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Cinco consejos para cortar de raíz con el hábito de compararse

Cuando la comparación se centra en lo que han logrado los demás sin contemplar el proceso, puede jugar en nuestra contra

Cuando compararse con otros se vuelve un hábito, habilitás un decreto interno de derrota

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11 de abril de 2021 a las 05:00

Por Daniel Colombo
El Cronista - RIPE

¿Qué es el éxito? La satisfacción por la meta lograda, tanto material como emocional, tanto personal como profesional. Cuando te sentís desgraciado —enojado, celoso, envidioso— ante los logros ajenos es porque internamente se activó el mecanismo de la comparación. ¿Dónde reside la trampa? En que, al compararte, siempre perdés.

Primero, porque partís de un escalón muy bajo con relación al potencial que podrías desplegar si realmente quisieras expandirte. Segundo, porque visualizás el éxito del otro versus el tuyo sin conocer cómo fue su proceso, quedándote con la primera impresión. Ambos aspectos disparan un mecanismo inconsciente que automáticamente te hace percibirte a la baja.

Todos sabemos que para lograr cualquier cambio hay que hacer, de manera consistente, exactamente lo opuesto a lo habitual. ¿El primer paso? Transformar el propio modelo mental.

“Si ahora no tenés buena suerte tal vez sea porque tus circunstancias son las de siempre. Para que la buena suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias”, (Alex Rovira y Fernando Trias de Bes en su libro La buena suerte).

Compararse es un comportamiento que se relaciona directamente con la baja autoestima y también con tener puesta de manera excesiva la mirada en los demás, sobre la que proyectás tu realidad.

Al hacerlo, sos el único que limita tus posibilidades. Porque cuando se vuelve un hábito, habilitás un decreto interno de derrota: “Soy así, no puedo (ni podré) ser como el otro”.

¿Por qué? Esencialmente, al pensar de esa forma tu subconsciente se pone en el rol de víctima y desalienta cualquier posibilidad de superación, ya que creás un ancla basada en la dinámica de la queja, el derrotismo, la desmotivación.

Desde luego, está muy bien admirar los rasgos positivos y sobresalientes de otros, siempre que te sirva de inspiración para superarte. Pero recordá: el único punto de comparación válido es con vos mismo. 

“La razón por la que luchamos con la inseguridad es porque comparamos nuestro detrás de escena con la película más destacada de todos los demás”, (Steve Furtick).

Para crear el éxito a tu medida

1. Compará tu línea de tiempo

Se trata de observar la vida que llevás como una línea, desde que nacés hasta el presente. Identificá los hitos que interpretás como importantes. Reconocete —y agradecete— cada avance o aprendizaje a través del error.

 

2. Profundizá en tus aspectos a mejorar

Detectá y potenciá los atributos que te falta desarrollar a través de experiencias elegidas deliberadamente para que tengas más momentos gratificantes y de los que enorgullecerte en tu día a día.

 

3. Establecé metas... Y cumplilas El proceso de mejora continua se nutre de pequeños planes de acción que te guíen hacia el cambio.

 

4. Desvía tu mirada inconsciente de los otros

Cuando sientas la tentación de compararte, concentrate en vos. El molde ajeno no es tu espejo.

 

5. Hacé foco en el presente

No te detengas mucho tiempo en la comparación con aquel que fuiste. Necesitás estar aquí y ahora para no distraerte de tu meta.

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