6 de febrero de 2014 19:49 hs

Naciones Unidas y Francia pidieron el jueves a las autoridades de la República Centroafricana "sanciones ejemplares" por el linchamiento en público de un hombre en Bangui a manos de soldados centroafricanos.

Los incidentes ocurridos el miércoles en la ceremonia de removilización de las fuerzas armadas centroafricanas (FACA) son "reveladores e inadmisibles" y "deben ser objeto de una investigación y de sanciones ejemplares", declaró en rueda de prensa el general Babacar Gaye, representante especial de la ONU en la República Centroafricana.

"Hace falta un gran cambio para evitar la violencia ciega, la violencia inútil a la que asistimos hoy", y que "se traduce en un desgarro del tejido social, con una pérdida de referencias sin precedentes en este país", añadió.

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París condenó también estos "odiosos actos" y pidió "sanciones ejemplares" para los autores, apoyando así "la decisión de la presidenta (centroafricana) Catherine Samba Panza de ordenar una investigación para que los autores sean identificados y respondan de sus actos ante la justicia", dijo el portavoz del ministerio de Relaciones exteriores, Romain Nadal.

El miércoles, ante decenas de testigos, unos militares lincharon a muerte a un hombre sospechoso de ser un soldado que se pasó a la antigua rebelión Seleka.

Los hechos se produjeron al final de una ceremonia oficial en la que la presidenta Catherine Samba Panza celebró el renacimiento de un ejército nacional.

El linchamiento echó por tierra durante varios minutos las palabras de esperanza sobre el futuro papel del ejército formuladas minutos antes por la presidenta, Catherine Samba Panza, durante una ceremonia oficial.

Poco después de la partida de Samba Panza y del resto de autoridades, unos miembros de las FACA arremetieron contra un hombre vestido de civil, al que acusaron de ser un miembro de la rebelión Seleka.

Le dieron patadas, le lanzaron piedras y lo acuchillaron antes de desnudarlo, de arrastrarlo por la calle y de ensañarse con el cadáver.

"Es un Seleka", "Es un infiltrado" gritaban los soldados, muchos de ellos en uniforme, mientras acuchillaban el cadáver y desgarraban pedazos de carne. Otros militares tomaban fotos de la escena con sus teléfonos móviles.

Según varios testigos, el cuerpo fue desmembrado y le prendieron fuego antes de que la MISCA interviniese lanzando gases lacrimógenos y disparos al aire.

Un portavoz de la fuerza francesa Sangaris, desplegada en República Centroafricana desde hace dos meses, precisó a la AFP que "la fuerza francesa no se encargaba de asegurar la ceremonia", únicamente velaban por la seguridad del comandante de la fuerza, el general Francisco Soriano.

Este "había abandonado" el lugar de los hechos cuando el linchamiento comenzó, añadió.

En los últimos días, varias organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, denunciaron la pasividad de las fuerzas internacionales ante los ataques, especialmente, contra los musulmanes, considerados como exrebeldes.

Sin embargo, la situación parecía haberse estabilizado en los últimos días en Bangui, donde se había reducido el toque de queda.

En un discurso dirigido a los cerca de 4.000 soldados reunidos, la presidenta había mostrado momentos antes su "orgullo de ver tantos efectivos de las FACA congregados".

Era la primera vez que las Fuerzas Armadas Centroafricanas (FACA) se reunían desde la llegada al poder en marzo de 2013 de la rebelión Seleka, de mayoría musulmana. Un golpe de estado aupó al poder entonces al jefe seleka Michel Djotodia, obligado a dimitir el pasado 10 de enero.

La presidenta de transición aseguró asimismo que se encontraba en "negociaciones" con los socios de República Centroafricana para garantizar los salarios de los soldados y equipar el ejército a fin de que este "pueda asumir su misión de garantizar la seguridad de Bangui y del territorio nacional".

"Es inadmisible que 15 días después de mi toma de posesión, aún haya desórdenes", dijo Samba Panza durante el discurso, antes de anunciar el despliegue de 150 gendarmes y policías de la MISCA y de Sangaris para poner fin a la violencia en Bangui.

Momentos después, varias decenas de militares centroafricanos entusiastas linchaban a un hombre ante la mirada de la prensa internacional. Ningún soldado se interpuso.

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