En un evento multitudinario al que asistieron unas 2.000 personas, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y los principales líderes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) formalizaron en Bogotá el inicio de un histórico cese el fuego bilateral por seis meses, el más largo conseguido entre el Estado y la guerrilla de izquierda en tres décadas, tregua que será verificada por la Misión de Naciones Unidas (ONU) en el país mediante un Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV) que abarcará nueve regiones y 22 municipios.
La Misión de la ONU, cuyo mandato fue ampliado por el Consejo de Seguridad del organismo en una decisión adoptada por unanimidad, también estará integrada por representantes de las fuerzas de seguridad, delegados del ELN, integrantes de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y miembros de la Conferencia Episcopal de Colombia.
El acuerdo, con el objetivo de alcanzar lo que Petro ha denominado “Paz Total” para poner fin al conflicto armado más antiguo de América Latina, se alcanzó tras ocho meses de intensas y complejas negociaciones que se desarrollaron en Venezuela, México y Cuba, países que se desempeñaron como anfitriones de las conversaciones entre las delegaciones del gobierno y el ELN.
En ese contexto, Petro llamó a un acuerdo nacional con la participación de todas las fuerzas políticas, exhortó al Congreso a facilitarlo, calificó la “vida como la verdadera revolución” e invitó al ELN dejar las armas.
“Hay que tomar decisiones en este proceso, acuerdo o guerra. En eso consiste este proceso. El cambio está en la base de nuestro proyecto. No es libertad o muerte, es libertad y vida, y es la vida el concepto central revolucionario. Hay que cambiar. La palabra vida pueda transformar la realidad”, insistió Petro.
“El acuerdo no es que estén aquí el gobierno y el ELN. De lo que se trata de llegar a soluciones concretas entre todos. Este acto empieza a generar esperanza, una categoría política, que es lo contrario del miedo. El antídoto contra el miedo es la esperanza, y allí hay una categoría política”, agregó.
El acto contó también con la presencia de casi un centenar de representantes de una treintena de organizaciones civiles de diferentes ámbitos, además de invitados especiales, y se constituyó en la primera ocasión en que los miembros del comando central del ELN participan en una ceremonia de estas características desde su conformación como grupo guerrillero en 1964.
Petro y los líderes del ELN, además, dejaron instalado de manera pública el denominado Comité Nacional de Participación (CNP), mecanismo creado para garantizar un papel activo de la sociedad civil en el proceso de paz con la guerrilla y que garantiza la inclusión de la ciudadanía en el proceso de paz, a través de más de 80 delegados de 30 sectores sociales diferentes.
“La consignas decían más o menos vencer o morir, siempre repitiendo la palabra muerte, la revolución o la muerte”, recordó Petro en referencia a las décadas de 1960 y 1970, al tiempo que afirmó que “el político tiene que captar los cambios del mundo para transformar el mundo”.
“Dentro de la constitución podemos avanzar en un nuevo acuerdo nacional. ¿Está dispuesto el Congreso de hoy volver vinculantes los desarrollos de un acuerdo nacional? ¿Las fuerzas políticas están dispuestas a forjar ese acuerdo y dejar definitivamente atrás la guerra? Los tratados de paz son más revolucionarios que diez mil fusiles”, insistió.
El jefe del ELN, Pablo Beltrán, y otros comandantes guerrilleros, como Aureliano Carbonell y Bernardo Téllez, arribaron a Bogotá el lunes para participar del acto, que deberá dar inicio a una cuarte fase de negociones entre el 14 de agosto y 4 de septiembre en Caracas, la capital venezolana, y que tendrá como principal objetivo que las partes realicen un "balance del cumplimiento de los acuerdos suscriptos", según explicó el canciller cubano, Bruno Rodríguez, al concluir las últimas conversaciones.
La delegación negociadora del ELN, liderada por Beltrán, y la delegación del gobierno, encabezada por Otty Patiño, se encontraron en el lugar, donde se levantó una tarima con 14 puestos, en los que se ubicaron ambas partes y los organismos acompañantes, para presentar al país a los integrantes de la CNP, que serán los encargados de llevar a la mesa los aportes y solicitudes de la sociedad civil para alcanzar la paz.
“La paz es posible con la participación de cada ciudadano y cada ciudadana de este país. La paz no es la ausencia de la guerra, sino que haya educación, salud, vivienda, accesibilidad. Que todos podamos levantarnos y hayamos comido y dormido bien”, dijo la lideresa de la Ruta Pacífica de las Mujeres y excandidata al Congreso Yolanda Perea.
A su turno, Consuelo Tapias, delegada del ELN, aseguró que “el gran reto de la jornada es lograr el camino de la democracia para la paz. Tenemos que ser eficaces y concretar hechos de paz, parar las amenazas y muertes de líderes en los territorios. Para que participen aplicar acuerdos humanitarios que contemplen mecanismos de protección para prevenir hechos de violencia”.
El acercamiento se inscribe en los esfuerzos de Petro, el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, de cerrar todos los conflictos armados del país, siguiendo una estrategia de "Paz Total" que fue una de sus promesas de campaña antes de ganar las elecciones en junio de 2022 y asumir el poder en agosto del año pasado.
En el acto de instalación de la CNP también habló el delegado para las relaciones Iglesia-Estado, monseñor Héctor Fabio Henao: “Tenemos que preservar en el diálogo en Colombia. Insistir en el valor de la palabra. Tener paciencia para lograr una paz que nos permita vivir de una manera respetuosa”, dijo el sacerdote.
Según los observadores locales, el CNP es una de las principales apuestas del gobierno y el ELN. El comité que tiene pautado un plan de trabajo hasta mayo de 2025, programa que consta de cuatro fases, de las cuales sólo se conocen las de la primera, que incluye para este año la realización de 25 encuentros nacionales y regionales que recogerán propuestas territoriales que se trasladarán a la mesa central de negociaciones con el apoyo de los delegados de la ONU y la Conferencia Episcopal de Colombia.
Según lo acordado, tanto la CNP como el MMV deberán emitir informes mensuales que ayuden al Estado y el ELN a extender el cese el fuego bilateral, rol en el que se espera que también cumpla una función importante el Consejo de Seguridad de la ONU, que hasta el momento sólo verificaba el cumplimiento de los acuerdo de paz alcanzados en 2016 con las ya disueltas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
“Ya no se trata de lograr un acuerdo entre un grupo armado y el Estado, que también está armado, pues no es entre armados como se construye la paz. El acuerdo debe ser entre el armado y la sociedad desarmada”, dijo Petro.
La comandancia del ELN ha ratificado su compromiso de respetar el cese del fuego, aunque advirtió a sus hombres que deben estar atentos a eventuales agresiones y los instruyó en los procedimientos en caso de ataques o hechos que pongan en riesgo la tregua.
“Mañana comienza un cese del fuego de seis meses y se instala un gran comité de cerca de 90 miembros que buscará la participación de la gente en el proceso de paz”, afirmó en la víspera Beltrán en declaraciones a los medios locales, luego de haber estado 31 años fuera de la capital del país para participar del acto que tuvo como responsables simbólicos de la seguridad a la Guardia Indígena, Campesina y Cimarrona del norte del Cauca, un espacio de resistencia comunitaria no violenta para el control territorial.
(Con información de la agencia de noticias AFP y medios colombianos)