La deshonestidad goza entre nosotros de gran veneracion: la llamamos viveza criolla”, ha dicho Jorge Luis Borges. “El pecado se perdona, la corrupción no puede ser perdonada”, apuntó un tiempo más tarde Jorge Bergoglio cuando aún no se llamaba Francisco.
A las palabras del más genial de los escritores argentinos y del hoy papa de la Iglesia Católica, las une una misma mirada acerca de la indecencia pública. Y al poeta ciego y al jefe religioso los unió en su discurso el candidato presidencial colorado Pedro Bordaberry para buscar apoyo en la lucha contra la corrupción pública que será uno de sus arietes en la campaña hacia las elecciones nacionales de octubre.
El jueves 10 durante el lanzamiento de su “Compromiso de transparencia y honestidad” -una batería de medidas para prevenir la corrupción- se dirigió directamente a los jóvenes allí presentes pero sabiendo que su mensaje podía ser amplificado.
“La corrupción no es un acto, sino un estado personal y social en el que uno se acostumbra a vivir. El corrupto tiene cara de yo no fui; el corrupto no conoce la amistad, sino la complicidad. No hay nada peor que la corrupción de lo mejor”, dijo Bordaberry echando mano al libro “Corrupción y Pecado” de Bergoglio.
Bordaberry declaró a El Observador que lo dicho por el hoy papa Francisco tiene un componente claramente religioso ya que, cuando se refiere a ese “mejor” que puede ser corrompido, señala a las personas consagradas por la Iglesia. “Pero yo creo que ‘lo mejor’ somos también los que accedemos a cargos públicos. Es decir, no hay nada peor que la corrupción de los políticos”, consideró Bordaberry.
El líder colorado también citó a Eduardo J. Couture y a uno de sus Mandamientos del Abogado. “Se leal, nunca dejes que una lucha entre un pillo y un honesto, se convierta en una lucha entre dos pillos”, dijo.
Bordaberry explicó a El Observador que su insistencia en la necesidad de que los políticos sean transparentes en sus actos tiene que ver con una falencia “en la prevención y en los mensajes claros” por parte de los dirigentes partidarios.
“Algunos aseguraban que no iban a haber deshonestos en sus gobiernos y que eso aseguraría un país de primera y deshonestos pueden haber en cualquier gobierno; blanco, colorado, frenteamplista o cualquiera porque la condición humana a veces lleva a ella”, dijo el candidato colorado ya apuntando directamente a las promesas del Frente Amplio y a los hechos irregulares protagonizados por integrantes del gobierno de la izquierda.
“Lo que hay que asegurar son dos cosas: que si hay un caso se actuará sin contemplaciones ante quien se apartó y permanece en ese estado personal y social; la segunda es que se tomarán todas las medidas para prevenirla”, agregó.
Bordaberry pretende que los delitos de corrupción de los funcionarios públicos no prescriban y presentó un proyecto de ley para que eso suceda.
El líder colorado quiere que, antes de meter la mano en donde no debe, el funcionario de turno sienta sobre sus espaldas una especie de espada de Damocles. “Que sepa que lo seguiremos hasta que logremos agarrarlo”, advirtió Bordaberry
Se ha dicho que la honestidad es la mejor de las artes perdidas. Pero también se sabe que su práctica y su prédica no alcanzan para ganar elecciones. Con esas certezas y esas dudas encara Bordaberry la carrera hacia las elecciones del ultimo domingo de octubre.