22 de junio de 2012 17:00 hs


La propuesta puede parecer anacrónica para un mundo que todavía se rehúsa a aceptar lo que el paso del tiempo hace con el cuerpo. La artista Noa Zilberman no pretende ganarle la batalla a la vejez, sino ensalzarla.

La iniciativa surgió a partir del primer año de Zilberman como estudiante del máster en la Academia Bezalel de Jerusalén. Se trata de una colección de joyas que siguen la línea de los surcos que dejan los años en la piel. Las mismas se colocan sobre las arrugas para acentuarlas y embellecerlas.

Realizadas en metal dorado, las cuatro piezas de la colección están destinadas a las arrugas alrededor de los ojos, la frente, el cuello y el pecho. A esta última la diseñadora le llamó “joya del escote”.

Si bien las piezas no están a la venta, Zilberman dijo que no descarta hacer una copia “si alguien realmente insiste”.

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