11 de septiembre 2014 - 15:30hs

El libro se lo recomendó el expresidente socialista español Felipe González y Pedro Bordaberry quedó encantado. Porque en su obra La sociedad de la transparencia el filósofo coreano Byung-Chul Han plantea algunas ideas que el líder colorado considera aplicables a lo que está sucediendo en la campaña hacia las elecciones de octubre en donde, según cree, se vive “el infierno de lo igual” que emparenta las propuestas de todos los candidatos y en donde el marketing le está ganando al pensamiento.
Con ese libro en una mano y con su programa de gobierno en la otra, Bordaberry llegó el martes hasta la sede de la B’nai B’rith y desplegó una serie de conceptos sobre el fin de la privacidad, el uso del fotoshop y el abuso de las redes sociales que luego vinculó a la realidad política uruguaya.

“¿No vieron que el Facebook tiene un ‘me gusta’ pero no tiene un ‘no me gusta’”?”, dijo hablando de asuntos generales. Pero luego aludió claramente a la propuesta “Por la positiva” del candidato blanco Luis Lacalle Pou: “Hay que vencer ese culto de que no se puede señalar lo que está mal. Parece que señalar lo que está mal es malo”, dijo. Después habló de la profusión de datos e imágenes que se transmiten a través de las redes sociales y recordó al personaje del cuento de Jorge Luis Borges Funes el memorioso que no podía olvidar ni un detalle de toda la información que su cabeza había recolectado. “Sospecho que tanta información no le permitía pensar”, citó Bordaberry y dejó de lado la literatura para volver a la sociedad real y a la virtual.

“El que sube a la web aquello más osado, el que muestra más su intimidad es el que tiene más éxito. Parece que lo importante es juntar más ‘me gusta’. Condenamos a quien muestra lo negativo. No valemos por lo que proponemos, sino por cuan ingenioso somos o cuantos retuits tenemos.Al final del día, a los políticos nos termina diferenciando un jingle”, señaló el líder colorado.

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Acerca del estado de la sociedad en la que, como en el tango Cambalache, todo es igual y nada es mejor, Bordaberry también habló del exceso de fotoshop en la imagen de los carteles publicitarios y practicó un mea culpa.
“El fotoshop nos hace más jóvenes o más viejos según la necesidad. Más altos, más pintones, más flacos. El otro día mi esposa me dijo: ‘yo quiero al que está en la foto no a vos’”, contó mientras su mujer y el expresidente Julio Sanguinetti sonreían en la primera fila.
En ese afán por marcar sus diferencias con el resto de los candidatos presidenciales, Bordaberry es uno de los postulantes que más dispuesto se ha mostrado a debatir con el resto de sus colegas.

A 45 días de las elecciones, el líder colorado aparece tercero en las encuestas y necesita un envión final para poder disputarle el gobierno al Frente Amplio.
Por eso, defiende, junto al filósofo Chul Han, la “necesidad de la negatividad” o, traducido a estos días de campaña, la oportunidad de “recuperar el no me gusta, el contraste”.
“Porque para conocer lo bueno hay que compararlo con lo malo. Porque, sino, nos terminamos uniformizando ”, advirtió.

En ese sentido, cuando le hablan de debatir, ese Bordaberry proclive a las citas literarias podría responder con aquella frase del Martín Fierro que dice “no pregunto cuántos son, sino que vayan saliendo”.

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