadolescentes una vez que empiezan a experimentar cambios en el cuerpo, la mente y la manera de sentir y vincularse con el resto. Lo que sigue después es una seguidilla de situaciones cotidianas con las que es imposible no sentirse identificados, no importa la edad. 

 
De todo tipo, forma y color

Los responsables detrás de este combo bizarro, hilarante y completamente realista son Andrew Goldberg –conocido en el nicho del humor en televisión por su trabajo en Family Guy– y Nick Kroll, un comediante famosillo en Estados Unidos. Ellos, junto a un diverso equipo de destacados guionistas, dieron vida a los personajes y al universo de Big Mouth. Precisamente, los dos púberes protagonistas se llaman Nick y Andrew en honor a lo que esta pareja de realizadores fue durante sus años transitando la adolescencia.

Menstruación, masturbación, orientación sexual, primeros besos, el estrés sobre la imagen personal y el cuerpo, relaciones afectivas, feminismo, acoso y el vínculo con los progenitores, son algunas de las temáticas que aborda la serie. Siempre aportando una buena dosis de humor ácido, aunque sin perder de vista el foco, que es hablar de temas vigentes y que preocupan a los que todavía no pasaron el umbral –cada vez más difuso– de la vida adulta.

Los que ya no estamos en la adolescencia disfrutamos el padecimiento de los personajes desde la distancia. Nos vemos ahí, en alguno de esos rostros animados y nos reímos de ellos y de nosotros. Porque todos algunos vez estuvimos envueltos en alguna de esas situaciones entre incómodas y obscenas. 

En esa línea, hay dos procesos que la serie trabaja sumamente bien. Por un lado está la construcción de la masculinidad. En el último tiempo, gracias al feminismo y la salida a la calle de diversos movimientos sociales, la masculinidad tóxica que viene acechando hace milenios se expuso a todas luces. Valiéndose de diferentes personajes varones heterosexuales, bisexuales y gays, la idea de “ser un varón” se cuestiona, se pone en duda y se desarma. Y lo hace desde el corazón mismo de la adolescencia, que es el momento donde todos esos procesos se destapan. Así, la serie mostrará que no hay una sola manera de “ser un varón” y que, en definitiva, el camino es demasiado largo para jugar ese juego perverso del mandato social.

Asimismo está la otra construcción, la de las mujeres. Los personajes femeninos de la serie son, sin lugar a dudas, los más interesantes y complejos. Ellas también tienen sus propios monstruos de la pubertad en la historia y cuentan sus verdades por fuera de esa construcción idealizada y tóxica a las que históricamente se las sometió en sus representaciones ficticias. 

Big Mouth es la serie que necesitabas, pero no sabías que necesitabas porque te va a dar herramientas para entender un poco más el mundo en el que vivimos. Cómo funcionan las dinámicas de los más jóvenes que, tarde o temprano, terminarán siendo las de los más viejos. Es mejor que el sacudón no te agarre desprevenido. Te aseguro que la vas a pasar bien. 

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