Una semana después de las elecciones, y en pocos minutos, blancos y colorados sellaron un acuerdo de cara al balotaje. La baja votación de los comandados por Pedro Bordaberry (12,9%) llevó al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a votar “por unanimidad” su apoyo a Luis Lacalle Pou.
La mayoría de la dirigencia colorada está convencida que ese es el camino y así lo reiteró Bordaberry el lunes en el CEN, según participantes de esa reunión consultados por El Observador. José Amorín Batlle, principal del ala batllista, bastante antes del día de la elección ya había comprometido su apoyo al “de la bandera” que, dijo, pasaría al balotaje en los comicios de octubre como finalmente ocurrió.
Otros colorados, entre ellos el diputado Fernando Amado o el exprosecreatrio de la Presidencia de Jorge Batlle, Leonardo Costa, no están de acuerdo con la teoría de las “familias ideológicas”. Amado y su agrupación –la segunda más votada de Vamos Uruguay en Montevideo– no aconsejará votar a ninguno de los presidenciables, mientras que Costa ya anunció que votará por Tabaré Vázquez.
El entendimiento de las cúpulas partidarias intentó borrar de un plumazo las diferencias surgidas en la campaña electoral.
Ya nadie hablará de “la experiencia” de Bordaberry en contraposición con la juventud o “inexperiencia” de Lacalle Pou. En estos meses, Bordaberry destacó hasta el cansancio su pasaje por ministerios (Industria y Turismo) en los años difíciles de la economía, para posicionarse como el más capacitado para conducir al país ahora.
También levantó la bandera de la seguridad con su propuesta de reformar la Constitución y bajar la edad de imputabilidad, que si bien no fue aprobada, tuvo un apoyo superior al millón 100 mil votos. Ahí el reclamo contra Lacalle Pou fue que no terminaba de asumir su respaldo a esa iniciativa, que finalmente apoyó e incluso ensobró sus listas con las papeletas del Sí.
El tema carcelario fue otro de los puntos donde Bordaberry pasó al ataque. Bastó que Lacalle Pou hablara de aplicar más la ley de penas alternativas para que el comando colorado entendiera que estaba proponiendo liberar presos, igual que lo hizo Tabaré Vázquez en su gobierno cuando José Díaz era el ministro del Interior.
Desde Colonia, Bordaberry insistió en ese momento sobre el punto y con la comparación de lo hecho por el Frente Amplio y su ley de Humanización de Cárceles. El candidato de los blancos negó que fuera a liberar prisioneros pero el golpe en la opinión pública ya había sido dado.
Otro punto de diferencia que se quiere dejar en el pasado lo había informado el semanario Búsqueda. Fue una llamada de Lacalle Pou a Germán Coutinho, candidato a vice colorado y candidato a la reelección en Salto.
El líder blanco pidió bajar el tono de las críticas por el tema seguridad a cambio de que sus ediles votaran un fideicomiso para la intendencia de Salto, que enfrenta algunos problemas de dinero. Según el semanario, Bordaberry, informado por Coutinho, habló de una “extorsión” que consideró inaceptable, al tiempo que Lacalle Pou negó esa acusación. La intensidad del diferendo se bajó luego de una reunión privada de Bordaberry y Lacalle Pou.
Bordaberry también aprovechó el traspié de Lacalle Pou para hablar de su apoyo al trabajador rural, cuando el candidato nacionalista olvidó haber votado la ley de las ocho horas para el campo. Todo eso quedó atrás, o así se pretende mostrar. Ahora los colorados establecieron cinco temas –educación, seguridad, inserción internacional, impuestos y transparencia– para que los impulse la fórmula blanca que, a ese acuerdo, agregó otro punto: Fuerzas Armadas.
Los programas de los dos equipos partidarios tienen puntos de contacto, pero también diferencias.