Al más puro estilo de las series de televisión como Alias y películas como Misión imposible, la captura y eliminación de Osama Bin Laden fue habilitada por dispositivos de tecnologías punteras, a tenor de los detalles hechos públicos por el gobierno de los Estados Unidos a través del asesor presidencial para Seguridad Nacional, John Brennan.
Éste explicó que uno de las necesidades más decisivas eran, precisamente, identificar sin margen de error al líder Al-Qaeda, para lo cual se precisó de instrumentos refinados de verificación de la identidad capaces de rastrear el iris, reconocer los rasgos faciales, la altura y otros datos biométricos. Y no sólo eso. Brennan confirmó que los miembros del comando que dio con el paradero de Bin Laden llevaron a cabo incluso “un análisis preliminar de ADN”.
La revista Wired citó a una fuente militar anónima según la cual para la identificación, se empleó un aparato llamado Seek II (siglas de Kit de Inscripción Electrónica Segura). Se trata de un dispositivo de apenas dos kilos de peso, altamente resistente a oscilaciones térmicas (se maneja entre los 1,7 y 49 ªC) y, por supuesto, con conexión wi-fi a la red que permite enviar la información procesada al instante.Pero antes de emplear el Seek II hubo que encontrar el paradero del cerebro de los atentados de Nueva York en 2001.
El dispositivo militar que tuvo lugar en Abbotttabad, cerca de Islamaban, en Pakistán, apenas duró 40 minutos. Lo llevó a cabo un grupo de los SEAL, cuerpo de operaciones especiales del ejército estadounidense y fue la consecuencia de meses de preparación liderados por la JSOC, un grupo creado en 1980 cuyo encargo fue preparar el terreno para la ejecución de la operación final. El JSOC, siglas para Joint Special Operations Command, empleó imágenes tomadas por satélite del lugar donde ya presuponían que se escondía Bin Laden.
El seguimiento de las instantáneas permitió comprobar que periódicamente salían del complejo columnas de humo, posible indicativo de la quema de basuras. La ausencia de teléfono o conexión a Internet, todo ello información adquirida en colaboracion con la NSA (Agencia Nacional de Seguridad), la CIA y la NGA (Agencia Nacional de Inteligencia Goespacial), alimentó la sospecha de haber encontrado el paradero del líder de Al-Qaeda.
Hasta aquí podría tratarse de un simple rastreo satelital. A partir de este punto, entró en juego la necesidad de conciliar una precisión perfecta entre las técnicas de identificación y la capacidad para transmitir información en tiempo real. La operación llevada a cabo por los SEAL fue transmitida en directo y monitorizada en la sala de seguimiento de la Casa Blanca por el presidente estadounidense. La combinación del Seek II y de satélites permitió al presidente estadounidense seguir prácticamente desde su salón el desarrollo de la operación y dar las órdenes oportunas a medidad que los acontecimientos apremiaron para ello.
Lo que pudo ver Obama fue muy parecido a lo que algunas series de televisión y películas de acción representan. La primera identificación de Bin Laden, sin confirmación tecnológica, provine de una de sus mujeres, que en el fulgor del ataque le llamó por su nombre. Como en las películas en las que el malo utiliza como escudo humano a su fiel amigo, según relataron fuentes de la Casa Blanca el líder de Al-Qaeda se protegió con una mujer de los disparos, antes de caer abatido por uno en el ojo izquierdo, siempre según dichas fuentes. Fue en ese momento cuando se procedió a la identificación del cuerpo derribado, para comprovar que efectivamente se tratara del líder de Al-Qaeda.
Brennan no quiso confirmar hasta qué extremo Obama pudo ver todos los detalles del asalto, pero sí confirmó el empleo de un dispositivo tecnológico sofisticado para rastrear, detectar, comunicar y, finalmente, identificar.