17 de enero de 2014 21:02 hs

Carmen Sandiego sacudió la modorra previa a fin de año con un disco que, casi sin planearlo, destila verano. Según afirma Leticia Skrycky, guitarrista y vocalista de la banda, el álbum es un acompañamiento ideal para un viaje de ida y vuelta en un ómnibus sin aire acondicionado. “Es de esos discos que te pueden ayudar a combatir al resto de la gente”, dijo Skrycky entre risas. Y tiene razón.

Ciudad dormitorio, que se puede descargar gratuitamente en su sitio oficial y en la web del colectivo Esquizodelia, es un compendio de 11 canciones que, según contó el cuarteto en conversación con El Observador, data de dos o tres años atrás.

Es un disco que refleja una segunda bisagra en su carrera. Skrycky y Flavio Lira comenzaron tocando a dúo, creando canciones en la intimidad de dormitorios. Con el tiempo aparecieron Matías Lens y Ezequiel Rivero para darle a la banda el toque rítmico y, si se quiere, más pop.

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Si bien Joven edad (2010) ya cuenta con la presencia sutil de Lens y Rivero, es ahora en Ciudad dormitorio donde consolidaron su lugar en la banda. Sin embargo, según afirman, recién en su próximo disco los temas reflejarán más el trabajo del cuarteto.

La canción que da nombre al disco precisamente quedó por fuera por proyectar esa nueva etapa de la banda. Sin embargo, el término quedó debido a que refleja el sentimiento global del disco. “Son canciones íntimas pero al mismo tiempo tocadas en formato banda y tienen ese halo de tristeza, en el buen sentido, que tiene una ciudad dormitorio”, dijo Lira, letrista principal de la banda.

Las nuevas canciones nacieron del dúo pero se desarrollaron en los shows en vivo. “Reflejan el momento en el que estábamos: estar los cuatro en el escenario divirtiéndonos. No pensamos ‘vamos a hacer esto para hacer bardo’”, explicó Skrycky.

Ese bardo es una de las diferencias más notorias que se encuentran en este nuevo disco. Si bien Carmen Sandiego siempre fue una banda que intentó incomodar con sus letras, ahora lo manifiestan de forma diferente. “Antes era algo mucho más tenso. Cuando estás tocando algo muy agresivo y violento con una guitarra y un xilofón, queda algo muy contenido. No es lo mismo que tener un baterista aporreando. Queda una cosa tensa que genera otras emociones”, explicó Rivero. “Es un poco menos implosivo que en los anteriores. Es más extrovertido”, agregó Lira.

Esa nueva postura sobre el escenario también fue motivada por el público. En sucesivos viajes a Buenos Aires y Santiago, la banda cultivó un público que vivía sus shows de manera más física. “De repente era como una fiesta increíble. Nos sorprendió muchísimo. No nos había pasado ni acá. Pedían temas y los cantaban”, dijo Skrycky.

Si en Joven edad el eje fue Asco al sexo –canción que desde la letra hasta la música busca reflejar una inadecuación que responde al horror de ver un video de Calle 13–, en Ciudad dormitorio, aunque aparece de forma más sutil (o normalizada), no abandonan la intención de poner al escucha en una posición incómoda. Los ejemplos son canciones como Generación 2002, o Monja en la fiesta.“Si bien creo que mantiene el mismo grado de violencia, creo que es de otro tipo. Lo de Joven edad era una agresividad sexual. Ahora es menos psicológica y más física, como querer poner una bomba en un liceo o torturar a gente en una fiesta”, explicó Lira.

Sin embargo, no es de lo único que se trata Ciudad dormitorio. Una segunda camada de canciones –la misma Generación 2002 o Fiat 600– ofrecen una mirada nostálgica a la adolescencia, 10 años después. “Es darte cuenta que tenés 28 y no sentirte de esa edad. No sentirte maduro. Es ver las fotos de tus excompañeros de liceo en Facebook y ver que son todos contadores o administradores de empresa y preguntarte qué tenés en común con esa gente. Esa fue un poco la génesis. Fue culpa de Facebook”, dijo Lira.

Un tema que según la banda podría haber aparecido en Joven edad es Maricocracia, una canción que revela otro tipo de incomodidad. Lira y Skrycky son gays pero no se identifican con las banderas clásicas del movimiento. “No somos una banda militante. Para nosotros es un capítulo más de la vida misma. Es una circunstancia que no nos modifica. Si tuviéramos otra orientación sexual seríamos iguales. Maricocracia es una evidencia de sentirse diferente al gay más definido o mas fácil de ubicar”, afirmó Skrycky.

En este disco, la cantante ofrece con sus tres canciones algunos de los momentos más altos del disco. Mientras que Chernobyl es la única canción acústica –que, según explico Lens, ofreció un momento de “achique” entre tanto bardo–, María es por su parte de sus temas más pop, gracias a la ayuda de una trompeta.

La banda pretende eventualmente presentar el disco en vivo y viajar a Argentina y Chile. Sin embargo, esperan grabar el siguiente, ahora sí, compuesto por el cuarteto.

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