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Casavalle, un lugar al que el Estado demora en llegar

Cambiar la pisada en Casavalle es como "hacerlo en todo el país", describió el representante de la IMM en el Plan Cuenca de Casavalle

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23 de junio de 2019 a las 05:00

Después de las cinco de la tarde el barrio cambia. En invierno, cuando se esconde el sol y la oscuridad gana terreno, nadie se anima a circular por los caminos de Casavalle. En esta zona del norte de Montevideo vive el 6% de la población de la capital, es decir, unas 80 mil personas. El barrio, además, es considerado uno de los más vulnerables, con problemas de vivienda, informalidad laboral y dificultad de acceso a los servicios básicos, según describe el propio Municipio D, al que pertenece. 

Es mucho lo que se ha escrito sobre Casavalle, desde ensayos académicos, programas para llevar a cabo políticas públicas e incluso un informe de la Cepal, del 2006, que fue lapidario. En el documento –titulado “Hacia la resignificación de Casavalle”– la consultora uruguaya Cecilia Lombardo se refirió a los “alarmantes niveles de criticidad en indicadores sociales” y a la necesidad de aplicar algunas estrategias desde el Estado, entre las que se incluía –ya en 2006– la demolición de algunas viviendas irregulares en las que la población vivía hacinada. Parte de esto fue lo que se concretó en el segundo semestre de 2018 en el denominado Operativo Mirador en el que participaron el Ministerio del Interior, la Intendencia de Montevideo (IMM), así como otros actores del Estado, en la Unidad Misiones, también conocida como Los Palomares.

Los servicios más básicos están presentes en Casavalle. Hay una policlínica, una seccional, una escuela, un liceo, un destacamento de bomberos y se avanzó en los espacios públicos a través del Plan Cuenca de Casavalle que la IMM creó en 2009. Pero algunos vecinos sienten que siguen aislados y todo lo que se propone lleva un tiempo extenuante. Por ejemplo, en Casavalle no hay un cajero, la fibra óptica de Antel todavía no llegó, muchas de las calles no están asfaltadas, no hay suficiente iluminación y no existe nada que se asemeje a una gran superficie comercial que además concentre otros servicios.

Nelson Barraco es concejal del Centro Comunal Zonal 11 y vive en Casavalle desde hace 45 años. En su casa funciona un club político del Partido Nacional (PN) desde el que milita por el precandidato Luis Lacalle Pou. Barraco contó a El Observador que pese a tener una filiación partidaria ejerce desde 2002 el rol de concejal vecinal sin importar las banderas.

Aunque reconoció que en los últimos años el barrio avanzó, es mucho lo que falta. Una de las obras más emblemáticas del Plan Cuenca de Casavalle fue la Plaza Casavalle, que se inauguró en diciembre de 2013 bajo la administración de la intendenta Ana Olivera. En la inauguración –que también contó con la participación del presidente José Mujica y la alcaldesa Sandra Nedov (también del MPP)–, Olivera destacó que no existe “ninguna obra física” que pueda calificarse como “importante” si no le sirve a la gente.

“No voy a discutir que la Plaza Casavalle no esté linda. Pero, miren a los costados, para enfrente…”, señaló Barraco. El concejal también se preguntó qué vecino de otro barrio de la ciudad va a querer acercarse a la plaza de Casavalle teniendo en cuenta el entorno. “Son dos metros cuadrados y aguantate ahí. Porque hoy está muy complicado”, afirmó. En su opinión, lo más urgente era y aún es mejorar la calidad de las viviendas. 

En agosto de 2018, en el marco de los enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes, dos jóvenes fueron asesinados a plena luz del día en Casavalle. En la noche del abril de este año, en tanto, un joven de 21 años murió después de recibir dos disparos en la Plaza Casavalle a mitad de la noche. 
A los vecinos les cambia la cara cuando les preguntan por la seguridad. Barraco, hoy jubilado, era funcionario del cine Grand Prix, por lo que trabajaba de noche. De mañana, junto a su mujer, gestionaba un pequeño negocio al lado de su casa. 

