Según algunos que han intentado explicar la particular situación, la profunda crisis económica de Europa ha sido la principal responsable de que varios países emblema del cine de ese continente estén ausentes de esta edición de Cannes.
Alemania, Reino Unido y España quedaron barridas de esta 66º edición de uno del festival más prestigioso del mundo, y apenas una Italia en cuenta gotas aparece en escena.
Pero más allá de esto, hay buenos motivos para creer que la muestra de este Cannes es rigurosa y genera una gran expectativa para cuando se estrenen estas películas.
Directores de renombre de los cinco continentes presentan películas en las diversas secciones que posee el festival.
Barras y estrellas
Estados Unidos es uno de los países mejor representados en esta edición de Cannes. Los hermanos Ethan y Joel Coen exhiben su última obra, Inside Llewyn Davis, sobre la peripecia de un cantante folk en los años de 1960, con obvias reminiscencias dylanianas.
Otros nombres fuertes desafían a los Coen en la sección competencia. Jim Jarmusch presenta Only lovers left alive, un filme de vampiros. Aunque suene extraño, a Jarmusch siempre hay que darle crédito, más allá del género.
Steven Soderbergh, que había declarado que dejaba el cine, ahora sigue filmando pero para televisión... aunque esta película se siga exhibiendo en cine. En fin: Behind the candelabra es su última entrega, sobre la relación entre el pianista Liberace (Michael Douglas) y su pareja (Matt Damon).
Alexander Payne, conocido por Entre copas, presenta ahora Nebraska, una película intimista con un veterano Bruce Dern. Fuera de competencia en la sección “Una cierta mirada”, aparecen Sofía Coppola con The bling ring, y quizá la mejor sorpresa yanqui: James Franco, dirigiendo y protagonizando Mientras agonizo, basada en la novela de William Faulkner.
Oriente, oriente
Entre China y Japón, en la selección oficial de Cannes se encuentran dos nombres a tener en cuenta. El chino es Jia Zhangke, vencedor de Venecia en 2006, quien ahora presenta A touch of sin, donde se entrelazan cuatro historias rurales y urbanas de la China moderna.
De las islas niponas se estrena Shield of straw, del director Takeshi Miike. Se trata de un policía de yakuzas de este director de culto, quien ha logrado penetrar en el mercado estadounidense a través de la distribución de la Warner Bros.
Uhh, la France!
Dando la cara por el resto de Europa, Francia pone en juego varias películas que prometen mucho.
Jeune et jolie, lo último de François Ozon, versa sobre una joven en edad liceal que se conecta con hombres a través de internet y luego se reúne con ellos en hoteles para tener sexo. Un retrato de la juventud y de las nuevas relaciones humanas, con la tecnología.
La francodanesa Only God forgives, de Nicolas Winding Refn, vuelve a colocar a Ryan Gosling en el papel principal. “Es un thriller en Bangkok con un cowboy moderno”, la definió el director.
La francoitaliana La grande bellezza, de Paolo Sorrentino, quien se ha transformado en un par de años y de películas (luego de Il divo, biopic del primer ministro Giulio Andreotti) en una de las voces más potentes y originales del nuevo cine italiano, modelo de inicio de siglo XXI.
Por estos lares
Una de las pocas películas de Sudamérica en Cannes 2013 es la coproducción entre Argentina y España Wakolda, de Lucía Puenzo, donde actúa Natalia Oreiro. Se centra en la historia de un médico alemán que se instala en Bariloche en la década de 1960 con un objetivo siniestro: mantener y mejorar los atributos de la “raza superior”.
Cannes sigue marcando la tendencia
A pesar de las grandes ausencias europeas, el festival de la costa francesa pone este año una cara digna del mejor cine presente, con grandes nombres de EEUU, China, Japón, África y los locales de siempre