En el Senado, la prórroga por sólo seis meses del proyecto de "Ley Patriota" -luego de que desde hace una semana Bush y su estado mayor no cesaron de reclamar una aprobación de "todo o nada" (prórroga indefinida o en su defecto 'fracaso' imputable según ellos a la oposición demócrata)- ha sido sin duda el revés más doloroso.
"Me parece que el Congreso comprende que hay que mantener la Ley Patriota, que aún estamos bajo amenaza y que todavía existe un enemigo que nos desea el mal", se limitó a señalar Bush, quien horas antes había lanzado un llamado a los congresistas para superar las divisiones partidarias.
Sobre la Ley Patriota, cuatro republicanos del Senado afines a la defensa de las libertades individuales se unieron a la demanda demócrata de limitar las acciones de las fuerzas del orden, al reclamar una postergación para reescribir ciertas disposiciones de esta ley, promulgada en medio del caos de los atentados del 11 de septiembre de 2001, y de la cual 16 capítulos expiran el 31 de diciembre.
Del lado de la economía, el miércoles fue evitado un fracaso por escaso margen de un plan de reducciones presupuestales por 40.000 millones de dólares.
Por el contrario, las disensiones internas, que ya habían obligado a revisar a la baja un plan de ahorro que lucía muy ambicioso, impidieron a los republicanos -al menos en forma provisoria- poner en práctica las reducciones de impuestos promulgadas en los últimos años. Sin embargo, el debate sobre este tema podría retomarse en febrero.
Además, la presidencia debió renunciar una vez más a abrir una reserva natural de Alaska -la Arctic National Wildlife Refuge- a las perforaciones petroleras en el marco de su búsqueda de la independencia energética.
Pero ese récord fue reabsorbido y la dividida mayoría no pudo vencer las tácticas de obstrucción al proyecto, encabezada por responsables tan respetados como los ex candidatos demócratas a la presidencia John Kerry y Joseph Lieberman.
(AFP)