Los pedidos varían según las necesidades, los gustos y, sobre todo, los recursos en materia de espacio físico del cliente. Se pueden hacer huertas grandes, medianas y chicas, a nivel de casa, en jardines o balcones. Con diseños específicos o reutilizando materiales. Las opciones son infinitas, pero además, hoy se ofrece un servicio de mantenimiento que, por lo general, es lo que más complica a las personas.
Manuela García Pintos Eduardo Vidiella es un técnico agropecuario que dedicó gran parte de su vida al asesoramiento en el área agrícola ganadero en empresas productivas y agroindustriales.
sin embargo, la crisis del 2002 lo obligó a reinventarse y comenzó a profundizar sus conocimientos en horticultura. Luego de 10 años vendiendo la producción de sus invernáculos, retomó su carrera como profesional agropecuario, pero en 2015, y una vez instalado en Montevideo, comenzó con encargos particulares de amigos que le pedían una huerta.
En diálogo con El Observador recordó que las primeras las hizo por hobby, pero luego fue moldeando su proyecto de modo que pueda vivir del mismo. Además de diseñarla, armarla y ponerla en funcionamiento, el valor agregado que ofrece su emprendimiento, denominado Mi Huerta, es el servicio de mantenimiento. Hoy tiene a cargo unas 30 huertas en Montevideo, Canelones, Florida y Maldonado. Las huertas capitalinas, que son la gran mayoría, las visita una vez por semana y las del interior cada 15 días.
La gente que solicita una huerta trabaja en otra cosa y no tiene tiempo para atenderla. Por eso, se creó el servicio de mantenimiento que incluye la reposición de plantines, las curas y las podas. El único deber que tienen los clientes es el riego diario y la cosecha, cuando la producción lo requiera.
Trabajo de hormiga. Visitar la huerta diariamente es clave para obtener resultados satisfactorios. El mantenimiento continuo disminuye los riesgos de pérdida.
Qué cultivos recomiendan
El experto recomendó tener en huertas urbanas todos los cultivos de hoja, como lechuga, acelga y espinaca, que además se pueden cultivar todo el año, tanto en invierno como en verano.
En su debida época o bajo la protección de un invernáculo, también dijo que se puede tener tomate, morrón y frutilla.
Finalmente, recomendó tener todas las aromáticas, como puede ser orégano, perejil, tomillo, y salvia.
Mencionó también otras plantas de hoja que están de moda y que tienen muchas propiedades beneficiosas, como rúcula, mizuna y kale.
Sin embargo, señaló que una huerta urbana nunca suplanta al supermercado, dado que “es muy difícil autoabastecerse” y mencionó el ejemplo de las papas.
“Los espacios de una huerta urbana en general son chicos y por eso hay que elegir muy bien qué plantar: que rinda y que sirva, pero es difícil que una huerta suplante al supermercado”, dijo.
En tanto, Vidiella consideró que es común escuchar decir “que tener una huerta está de moda”, pero el prefiere pensar que “lo sano nunca es moda”.
Además, apuntó que la huerta abre camino al compostaje, este al reciclaje y luego a la reutilización de materiales.
“Es todo una cadena. Hacemos mucho hincapié en el compost, en el reciclaje. No es enseñar, es aportar un grano de arena para adoptar buenas prácticas medioambientales”, explicó.
Desde su experiencia, Vidiella contó que las personas comienzan con algo chico, como se dijo anteriormente, como “un cable a tierra” y muchas veces también para que los hijos estén en contacto con la tierra. Luego se entusiasman y quieren tener algo más grande, mientras el espacio lo permita. Luego se tecnifican, aprenden sobre las curas y quieren tener invernáculos para aumentar su producción.
Manuela García Pintos Requerimientos básicos de una huerta:
- Orientación: Si bien se puede colocar una huerta prácticamente en cualquier lado, la orientación es fundamental y hay que protegerla de los fríos del sur.
- Luminosidad: Toda huerta debe tener buena luminosidad.
- Compost: El agua y la tierra son la vida de la planta. No se puede utilizar cualquier tierra y un buen compost es clave para obtener buenos resultados.
- Acceso al agua: No es nada menor tener en cuenta un buen acceso al agua. Es un pilar básico, dado que es necesario regar diariamente.
- Ventilación: Es otro aspecto importante para evitar la propagación de plagas y hongos.
Los costos
Los precios de este servicio no son fijos, sino que varían bastante según los materiales que se utilicen y lo que se puedan reutilizar, porque muchas veces se trabaja con cosas que hay en las casas, como cajones de verduras o tablas.
El servicio no tiene un costo fijo y los presupuestos se adecuan a cada situación.
“Hay gente que le gusta hacer cosas muy lindas y muy delicadas. Esas cuestan caro, porque hay huertas que tienen hasta las calles de material, de ladrillo o de piedra”, explicó.
Además, muchas huertas están incorporadas al jardín y a la casa, es decir, acompañan la estética y el diseño.
De esa manera, construir una huerta puede costar de $ 200 o $ 300, entre cajón, tierra y plantines, en adelante.
¿Qué plantar en invierno?
Una huerta brinda diferentes posibilidades todo el año. En invierno se puede plantar todos los cultivos de hoja (lechuga, acelga, mizuna, rúcula), aunque la más delicada es la espinaca. También se puede tener rabanito, puerro, cebolla, zanahoria y ajo –pese a que es más bien de otoño–.
Se pueden sumar, además, todas las aromáticas, salvo la albahaca común que es muy delicada, pero hay algunas variedades (como la perenne y la limón) que resisten el invierno.
Manuela García Pintos Granjeros lo ven positivo
Erick Rolando, presidente de la Confederación Granjera del Uruguay, dijo a El Observador que estas iniciativas son muy positivas porque acercan a la población a los sistemas productivos. A partir de eso se constata el trabajo que hay detrás de la producción de alimentos y la mejora sustancial en la alimentación.
“Está muy bueno porque incentiva el consumo de frutas y verduras y marca nueva realidad para los niños”, señaló.
A propósito, indicó que Uruguay está “muy por debajo” del consumo de frutas y verduras (en el entorno de los 250 gramos diarios) recomendado por la Organización Mundial de la Salud (unos 400 gramos).
Manuela García Pintos