“Le pedí a mi suegro que hiciera un galpón. Tres paredes y un techo. Pusimos la mercadería adentro, pero no teníamos puerta. ¿Cómo cerrábamos de noche? Con una chapa y un palo que la trancaba para que no se cayera”, recordó. Sus hijos, que también viven en Casavalle, dejaban sus bicicletas y juguetes afuera, porque “no pasaba nada”. Para el concejal, hubo un cambio radical hace apenas unos años y el barrio no volvió a ser el mismo. 

Cambiar la pisada

El arquitecto Álvaro Trillo, respresentante de la IMM en el Plan Cuenca de Casavalle, explicó a El Observador que el crecimiento demográfico en esta parte de la periferia de Montevideo nunca se acompañó con servicios ni infraestructura. Todo cuesta en Casavalle y son varios los factores que influyen. En el Plan Cuenca de Casavalle participan muchos actores del Estado, como el Ministerio del Interior, el de Desarrollo Social, el de Vivienda y el de Educación y Cultura. Pero desde que se creó en 2009 la conducción de los ministerios ha ido cambiando y no todos los jerarcas le dan la misma importancia al plan. 

Aunque aún falta mucho, Trillo afirmó que la zona está mejor que hace diez años.  Sin embargo, reconoció que persisten problemas graves de educación, empleo  y vivienda. Respecto a la infraestructura, señaló que la comuna se debe “poner al día” con la pavimentación, pero aclaró que no es fácil porque son “muchos metros lineales”.  Según adelantó el arquitecto, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) tiene listo un informe que presentará a la opinión pública en algunas semanas y que contiene una evaluación sobre los diez años del Plan Cuenca de Casavalle. No todos los indicadores evolucionaron, anunció el arquitecto, pero sí algunos. 

Aunque eso no es suficiente, para las autoridades es una buena noticia. “Los cambios no son con toda la rapidez que uno quiere, porque son cosas fuertes. El tema es que si uno cambia la pisada en Casavalle es como hacerlo en todo el país. Porque es uno de los lugares más fuertes del Uruguay entero”, expresó.  
La organización Casavalle de Pie, integrada por vecinos de la zona, emitió una carta en las últimas semanas en la que denunció  la falta de servicios y la “discriminación” a la que entienden se somete al barrio. “Es reconocido por  el Estado uruguayo que nuestra zona es el resultado de un proceso histórico de segregación económica, social y también racial”, afirma la misiva, que además enlista la falta de una estación de servicio en la zona, un cajero o una policlínica que permanezca abierta las 24 horas del día. 

Barraco explicó que conoce muchas mujeres jóvenes y jefas de hogar a las que se les hace difícil encontrar trabajo por el simple hecho de vivir en Casavalle.  “Gente joven y que podría trabajar, pero no consiguen porque son de acá. Del barrio, de la zona roja”, manifestó. 

“Núcleo duro”

Según los datos de criminalidad que difundió el Ministerio del Interior en marzo, Casavalle fue el barrio que registró más homicidios, rapiñas y hurtos de Montevideo. Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre en Casavalle hubo 27 homicidios. En ese mismo período la cartera del Interior registró más de 1.100 denuncias por hurtos y rapiñas. 

Trillo reconoció que persisten “núcleos duros” de delincuencia en la zona, pero que estos son cada vez menos. “No tienen la libertad que tenían en otra época y hay cuestiones que se intentan controlar más”, afirmó.

El Ministerio del Interior instaló a fines de 2018 más de 40 cámaras en puntos estratégicos de Casavalle, sobre todo en los accesos a la Unidad Misiones. 
Además, Casavalle fue el lugar elegido por la cartera para ejecutar el Plan Siete Zonas, que implicó un trabajo interinstitucional con el objetivo de aumentar la presencia del Estado en los barrios Casavalle, Marconi, Chacarita de los Padres, Tres Ombúes, Marconi, Ituzaingó, Barros Blancos, Obelisco y Vista Linda. El Estado invirtió en ese programa US$ 34 millones.

Pablo Bartol, exdirector del liceo de gestión privada Los Pinos y actual asesor de Luis Lacalle Pou, ha sido uno de los más críticos respecto al rol del Estado en Casavalle. En una entrevista reciente con El Observador, Bartol afirmó que el Mides ha estado “ausente de los procesos de restitución de derechos y de tratar de sanar heridas donde hubo violencia”. “Ellos no están en el corazón del volcán, miran todo desde 18 de Julio”, señaló. 

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