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Chequeras rápidas

El paso del huracán Harvey por Houston generó increíbles muestras de solidaridad desde distintos sectores de la sociedad

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06 de septiembre de 2017 a las 04:55

Me decía el escritor mexicano Carlos Fuentes, allá por comienzos de la década de 1980, que una de las cosas que más le llamaba la atención de Estados Unidos eran los actos de filantropía que se veían. Por entonces, Fuentes daba clases en una universidad estadounidense y su salario, fabuloso según pude saber luego, provenía de las arcas de un multi-millonario que había donado una fabulosa cantidad de dinero para que contrataran cada semestre de primavera a un académico distinguido.

Gran parte del presupuesto de las universidades de ese país proviene de donaciones de quienes se sienten compelidos a devolver a la sociedad parte del dinero ganado por haber obtenido una buena educación y tenido suerte en la vida.

La filantropía es una práctica común y mucho más generalizada de lo que podría suponerse, y la misma puede verse tanto en tiempos de vida normal como cuando una catástrofe natural ocurre.

El paso del huracán Harvey por Houston ha generado increíbles muestras de solidaridad desde distintos sectores de la sociedad, desde los niveles más bajos económicamente hasta los de mayores recursos, que no son pocos. J. J. Watt, jugador estrella de los Texans, el equipo de fútbol americano de la ciudad afectada, inició un fondo de ayuda buscando donaciones y se puso como meta alcanzar la suma de US$ 200 mil.

La respuesta de gente en todo el país lo sorprendió. Por ser un deportista muy apreciado como persona, en cuestión de horas había recaudado un millón. Pero ahí no paró la cosa, pues hasta la fecha la suma de donaciones se aproxima a los US$ 20 millones.

Otras celebridades, casos los cantantes Justin Bieber y Pink, y el basquetbolista James Harden, donaron (los dos primeros) US$ 500 mil y US$ 1 millón respectivamente, buscando con sus gestos que otros emulen su generosidad con forma de caridad y hacer que gente adinerada se acuerde de los miles que terminaron en la ruina material absoluta.

Harden quedó conmocionado tras regresar y ver la devastación que sufre la ciudad que lo tiene como ídolo y dijo que va a continuar toda su carrera jugando para los Rockets, club cuyo propietario hasta ayer, Leslie Alexander, donó US$ 10 millones a los fondos de ayuda.

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