Una tarde de un día previo a las elecciones de 1984, Enrique Cardoso, un tradicional militante herrerista de Rocha, se le acercó al ahora diputado José Carlos Cardoso y le dijo en la mitad de la plaza del pequeño pueblo de San Luis: “Si perdemos, los del Movimiento Nacional de Rocha me cuelgan acá, en algún poste”. Aunque exagerada, la advertencia pintaba la embravecida situación interna por la que atravesaba el Partido Nacional en aquellos días finales de la dictadura.
El jueves 21, los Cardoso se volvieron a juntar en la plaza del poblado rochense de San Luis, y Enrique, a punto de cumplir los 80 años, y el diputado blanco recordaron entre risas aquella anécdota mientras esperaban para escuchar al candidato presidencial blanco Luis Lacalle Pou. En una señal de como cambian los tiempos, antes de la interna del 1 de junio, los “degolladores” del Movimiento de Rocha liderado por Carlos Julio Pereyra apoyaron al heredero del Herrerismo que ahora capitanea un partido en donde las señales de unidad son frecuentes. Y Jorge Larrañaga terminó por ambientar esa unidad que ahora los blancos exhiben como una apreciada prenda.
“El Partido Nacional cambió el chip de la competencia por el de la colaboración. Y la mayor responsabilidad en eso la tuvo Larrañaga”, dijo Lacalle Pou el jueves en Maldonado. Lacalle Pou y Larrañaga se muestran muy amigables en sus recorridas por el país aunque sus adversarios dicen que es un montaje que esconde una soterrada rivalidad.
Según informó este jueves el semanario Búsqueda, los frenteamplistas fueron avisados de que en una gira por Cerro Largo Larrañaga no durmió en el mismo hotel que su compañero de fórmula.
Y este dato fue utilizado por Tabaré Vázquez para resaltar su buen trato con Raúl Sendic. “Cuando vamos a los hoteles del interior, no es que estamos en la misma pieza pero estamos juntos en el mismo hotel. Almorzamos juntos, desayunamos juntos. Todo juntos”, dijo Vázquez el pasado viernes 8.
Sin embargo, los blancos dicen que nada raro pasa entre los integrantes de la fórmula presidencia nacionalista. “El entramado del partido se va fortaleciendo. Nadie esperaba que de un día para otro lograramos aglomerar a tanta gente. Sin embargo, diez o doce días depués de la interna ya andábamos todos juntos”, dijo Lacalle Pou.
En su gira del miércoles y jueves por localidades de Maldonado y Rocha, los dirigentes blancos se hicieron chistes mutuamente y se pasaron la mano por la espalda luego de prodigarse algún que otro elogio.
Allegados al candidato presidencial dijeron que para ganar en un eventual balotaje en noviembre, el Partido Nacional necesita a un Larrañaga más “enchufado” que nunca y aseguran que eso está asegurado.
“¿Ya saben lo que vamos a hacer? ¡Vamos a ganar! ¡vamos a ganar!”, gritó Larrañaga una vez finalizado formalmente el acto en San Luis.
“Si Dios quiere”, dijo una señora. “Si Dios quiere y la Virgen”, aportó otra en la misma plaza en donde, treinta años atrás, había peligro de degüello. l