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Bolsonaro o Haddad: qué presidente le conviene a Uruguay

Con el delfín de Lula no se esperan grandes cambios en la agenda del Mercosur, mientras que con el outsider y populista de derecha hay más dudas que certezas

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08 de octubre de 2018 a las 05:00

Sea cual sea el candidato que llegue a ocupar la residencia presidencial del Palacio de la Alvorada en Brasil el próximo 1° de enero, a Uruguay no le moverá demasiado la aguja pero tampoco está exento de riesgos. Es la visión resumida a grandes rasgos que transmitieron tres expertos consultados por El Observador tras la primera vuelta de los comicios de este domingo. 

El gigante del norte es y (ha sido) un destino de peso para la exportación de bienes uruguayos. Le vendemos más de US$ 1.200 millones anuales –el segundo mercado por detrás de China– y cada año llegan desde ese país más de 500 mil visitantes que ayudan a dinamizar la cadena turística local. 

Además, el hermano mayor del Mercosur es un cliente prácticamente insustituible para industrias como las malterías o automotriz, y un destino clave para los lácteos porque gracias al bloque regional se pueden obtener mejores precios que en el resto de los mercados internacionales. 

Por tanto, qué pueda pasar con el futuro político y económico del vecino siempre debe ser relojeado de cerca, algo que muchos ya tienen como gimnasia e incorporado con Argentina, que por estas horas también atraviesa una tormenta complicada. 

Los reflejos del populismo 

El escenario más probable luego de la elección de este domingo es bajo una Presidencia del candidato de ultraderecha y populista Jair Bolsonaro, que para Uruguay es el que genera mayores dudas a priori para los expertos, por ser un outsider de la política que algunos califican como el “Trump tropical” por sus seguidores en las redes sociales, su actitud agresiva y sus múltiples matrimonios. 

Pero así como sus ideas controvertidas con comentarios racistas, homófobos y misóginos despiertan una gran antipatía y rechazo, los mercados parecen respaldarlo. En la semana previa a las elecciones la moneda brasileña y la bolsa repuntaron a medida que se conocían encuestas que anticipaban un triunfo cada vez más holgado de Bolsonaro sobre sus contrincantes. 

“Los mercados no votan, pero hablan y tienen efectos concretos”, dijo Marcos Soto, socio de Cibils-Soto Consultores.

El profesor de Comercio Internacional del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar Marcel Vaillant matizó un poco esa visión de los mercados y considera que Bolsonaro es un “candidato peligroso” y más para un país “fragmentado” como Brasil. “Lo lógico sería que este tipo de populismo esté asociado a posturas que apunten a mantener el statu quo o cerrarte más. Todo esto hay que tomarlo con pinzas porque hay que ver qué alianzas puede tejer en un eventual segundo gobierno”, explicó. 

La restauración 

En tanto, una Presidencia brasileña en manos del PT y el candidato de Lula, Fernando Haddad, llevaría a una restauración de la política exterior que promovió este partido de izquierda desde 2003 hasta 2016, cuando Dilma Rousseff fue destituida en medio de su segundo mandato por un impeachment. 

Soto comentó que en el programa del PT el capítulo 1° se incluye la participación de Brasil en el mundo donde resulta “llamativo” que la mención al Mercosur sea “algo tangencial”, por lo que vislumbra una “gran “incertidumbre sobre el futuro del bloque regional con el resto del mundo. 

“Brasil es históricamente una economía cerrada en sí misma”, recordó el experto. Soto indicó que Haddad incluye en su plataforma electoral un relanzamiento de los Brics (grupo de países emergentes integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). “Eso habla a las claras de la prioridades a nivel internacional en materia comercial, que no tienen como epicentro al Mercosur para negociar con el mundo”, afirmó. 

En una línea similar, el decano de la Facultad de Ciencias Empresariales y director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, dijo que “se equivocan” aquellos que consideran que un gobierno del delfín de expresidente Lula “sería algo bueno” para Uruguay. 

“Lula ha sido muy malo para la integración del Mercosur. Ha priorizado su política como jugador global, los Brics, la relación con África, Medio Oriente; con relativo éxito por cierto”, reconoció. 

Añadió que luego –bajo la égida de Rousseff– el PT ratificó ese camino que derivó en una agenda cada vez más política que comercial del Mercosur. 

Otras de las consecuencias con un eventual triunfo de Haddad podría ser una depreciación de la moneda brasileña frente al dólar a corto plazo porque es el candidato que despierta más rechazo en los mercados. “Eso podría encarecer a Uruguay respecto a Brasil”, alertó Soto.

 

Obligados a negociar

Vaillant considera que más allá de los efectos “indirectos” y “directos” de la agenda comercial a futuro que tomará el próximo gobierno brasileño sobre Uruguay, hay que mirar con atención la coyuntura política. “La agenda económica no va a ser tan extrema con cualquiera de los dos candidatos”, vaticinó. 

Sin embargo, Vaillant planteó sus dudas sobre cómo logrará la estabilidad política que necesita cualquier gobierno para llevar a cabo su gestión en un país multirracial y con una elevada heterogeneidad cultural y geográfica. ¿Cómo se van a parar los sindicatos con un eventual triunfo de Bolsonaro? ¿Y el resto de los partidos?, se preguntó Vaillant. 

En esa línea, Soto consideró que más allá de quién llegue a ocupar la Presidencia brasileña y que intente imponer su impronta, “el margen de maniobra” es muy acotado porque muchas de las ideas que están promoviendo los candidatos deberán pasar por el “filtro” del Parlamento. ¿Qué probabilidades va a tener Haddad de derogar la última ley de flexibilización laboral de Temer? Va a tener que tejer alianzas”, apuntó.  

Sugirió que como prioridad el país debe encarar una reforma de la seguridad social –quedó trunca bajo la administración de Michel Temer– y otra fiscal que apunte a simplificar los impuestos porque nadie sabe cómo funcionan. Según Soto, si Brasil no logra los consensos políticos para avanzar en ambas reformas, “puede tener serios problemas a futuro” en la marcha de su economía. 

“El escenario no es bueno en ninguno de los casos. El PT no va tener un política a favorable al Mercosur, ni a un Brasil agresivo con su política comercial o económica. Del otro candidato (por Bolsonaro) sabemos muy poco de su agenda. En general, los candidatos populistas suelen apostar a medidas proteccionistas para sacar réditos a corto plazo en la política interna”, resumió Bartesaghi.

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