Allí hizo historia Aparicio Saravia, allí sembró leyendas el Nano Pérez y despertó pasiones Villanueva Saravia. Allí los blancos construyeron un bastión que creyeron inexpugnable hasta que en las elecciones del domingo 26, el Frente Amplio los dejó en un, no por inesperado, desasosegante segundo lugar.
Por eso, en el balotaje del 30 de noviembre el Partido Nacional se juega en Cerro Largo también una partida de honor para recuperar esa mayoría, aunque para eso precise el respaldo del partido que disparó la bala que se llevó a Aparicio.
Hasta Melo llegó ayer la fórmula blanca y las referencias a la historia escrita por los blancos en ese pedazo de tierra del noreste del país faltaron a la cita porque el rival ya no es el mismo, y las modernas alianzas electorales se tornan vitales. Acaso el presentador del acto en el que hablaron Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga fue el único que se animó a recordar las pasadas glorias de su partido y a manifestar su esperanza en un futuro de un solo color. “Este es el pago más blanco del país y lo seguirá siendo”, dijo, aunque su certeza tiene varias grietas.
En ese departamento el Frente Amplio ganó en octubre por una diferencia de unos 4.000 votos. Venció en Melo, como ya había sucedido en 2009, y ganó por primera vez en lugares como Río Branco e Isidoro Noblía. En los pueblos donde la tradición blanca es más recalcitrante, como Fraile Muerto, el Partido Nacional ganó por apenas un puñado de votos.
Fervor colorado
Por eso, el acto de ayer en la capital arachana las banderas nacionalistas con el rostro de Saravia se entreveraron con las que proponían la imposibilidad del “Pedro Presidente”.
Dos enormes banderas, una celeste y blanca y otra colorada flanquearon el estrado en donde Lacalle Pou y Larrañaga apelaron a los temas ya habituales en sus discursos, como las críticas a las políticas impositivas del Frente Amplio, a la gestión en seguridad pública y a la supuesta radicalización de un eventual gobierno de Tabaré Vázquez.
Arriba del escenario un grupo de jóvenes lucía camisetas con el “tic” de la Positiva en tres colores: celeste, colorado y violeta representando también al Partido Independiente.
Entre el público estaban, entre otros, el intendente blanco Sergio Botana, el dirigente de la juventud de Alianza Nacional, Federico Ricagni, y varios representantes locales del Partido Colorado.
De los lugares que la fórmula blanca ha recorrido camino al balotaje, en el “más blanco de los departamentos” es en donde se pudo observar precisamente un mayor fervor de parte de integrantes del partido fundado por Fructuoso Rivera.
“Muchas gracias a los colorados que nos han acompañado en todos los rincones del país”, señaló Larrañaga y las banderas de esa colectividad flamearon una vez más.
Elección diferente
Por su parte, Lacalle Pou recordó que la elección del 30 de noviembre será diferente a la del 26 de octubre.
“Esta vez las listas son grises, hasta aburridas son. No pertenecen a ningún partido”, dijo en una obvia invitación al voto extrapartidario.
Luego reflexionó acerca de los 178 años de historia que unen a blancos y colorados, y dijo que por eso no le extraña ver tantas banderas del partido con el que hasta hace pocos años se repartían el poder.
En definitiva, en Cerro Largo los blancos decidieron olvidar las balaceras protagonizadas hace más de un siglo y pusieron el ojo en el nuevo rival que, dentro de dos semanas y lejos de los campos de batalla, los esperará agazapado en las urnas.